Otro otoño caliente.

25 de noviembre de 2021

Aunque era absolutamente esperable, así lo veníamos anunciando desde el pasado invierno, el próximo otoño será, para el sector agrario el otoño más tórrido de los últimos años.

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El Ministerio sigue “erre que erre” y tras más de dos años de inanidad, en asuntos que a nadie interesa, mientras que los temas que sí deberían ser prioritarios en su gestión, duermen el sueño de los justos, vamos que empeñados en la inacción nuestros políticos agrarios están a la espera de que otros, en concreto los bioclimáticos sigan dictando sus quehaceres.

Hoy ya, a la mayoría de los empresarios agrarios les resulta muy difícil mantener sus empresas porque es francamente complicado, por no decir imposible en la mayoría de los casos, poder compaginar la tremenda subida de los costes productivos con el estancamiento y, demasiado a menudo, la minoración de sus precios de venta. La crisis empresarial es hoy una auténtica pandemia extendida en todos los sectores agrarios.
Desde enero, febrero y la primera semana del mes de marzo del pasado año 2020, el sector agrario español está en una crisis permanente, desde entonces hemos padecido una inacabable oleada de movilizaciones solo interrumpida por la llegada del coronavirus y de la pandemia.
Y desde entonces hace ya más de año y medio, Luis Planas y sus “mariachis”, han venido toreando al sector, cosa que hoy al parecer ha llegado a su término.

Hoy los cereales, el porcino ibérico, el ovino y/o el vacuno no han sufrido la crisis generalizada que vivimos porque por una u otra razón, en el caso de los cereales su escasez, han podido incrementar sus precios y con ello capear la tormenta actual. Pero al margen de estas excepciones todo apunta a que en este este otoño las movilizaciones agrarias serán continuas.

La industria agroalimentaria, aún puede mantenerse a pesar de la descomunal subida de los costes energéticos porque de alguna manera sí que puede repercutirlos en sus ventas, pero… …también está sufriendo la crisis actual.

En la autonomía gallega todas las alarmas están encendidas. Llenar la cesta de la compra podría convertirse pronto en un bien de lujo. Los datos del índice de precios de origen y destino (IPOD) que elabora mensualmente COAG (Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos muestran ya una subida media en España de un 15 % o un 4,6 % en un año en alimentos de gran consumo como los tomates de ensalada o el pollo, respectivamente. Y al pisar las plazas de abastos o los supermercados de las principales ciudades y villas gallegas comienza a apreciarse también un alza de precios en productos como el pan, los kiwis o los plátanos. La carne de ternera, en cambio, está mucho más contenida.

Más allá de estos encarecimientos, el tsunami inflacionista que auguran la subida de la energía, de materias primas y del transporte de los últimos meses está por venir. Es cuestión de tiempo. “A partir de la semana que viene podríamos empezar a observar un incremento generalizado de precios”. El sector no podrá aguantar mucho más la factura de meses sin repercutir el alza de materias primas, energía y transporte.

En Andalucía, “son muchos los agricultores que, calculadora en mano, no saben qué hacer ni por qué cultivo van a apostar para salvar sus cuentas de resultados”, llevar a término un cultivo va a resultar este nuevo año agrícola mucho más caro y dificultoso, por las múltiples variables que se cuelan en la ecuación.

Por un lado, los productores se enfrentan a una campaña de riego que se presupone corta, a tenor del nivel de los pantanos y además y fundamentalmente sufriremos todos los costes al alza.

Suben todos los elementos: fósforo, potasio, … pero la mayor subida la registra el nitrógeno, consecuencia de la crisis energética mundial. Así, el fosfato di-amónico (DAP), un abono que se echa antes de las siembras, oscila sobre los 750 euros la tonelada, frente a los 295 euros/tonelada de la campaña anterior. Igualmente, la urea, que se utiliza en las coberteras, cuando el cultivo está en estado vegetativo, pero que se suele comprar a principios de la campaña, a día de hoy supera los 800 euros la tonelada, cuando hace un año cotizaba sobre los 350 euros. En lo que se refiere a los fitosanitarios cabe destacar la subida del glifosato (Roundup), que ha registrado un encarecimiento del 48%, pasando su coste de los 3,30 euros/litro en octubre de 2020 a 4,90 euros en octubre de 2021.

Las semillas de cereal también registran precios al alza (en torno a 0,65-0,70 euros por kilo en el trigo duro), consecuencia del incremento del precio del cereal y suministros (sacos, bigbags, palets… …). El gasóleo agrícola también se encarece en el último año y lo ha hace en casi un 73%.
En lo que se refiere a la energía eléctrica el alza es del 270%; un 46% se han encarecido los plásticos, un 33% el agua y entre un 10-25% lo ha hecho la maquinaria.

Y como era esperable, al fin ASAJA, COAG y UPA anuncian el lanzamiento de un gran proceso nacional de movilizaciones.
“Los agricultores y ganaderos lanzan un #SOSrural ante la coincidencia de elementos que dificultan su supervivencia. Las protestas se concretarán en las próximas fechas, pero algunas de ellas coincidirán con las anunciadas por el transporte.
Las organizaciones profesionales agrarias españolas, ASAJA, COAG y UPA, lanzarán un gran proceso de movilizaciones de ámbito nacional. La convocatoria se fundamenta en una confluencia de motivos que está poniendo en peligro la supervivencia de los agricultores y ganaderos y del propio medio rural español tal y como lo conocemos.

ASAJA, COAG y UPA concretarán las convocatorias de protestas en próximas fechas, pero ya han anunciado que se celebrarán en numerosos puntos del territorio nacional durante el mes de diciembre y algunas de ellas coincidirán con las anunciadas por los transportistas, “con quienes compartimos algunas de las reivindicaciones”. Tampoco descartan que pueda celebrarse una gran manifestación en Madrid de agricultores, ganaderos y ciudadanos y ciudadanas del medio rural.

Motivos para la protesta.

Los costes de producción se han disparado para los agricultores y ganaderos a niveles “nunca vistos”. Los piensos para el ganado se han encarecido cerca de un 30% en el último año. También son más caras las semillas (+20%); los abonos (+48%); el agua (+33%) o los plásticos que se utilizan en los cultivos de invernadero (+46%).
Las subidas más espectaculares son las que afectan al gasóleo que usan sus tractores (+73%) y a la energía eléctrica (+270%). También el SMI ha subido un 29,7% en los últimos tres años.

Un reparto más justo

Los agricultores y ganaderos denuncian que los alimentos están encareciéndose a los consumidores mientras que ellos siguen sin cubrir sus costes. “Es necesario un reparto más justo del valor de los alimentos en la cadena alimentaria”, aseguran.
Las organizaciones agrarias reclaman un apoyo firme por parte de las Administraciones, a todos los niveles. Piden reunirse “de urgencia” con el ministro Planas y que se articulen medidas fiscales, económicas y políticas para proteger la producción de alimentos en España. Una actividad cuyo futuro, aseguran, está en peligro por la escasa e incluso nula rentabilidad que obtienen los productores.
El campo español volverá pues a las carreteras y las calles de toda España tras el histórico proceso de movilizaciones de los ‘Agricultores al Límite” celebrado a principios de 2020 y que solo la pandemia logró detener. Ahora lanzan un “SOS rural” para poner en marcha un plan que salve al sector primario y, con él, a la principal actividad económica de los pueblos.”

Con toda certeza nos espera un otoño muy caliente.

 

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