Los bares y restaurantes son los negocios que sufren más robos

21 de mayo de 2022

Hay una percepción generalizada de que los negocios que más robos sufren son los que venden objetos valiosos como, por ejemplo, las joyerías. Sin embargo, el alto nivel de seguridad que tienen estos comercios suele disuadir a los delincuentes, que optan por asaltar otro tipo de establecimientos.

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Es el caso de los bares y restaurantes, los negocios que más robos sufrieron el pasado año (31%), según datos de Movistar Prosegur Alarmas. Les siguen naves industriales y almacenes (28%), tiendas de alimentación (3,5%), ópticas o farmacias (3%) y tiendas de moda (2,5%).
En total, cuatro de cada diez robos registrados en España tuvieron lugar en negocios. En cuanto a las provincias con más delitos de este tipo se encuentran Madrid (22%), Barcelona (13%) y Sevilla (5%). Por su parte, los meses del año en los que más incidencias se registran son noviembre (11%), diciembre (10%) y octubre (9,5%).
Pero un robo no solo implica la pérdida de productos o dinero, sino que, muchas veces, provoca daños materiales que hacen que el negocio tenga que estar cerrado durante varios días, con el impacto que esto supone para las pequeñas empresas o autónomos. “En muchas ocasiones, el vandalismo o los intentos de robo, aunque finalmente no se hayan llevado nada, provocan destrozos en los negocios. Ponerse en contacto con la aseguradora y tramitar el papeleo hace que la actividad de la empresa quede paralizada, aumentando el perjuicio que sufren los negocios ante estos delitos”, añade Cogolludo, Director de Marketing y Ventas de Movistar Prosegur Alarmas.

En estos casos, las empresas de seguridad también buscan alternativas para que los establecimientos no sufran más pérdidas derivadas de estos actos delictivos, por el tiempo de inactividad asociado. Con opciones como Negocio Non Stop, es posible recuperar la normalidad en un breve espacio de tiempo, a través de un servicio de asistencia rápida, que realizará una actuación de urgencia que permita al negocio continuar abierto con su actividad habitual. El funcionamiento es sencillo, en caso de que la alarma esté conectada en el momento del incidente, la Central Receptora de Alarmas (CRA) es la encargada de avisar a una empresa de asistencia asociada para que acuda a realizar una reparación de emergencia, ya sea un cambio de cerradura, un corte de electricidad o una rotuna de cristales, de forma que el negocio pueda seguir operativo mientras que el cliente gestiona con su seguro la reparación definitiva. Este servicio en el caso de que el negocio esté ubicado en zonas urbanas se prestará incluso en menos de 3 horas.

“La modernización en el sector de las alarmas ha dado pie a un tipo de seguridad más innovadora que cubre las necesidades de los negocios. Además de evitar robos, ahora ayudamos a los comercios a minimizar las consecuencias de los intentos de robo o vandalismo para que puedan continuar su actividad”.

 

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