Enviar dinero de un país a otro, no es tan fácil 

07 de agosto de 2021

Enviar dinero de un lado a otro del planeta es aparentemente muy sencillo, sin embargo, los pagos transfronterizos suponen un verdadero reto. Hacer transferencias internacionales de forma rápida y segura requiere de una estructura compleja en la que las relaciones con otras entidades financieras son esenciales. 

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Por ejemplo, BBVA procesa una media de 95.000 millones de euros en transferencias internacionales al día. Para el cliente se trata de un trámite sencillo que, en apenas un minuto y un par de clics, hace posible pagar el alquiler, enviar dinero a un familiar o pagar mercancías. Sin embargo, para que estas operaciones se realicen a esa velocidad y de forma segura, los bancos necesitan establecer un sólido sistema de relaciones entre ellos para poder canalizar la demanda de los clientes y tramitar sus peticiones. Esto exige un esfuerzo mayor si el familiar al que se le envía el dinero está viviendo en el extranjero, si el alquiler a abonar se encuentra en otro país o si la mercancía se está importando.

Según un informe publicado por ADiLA, los bancos 'tradicionales' ofrecen una mayor cantidad de funcionalidades a sus clientes a través de sus ‘apps’. BBVA en Argentina ocupa el primer lugar en una lista de 17 entidades financieras evaluadas.
La razón es que ahí entran en juego otros factores que complican la ecuación: sistemas legales diferentes, bancos extranjeros con los que no se tienen relaciones o la posibilidad de estar ante un fraude. El número de clics para el usuario sigue siendo el mismo, pero el banco se enfrenta a una tarea mucho más compleja.
Para hacer posibles estas transferencias  centra su desarrollo en cuatro pilares fundamentales: la relación entre bancos, la regulación, la ciberseguridad y la digitalización. Cada vez hay más actores en el mundo de pagos internacionales y todos deben invertir fuertemente en estos cuatro aspectos.

Cualquier pago internacional en su camino al destinatario pasa por un banco de una forma u otra y requiere establecer una red de proveedores de pagos. BBVA cuenta con un equipo de corresponsalía bancaria, también conocido como Instituciones Financieras Internacionales (IFI), que establece alianzas estratégicas con las principales entidades financieras del mundo para crear dicha red.
Cuando un cliente quiere realizar una transferencia internacional a un país extranjero, los banqueros de IFI recurren a una entidad aliada de la región que, a su vez, mantiene relaciones con el resto de actores de su territorio. A través de esa entidad aliada conocida como ‘clearer’, se consigue que las transferencias de sus clientes lleguen a su destino final. Para facilitar el intercambio de los altos volúmenes de pagos, se abren líneas de crédito con sus ‘clearers’, lo que permite realizar las transferencias aún con mayor celeridad.

El proceso incluye realizar antes un análisis robusto del corresponsal, un ‘Know Your Customer’ (KYC), cuyo objetivo es prevenir la financiación de actividades ilícitas, asegurar el cumplimiento de la regulación y proteger a los clientes. Trabajar con entidades sólidas y solventes ayuda significativamente a que las transferencias internacionales se realicen con éxito. El consejero delegado de BBVA destacó, durante su participación en la decimosexta edición del IESE Banking Meeting, bajo el lema ‘Helping to boost the economy’ (‘Ayudando a impulsar la economía’), la labor de asesoramiento de los bancos como un elemento esencial en su nueva propuesta de valor a los clientes. Onur Genç ha señalado que el asesoramiento se basa en la confianza y en el conocimiento de un experto, y a través del uso de la tecnología y los datos, los bancos pueden mejorar su oferta de valor a sus clientes. Además, ha calificado el cambio climático como una de las mayores disrupciones de la historia de la Humanidad, al mismo tiempo que una gran oportunidad. La regulación en materia de pagos internacionales varía país a país y los banqueros de IFI conocen los distintos mercados y pueden proveer un asesoramiento para enfrentarse con regulaciones locales, capacidades técnicas o prácticas bancarias diversas.

La ciberseguridad es una prioridad.. La evolución hacia sistemas de pagos más rápidos, e incluso instantáneos, incrementa el riesgo de fraude. Con el objetivo de detectar e impedir operaciones fraudulentas, se realizan inversiones considerables en tecnología y cuenta con equipos de profesionales expertos.

La inversión continua en tecnología es también un aspecto clave. En los últimos años los bancos  han invertido de forma significativa en sistemas, digitalizando procesos operativos con las últimas tecnologías del mercado. Vivimos un momento de grandes cambios tecnológicos en los pagos: open banking y APIs, pagos en tiempo real, la evolución de SWIFT (SWIFT GPI, SWIFT GO…), ‘blockchain’, el crecimiento de criptoactivos, el internet de las cosas… 

Además de participar en los sistemas de pagos en tiempo real de los países en los que está, como Bizum en España, las entidades  está presente en iniciativas tales como SWIFT GPI para pagos internacionales logrando grandes resultados: cerca del 50% de las transacciones GPI se abonan en la cuenta del beneficiario en menos de media hora y el 38% llegan en menos de cinco minutos a la otra punta del mundo.
 

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