Sobre la grave situación actual.

18 de noviembre de 2021

Ciertamente, aunque se niegue por todos los actuales dirigentes, el sector agrario está atravesando una tremenda crisis de la que saldrá, más bien tarde, con muchas dificultades dejando en la cuneta a muchos de sus integrantes. Todas las Organizaciones Profesionales Agrarias vienen denunciando, hace ya tiempo, la gravísima situación económica que están viviendo los agricultores y ganaderos, sin que nuestro responsable agrario parezca que, se da cuenta de la situación, y por supuesto sin que nadie tome medida alguna para intentar frenar el deterioro actual.

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Para la Upa, como ejemplo de lo que piensan todos los demás, los costes de producción básicos para el campo como los fertilizantes, los piensos, la electricidad y los combustibles se han disparado en los últimos meses, alcanzando niveles “pocas veces vistos”. “No encontramos razones objetivas que justifiquen esta subida de costes”,“la situación está conformando una tormenta perfecta para el campo español que sume en el miedo y la incertidumbre a cientos de miles de familias.”


Según el Informe elaborado por la Organización:
. los fertilizantes como la urea han duplicado su precio en un año; otros como el nitrato amónico cálcico han pasado de menos de 90 euros/t a rozar los 180 euros por tonelada.
. las energías suponen también una importante partida de gasto: en ese aspecto, el coste de la luz se deja sentir con fuerza en la producción de alimentos, subiendo hasta un 75% en un año.
. el gasóleo ha subido un 45%. Los plásticos que se usan en agricultura para los invernaderos o la solarización también han prácticamente duplicado su precio.

El informe de costes explica cómo se traduce esa “tormenta perfecta” en distintos tipos de explotaciones, como una cerealista de 100 hectáreas (56% de incremento de costes respecto a la pasada campaña); una de maíz de 25 hectáreas (59% de encarecimiento); una láctea con 100 vacas (4,2 céntimos más de costes por litro de leche) o una de porcino con 800 cerdos, que afrontaría un incremento de costes de unos 40.000 euros, sin tener en cuenta otras subidas como los costes veterinarios o la luz.
El sector agrario difícilmente podrá aguantar el alza de materias primas, energía y transporte, cuan se ve en la imposibilidad de repercutir, en los precios de venta el incremento de costes sufrido.
Por ejemplo, Las últimas protestas que están sacando a la calle a los productores de leche y carne, ahogados por la subida de costes de producción, son la prueba de que los precios van a tener que acabar siendo revisados al alza. En el caso de la leche y del vacuno de carne la cuerda está a punto de romperse.
No cabe duda de que el incremento de precios de materias primas, envases, energía... están tensionando la cadena de valor. «La clave está en ver en cómo se declina ese aumento de los costos en el consumidor», explican fuentes de Vegalsa-Eroski. Al ser la distribución un eslabón más de la cadena apuntan que hay que analizar los costes desde una visión global: «En estos momentos hay muchos sectores impactados, cuya evolución condicionará la inflación de los productos». En este contexto han puesto el foco en la optimización de procesos: «Estamos centrados en mejorar la eficiencia de nuestros procesos de forma que podamos transferir permanente ahorro al cliente con productos de calidad».
El sector pesquero también está al borde del cierre. El gasoil como ejemplo se ha encarecido un 45 % en lo que va de año sin que los precios en origen hayan subido. En lonja, la empresa mayorista de distribución y elaboración de producto sigue pagando lo mismo salvo en algún producto concreto. Pero los costes se han disparado por la subida de la luz, del plástico, del cartón, del transporte por mar... También en este eslabón de la cadena tratan de evitar el alza de precios esperando que esta situación sea pasajera.
Y mientras tanto, la nueva PAC derivará en mayores costes por las nuevas obligaciones climáticas exigidas a los productores agrarios. Todo es discutible, los eco-esquemas…, pero lo que sí es indudable es que, los costes derivados de la inane e inútil lucha contra el cambio climático, será pagada fundamentalmente y con carácter prioritario por los agricultores pescadores y ganaderos del sector, primario.

Según la COAG y en la línea de lo grave de la actual situación, “es urgente un cambio en la Política Comercial en la UE, compartimos los objetivos del Pacto Verde Europeo frente al cambio climático, pero mientras que la UE siga impulsando a través de la OMC y los Tratados de libre comercio, la desregulación de los mercados, favoreciendo las importaciones sin respetar las normativas internas, destruyendo así las pequeñas y medianas explotaciones base de la agricultura y ganadería más social y sostenible, será poco creíble y contradictoria en sus políticas frente al cambio climático.
COAG, no olvidemos a quienes representa o dice representar, se olvida de las razones fundamentales y originarias de la actual situación. Por supuesto que lleva razón en sus afirmaciones sobre la necesidad de modificar el “buenismo” comercial que impregna todas las actuaciones comerciales de la UE, pero decir que comparte los objetivos del “Pacto Verde Europeo”, es una indignidad porque en los Pactos están contenidos todas las iniciativas que han devenido en la situación actual.
Y si, desde la mente o el bolsillo de muchos ciudadanos, se aprueba la lucha actual contra el cambio climático, origen de todos los Pactos Verdes “comunistoides” que hoy nos presiden, debemos atenernos a las fatales consecuencias que se pueden generar.
La denominada ahora “lucha contra el cambio climático”, ha alcanzado hoy el carácter de dogma y como siempre desde Agrolibre queremos advertir que, al no ser una hipótesis “falsable” no puede tener carácter científico, por lo que, este dogma que los ecologetas nos han creado, podrá abandonarse fácilmente cuando pierda su utilidad, para todos sus promotores y/o demuestre su inaplicabilidad.
“La ciencia está siempre evolucionando y la ciencia climática, que hoy se nos impone, no es una ciencia exacta porque sus mediciones son muy difíciles de determinar y hoy prácticamente imposible de cuestionar.
Hoy vivimos una muy difícil situación.

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