¿Existirá un MAPA tras la nueva PAC? 

08 de julio de 2021

Creemos que sí porque estamos convencidos de que, al margen de su necesidad, que con la aprobación de la nueva PAC quedará en entredicho, el actual gobierno no perderá ni uno de los múltiples momios de los que hoy disponen.

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Ya tenemos PAC y lo realmente llamativo es que, a nuestro ministro, tras más de tres años de reuniones con todos los representantes de los agricultores, ahora le entren las prisas por cerrar todo lo que aún queda por completar.

Tendremos una PAC absolutamente “verde”, ajena a las auténticas necesidades empresariales del sector agrario, dependiente del MITECO, de la hooligan Ribera que presumirá de modernidad y que, de no rectificarse, logrará la desaparición del sector agrario como sector económico. Y a eso muchos, entre los que nos encontramos, nos opondremos frontalmente.

El lunes pasado, 28 de junio, los países de la Unión Europea (UE) dieron luz verde, al fin, al acuerdo alcanzado la semana anterior por las instituciones europeas sobre la Política Agrícola Común para el periodo 2023-2027, la mayor reforma de la PAC en décadas y que pretende responder, eso sí, a los retos ambientales y climáticos a través de una producción más sostenible, olvidándose totalmente de las auténticas necesidades del sector agrario como sector económico.
Y nuestro Planas, tan calladito él en los últimos meses, tras la aprobación de la nueva PAC, se creyó en la obligación de “cacarear” sus bondades, afirmando sin pudor alguno que, “se trata de un acuerdo histórico, la mayor reforma de la PAC desde los años 90 e implica un cambio de enfoque sustantivo por la novedad que suponen los planes estratégicos nacionales y por la ambición ambiental, es “ es un «buen acuerdo» “. Como ven, nuestro ministro, sigue inmerso, no en el futuro y viabilidad del sector sino en el empecinamiento sostenible y verde de la futura agricultura europea.

La principal novedad de esta nueva PAC, absolutamente “verde”, es la inclusión de los denominados 'eco-esquemas'. Hasta el 25% de los pagos se reservarán a estos esquemas, que podrían incluir la restauración de humedales para absorber CO2 o la agricultura orgánica.
Otra de las novedades será la redistribución de las ayudas directas. Con la nueva PAC, los Estados miembros estarán obligados a redistribuir al menos el 10% en beneficio de las explotaciones agrícolas más pequeñas.
Además, se empezará a estudiar los residuos y los productos fitosanitarios utilizados por productores de países terceros, dejando la puerta abierta a utilizar medidas regulatorias en el futuro para que haya "equidad" con los requerimientos que tienen que cumplir los agricultores europeos. Se empezará a estudiar y mientras tanto … …
Ahora Planas, tras más de 150 semanas de reuniones tendrá que poner de acuerdo a las 17 comunidades autónomas, en menos de 20 semanas, para finalizar el plan estratégico que tendrá que enviar a Bruselas antes de que concluya el año. Solo cuatro Estados miembros tienen más de una región de pago, y España tiene 50 en total. ¡La que se avecina es de calambre! ¿Es que no entendemos aún el enorme coste que tiene, con la desegregación autonómica, la administración agraria española… …?

La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) considera que, la reforma de la PAC ratificada por el Consejo de Ministros de Agricultura de la UE, no es justa ni social y acelerará el “proceso de “uberización” del campo español y europeo”. El texto aprobado no responde las verdaderas necesidades del modelo social y profesional agrario, mayoritario en Europa, al abandonar aún más los mecanismos de regulación de mercado. Ello, agravará el impacto de la volatilidad de los precios y la espiral alcista de los costes en las rentas de las pequeñas y medianas explotaciones. "El cierre de explotaciones es un hecho. 
“Respecto a la arquitectura verde, los 28 han acordado destinar un 25% del primer pilar (pagos directos) a los denominados "ecoesquemas", con una flexibilidad en su aplicación muy limitada. "Detraer una parte tan elevada de las ayudas directas a los ecoesquemas es "un recorte en toda regla", "para recuperar ese 25% el agricultor tendrá que afrontar nuevos gastos que el mercado no remunera, con la consiguiente caída de rentas". Además, con el acuerdo entre las instituciones, el 40% de los fondos agrarios iría destinado a medidas medioambientales y climáticas.
Todo ello, unido al desarrollo del Pacto Verde Europeo y la Estrategia de la Granja a la Mesa, sin contar con los instrumentos de regulación de mercado necesarios y un presupuesto acorde con estos objetivos, supone una gran losa para los pequeños y medianos agricultores europeos. "Se demuestra una vez más la hipocresía e incoherencia de los máximos mandatarios europeos, ya que en las nuevas reglas del juego no se han aprobado exigencias equivalentes para las importaciones de terceros países. La UE legitima de esta manera la competencia desleal y el fraude al consumidor que supone esta grave injusticia. Resulta lamentable que ni siquiera se hayan introducido medidas de equivalencia en los Límites Máximos de Residuos (LMR) de fitosanitarios para los productos agrícolas que vienen de terceros países".

Según Vidal Maté con el que estamos de acuerdo:
“las organizaciones agrarias, con la excepción de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA), han recibido con recelo y preocupación el acuerdo logrado por los ministros europeos de Agricultura sobre la nueva reforma de la Política Agrícola Común (PAC), que comenzará a aplicarse a partir de 2023 y que para España supone un montante de 47.724 millones de euros, unos 5.000 millones anuales para pagos directos y otros 1.500 millones para desarrollo rural. Oficialmente se trata de una cifra similar a la percibida en el periodo anterior, pero desde el sector se estima que supone un ajuste del 10% por el efecto de la inflación y de otras medidas.
Con todo, la principal crítica de las organizaciones es el reparto sectorial de fondos: un 40% irá a las políticas verdes, que incluirán los llamados ecoesquemas. Estos fondos verdes que coparán una cuarta parte del presupuesto, aseguran las asociaciones agrarias, incluyen nuevas exigencias medioambientales que van a suponer mayores costes de producción para una menor oferta, así como la pérdida de competitividad frente a las importaciones extracomunitarias, con menos exigencias laborales, medioambientales y de seguridad alimentaria.
El sector teme que ello suponga menos rentabilidad, el cierre de pequeñas y medianas explotaciones y menos autosuficiencia alimentaria para la Unión Europea. Critican que no se haya avanzado más en la recuperación de algunos mecanismos para la regulación de los mercados. “Con números rojos”, coinciden medios sindicales, “no podemos ser verdes”.

Y si resulta que el futuro MAPA se dedicará a la sostenibilidad, el cambio climático, el camelo verde… … para qué mantener el MAPA… …
A pesar de todo, de su futura inanidad, nosotros creemos que sí que seguirá habiendo un MAPA.

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