LA PROTECCIÒN EN LAS VARIEDADES TRANSGÉNICAS

18 de junio de 2009

Terminamos el artículo anterior sobre la mejora varietal, haciendo referencia a la importancia que tiene la protección jurídica de las variedades vegetales y en consecuencia a la defensa del derecho de los obtentores o científicos que las han desarrollado

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Puesto que los verdaderos impulsores de las nuevas variedades vegetales son fitomejoradores u obtentores, debemos dedicarles toda la atención que sea conveniente y proporcionarles la protección necesaria para que no caigan en el desánimo y puedan realizar sus trabajos de investigación con las debidas garantías y el convencimiento de recibir los justos beneficios que puedan merecer.

Las nuevas variedades son por lo general el resultado de una considerable inversión, de la capacidad del hombre para crear, a veces llevada a cabo por personas a título individual, a veces por instituciones científicas oficiales o por empresas grandes y pequeñas, pero con la finalidad siempre de obtener nuevos cultivos que den mejores resultados que los existentes. Las nuevas obtenciones requieren tiempo e inversión, sus obtentores han de disponer de parcelas adecuadas para llevar a cabo ls investigaciones necesarias, invernaderos, laboratorios y otros medios propios de los trabajos que realizan y todo ello sólo será útil si sus esfuerzos se ven remunerados adecuadamente.
La única forma de proteger a los obtentores es concederles un derecho sobre las variedades obtenidas, en virtud del cual, y durante un período determinado de tiempo, tengan la exclusividad de producir o vender el material de multiplicación de las nuevas variedades vegetales o autorizar dicha producción y/o venta a terceras personas, mediante las adecuadas licencias de explotación. En definitiva se trata de colocar a los investigadores dedicados a la mejora de variedades vegetales en una situación similar que los que se dedican a la creación en otros campos o actividades de la propiedad industrial, literaria, artística, etc. para los que estos derechos existen hace mucho más tiempo, pues de lo contrario estaríamos ante una injusta situación.

Para conocer cual es la situación actual en materia de protección nos referiremos a las variedades transgénicas en las que se reúnen dos sistemas de protección como son las patentes y los derechos de obtentor de variedades vegetales, estos últimos de la misma forma que se aplican a las variedades convencionales. En una variedad transgénica pueden converger los dos sistemas de protección; el de patentes para los organismos modificados genéticamente, conocidos desde la perspectiva legal como patentes de invenciones biotecnológicas y el derecho de obtentor de variedades vegetales independiente totalmente de la legislación sobre patentes.
Aunque los agricultores pueden desconocer como se aplica la protección, los que producen el material de multiplicación, bien semillas o bien plantas de vivero, saben muy bien el significado del derecho del obtentor, que en definitiva se traduce en regalías que tienen que abonar por la explotación del mencionado material. Una variedad transgénica contiene un organismo modificado genéticamente, organismo que para proteger al obtentor ha sido generalmente objeto de una patente, cuyo poseedor puede autorizar la explotación al propietario de la variedad. Posteriormente esta variedad puede ser protegida mediante un derecho de obtentor según la legislación específica que existe a estos efectos. Para clarificar esta doble protección debemos tener en cuenta que un mismo organismos modificado genéticamente puede estar incluido en distintas variedades.

En España, al igual que en la mayor parte de los países de la Unión Europea, los organismos modificados genéticamente pueden ser patentados en base a la Ley 11/1986 de 20 de marzo, modificada por la Ley 10/2002 de 29 de abril que incorporaba al derecho español la Directiva 98/44/CE relativa a la Protección Jurídica de las Invenciones Biotecnológicas y las variedades vegetales pueden ser protegidas por aplicación de la Ley 3/2000 de 7 de enero, de régimen jurídico de la protección de las obtenciones vegetales o por el reglamento 2100/94 del Conejo de la Unión Europea indistintamente, tanto si son convencionales como si son transgénicas, es decir que contienen un organismo modificado genéticamente.
Esta posibilidad que permiten las leyes citadas y la normativa que las desarrolla al ser una exclusiva de explotación a los propietarios de la patente o del derecho del obtentor, es la que indirectamente han criticado un sinfín de veces los antitransgénicos denunciando a las multinacionales como explotadores de los agricultores, olvidando por completo el derecho de que estos y cualquier persona puede hacer con lo suyo lo que quiera. No debemos olvidar que los agricultores son totalmente libres de adquirir o no el material vegetal de las variedades protegidas. Puede perfectamente recurrir al uso de variedades que pertenecen al dominio público, para aquellas, cuya obtención ha sido consecuencia de laboriosos y costosos trabajos de investigación, es justo que al menos durante un período limitado de tiempo, como establecen todas las normativas sobre protección de obtenciones vegetales, estén sometidas al derecho exclusivo de sus propietarios para la explotación de los mismos.
 

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