Picasso y Coco se vuelven ver en el Thyssen

22 de octubre de 2022

La diseñadora entabló con ambos una larga y duradera amistad que la introduciría en el círculo del pintor español. A partir de entonces, Chanel frecuentará al matrimonio Picasso, coincidiendo con la activa participación del artista en los ballets rusos. La creadora llegó a estar muy relacionada con el mundo artístico e intelectual del París de la época, hasta el punto de afirmar: “son los artistas los que me han enseñado el rigor”.

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El museo propone una exposición, que explora la relación de estos dos grandes genios creadores del siglo XX, volviendo a reunir arte y moda en un nuevo proyecto expositivo. La muestra se organiza en cuatro grandes secciones que se suceden en orden cronológico y que abarcan, aproximadamente, la década que media entre 1915 y 1925.

El cubismo y el estilo Chanel presenta la influencia de este movimiento en las creaciones de Chanel ya desde sus primeros e innovadores diseños: el lenguaje formal geometrizado, la reducción cromática o la poética cubista del collage se traducen en trajes de líneas rectas y angulosas, en su predilección por los colores blanco, negro y beige, y en la utilización de tejidos humildes y con texturas austeras. Olga Picasso, el segundo capítulo, está dedicado a los numerosos y bellos retratos que Picasso realizó de su primera mujer, la bailarina rusa Olga Khokhlova, devota clienta de Chanel; junto a ellos, algunos vestidos de este periodo inicial de la diseñadora francesa, de los que se conservan escasos ejemplos. Antígona, adaptación moderna de la obra de Sófocles realizada por Cocteau, se estrenó en París en 1922, con decorados y máscaras de Picasso y vestuario de Chanel, que vuelven a reunirse en este capítulo para mostrar su común inspiración en la Grecia clásica. Le Train Bleu es el título del cuarto apartado y del ballet producido por Diághilev en 1924, con libreto de Cocteau, inspirado en el deporte y la moda de baño; Dos mujeres corriendo por la playa (La carrera), un pequeño gouache que Diághilev descubrió en el taller de Picasso, se convirtió en imagen para el telón de la obra, y el pintor aceptó también el encargo de ilustrar el programa de mano, mientras que Chanel, entusiasta deportista, creó trajes para los bailarines inspirados en modelos deportivos diseñados para ella misma y para sus clientes.

La comparación directa entre los diseños de Chanel y la obra de Picasso evidencia su parentesco formal y los profundos lazos que unen sus respectivas creaciones, fruto de aspiraciones e influencias compartidas, así como de una mutua admiración, contribuyendo ambos a la construcción del paradigma moderno. Chanel creó el ‘uniforme’ de la mujer moderna y dinámica del siglo XX, e impuso el atractivo de lo repetitivo, igual que Picasso logró formular un nuevo canon de belleza plástica que se convierte en su estilo. Chanel entendió que el pintor había dado con las claves de un nuevo clasicismo, un lenguaje que, aun siendo sinónimo de modernidad, no se iba a pasar de moda.

El cubismo y el estilo Chanel
‘Simple’, ‘puro’, ‘preciso’ son términos que se generalizan en las primeras décadas del siglo XX en el lenguaje de la prensa de moda y describen la vanguardia tanto en el vestir como en las artes plásticas y escénicas, la música o la arquitectura. Desde 1910 puede hablarse ya de una moda de influencia cubista en algunos diseñadores que precedieron a Chanel, como Callot Soeurs o Lucile, que trasladaban a los vestidos la nueva estética creada por Braque y Picasso.

Olga Picasso
Tuve que sujetar una corona de oro sobre la cabeza de Olga; parecía como si todos estuviéramos representando Boris Godunov. La ceremonia fue preciosa, una boda auténtica con rituales misteriosos y con cánticos. Almuerzo después en el Meurice, Misia de azul cielo, Olga en satén, punto y tul blancos – muy Biarritz

Antígona
En el verano de 1922, Jean Cocteau escribió una versión reducida de la tragedia de Sófocles Antígona, que se convertiría en el primer proyecto profesional en el que colaboraron Picasso y Chanel. Se estrenó en diciembre de ese mismo año en el teatro L’Atelier de Montmartre, dirigida por Charles Dullin y con una puesta en escena extremadamente experimental. Picasso se encargó del decorado: un cielo azul ultramar y columnas dóricas pintadas en una tela. Empleó tonos violetas, azules y ocres para un fondo sorprendente pero eficaz. También realizó las máscaras del coro y los escudos de los guardias, decorados con motivos inspirados en los vasos griegos antiguos.

El tren azul
La segunda y última colaboración profesional de Picasso y Chanel tuvo lugar en 1924, en El tren azul, una opereta bailada producida por Diághilev, con libreto de nuevo de Jean Cocteau, que se estrenó en junio en el teatro de Les Champs-Elysées de París. La idea de realizar un ballet mezclado con pantomima, números acrobáticos, música y sátira se le ocurrió a Cocteau al ver al bailarín británico Anton Dolin practicando todo tipo de acrobacias. Cocteau quiso realizar una obra moderna y desenfadada, inspirada en las actividades de moda de comienzos de los años veinte: tomar el sol y los deportes - ese verano se celebraban en París los Juegos Olímpicos-, con unos protagonistas cosmopolitas, como los usuarios habituales del Train Bleu, el expreso nocturno de lujo que unía París con la Costa Azul y que da nombre a la obra.


Picasso / Chanel

Museo Nacional Thyssen-Bornemisza
Del 11 de octubre de 2022 al 15 de enero de 2023

 

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