Mapfre muestra la obra fotográfica de Ribalta

26 de febrero de 2022

Jorge Ribalta (Barcelona, 1963) es fotógrafo, crítico de arte y comisario, actividades que ha compaginado desde el inicio de su trayectoria en la década de 1980. En 2005 su trabajo experimenta un cambio radical que lo divide en dos períodos opuestos, al menos en apariencia.

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Durante el primero de ellos, su obra se focaliza en explorar poéticamente el naturalismo construido de la fotografía, mientras que en el segundo reorienta sus proyectos hacia una reinvención del documental.
La primera exposición de Jorge Ribalta tuvo lugar en la galería Metrònom de Barcelona en el festival Primavera Fotográfica de 1988. A finales de 1980 y principios de 1990 disfrutó de varias estancias en Estados Unidos, principalmente en Nueva York y Chicago, y en 1994 tuvo su primera exposición en la Zabriskie Gallery, coincidiendo con su participación en la exposición New Photography 10, la influyente selección internacional anual de artistas emergentes que organiza The Museum of Modern Art (MoMA).
Como parte de su faceta como gestor cultural, fue director del Departamento de Programas Públicos del Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA) entre 1999 y 2009 y ha sido editor de varios libros de fotografía que son obras de referencia: Indiferencia y singularidad. La fotografía en el pensamiento artístico contemporáneo (1997, reeditado en 2003), Efecto real. Debates posmodernos sobre fotografía (2004) o El movimiento de la fotografía obrera, 1926-1939 (2011).

También ha sido colaborador habitual del periódico La Vanguardia, asesor de la colección de fotografía de la editorial Gustavo Gili y ha publicado regularmente artículos y ensayos en diversos medios. Su obra ha podido verse, en numerosas exposiciones colectivas y ha tenido monográficas en Madrid, Barcelona, Nueva York y París, así como en Salamanca o Cáceres.

Ribalta utiliza la fotografía como un instrumento que le permite analizar, observar y ordenar los modelos culturales de nuestra sociedad. Su producción artística se inscribe en la tradición del documental, que interpreta siempre de modo crítico.
Su pretensión es devolver al realismo fotográfico su densidad histórica, política y pública porque, como él mismo señala, «una fotografía no es una imagen sino un objeto histórico que se muestra en un espacio determinado».

Algunas claves

Escenificaciones: En sus comienzos, Jorge Ribalta trabajaba en el interior del estudio y preparaba cuidadosamente la escena a fotografiar, en la que habitualmente incluía pequeños muñecos en miniatura. Estos actuaban como personajes reales a los que el artista retrataba. Con ellos, el autor denunciaba la ficción intrínseca asociada a las imágenes con un modo de hacer casi lírico, desmontando el naturalismo y la transparencia de la fotografía. Son los protagonistas de series como «Pacífico», «Ártico» o «Antlitz der Zeit».
Fotografía documental: En el año 2005 Ribalta da un vuelco a su lenguaje fotográfico y redefine una obra que, a partir de ahora, será de carácter documental.
Al tiempo que su obra se inscribe en esta tradición, el autor la analiza y la transforma con base en distintos proyectos de investigación en los que trata las contradicciones y tensiones no resueltas de dicha práctica. Algunos de sus proyectos más importantes en este ámbito son «Petit Grand Tour», «Laocoonte salvaje»,«Scrambling» e «Imperio (o K.D.)», presentes en la exposición.
Crítica a la maquinaria cultural: Las imágenes de Ribalta ‒realizadas en blanco y negro con película analógica‒ son fruto de una observación rigurosa y matizada. Con su trabajo, el artista hace un recorrido por los paisajes en proceso de cambio ‒ya sean estos rurales, urbanos o posindustriales‒ del capitalismo tardío de nuestra época. Con su obra, el artista realiza no solo un documento, también una crítica ‒no exenta de humor‒ de la cultura y los artefactos culturales con los que vivimos y habla transversalmente del arte, la política, la economía, el trabajo y la historia.
Todo es verdad.

Ficciones y documentos: En 1941 Orson Welles concibió It’s All True como una película que mezclaba tres largometrajes diferentes que mezclaban documental y docuficción compuesta por tres historias en torno a América Latina.
Este proyecto, cancelado a mitad de su producción, ha sido objeto de numerosos debates y en 1993 fue recuperado por Richard Wilson, que realizó junto con Myron Meisel y Bill Krohn It’s All True: Based on an Unfinished Film by Orson Welles. Este documental, verdadero trabajo de campo en torno a una historia, se relaciona en gran medida con el modo de trabajar de Ribalta, así como con el modo en el que está concebida la exposición que se presenta en Fundación MAPFRE. Recorre toda la trayectoria del artista de forma cronológica y revela y vela al mismo tiempo aspectos de una historia en muchas ocasiones «construida», una construcción que es propia del lenguaje fotográfico y en realidad de cualquier soporte artístico.

Fundación MAPFRE presenta ahora la exposición  "Jorge Ribalta. Todo es verdad. Ficciones y documentos (1987-2020)", que toma su título del célebre pero inacabado documental de Orson Welles It’s All True [Todo es verdad] (1941-1943), un trabajo que ha sido objeto de numerosos debates en las últimas décadas. El proyecto conforma la primera exposición retrospectiva de Jorge Ribalta y recoge el paso desde una fotografía ilusionista de escenificaciones iniciada en 1987 hasta su llegada a la fotografía documental, cuyo punto de partida tiene lugar en el año 2005 y que hoy en día continúa practicando.
A partir de los grandes conjuntos y una lógica serial, el montaje expositivo, cronológico, reúne 14 series de trabajo comprendidas entre finales de los años 1980 y 2020. También incluye una sala de proyecciones y material documental que ofrecen un amplio panorama del trabajo del artista.

En 1987, Jorge Ribalta comenzó a trabajar en sus primeras escenificaciones con miniaturas en el estudio, una labor que se prolongó durante quince años. El resultado fueron imágenes en pequeño formato con las que el artista ejercía una crítica a la representación y en las que encontramos referencias veladas a la historia de la fotografía. Sus series carecen, al menos inicialmente, de títulos, y el trabajo sigue una lógica visual.
Las telas fotográficas, de mayor tamaño, se centran principalmente en rostros, en caras, pero en ellas aparece también algún paisaje, como sucede en la serie «Ártico» (1991-1996), donde Ribalta realiza por primera vez una lógica serial.

En su primer viaje a Chicago en 1994 visita el Art Institute of Chicago, donde descubre las Thorne Rooms, una colección de habitaciones en miniatura que representa una historia de los estilos decorativos. Tras este viaje comienza a trabajar en otras series como «Habitaciones» (1994-1996) y «Pacífico» (1996).En 1997, en Nueva York, empieza a utilizar diapositivas en color de 35 mm para
fotografiar las puestas en escena y filmarlas posteriormente con una cámara de Super 8 mm, lo que le permite crear un efecto de movimiento y de paso del tiempo en las imágenes fijas. En su exposición Habitaciones y proyecciones en la Galeria Estrany-de la Mota de Barcelona en 1998 mostró estos últimos trabajos, incluyendo las proyecciones de Super 8, breves loops de proyección continua, en color y en blanco y negro indistintamente.

Puesto que el tipo de cámara que utiliza, de gran formato adaptada, le permite una gran cercanía con el objeto y aumenta la verosimilitud del objeto fotografiado, este suele producir una extraña sensación de inquietante ambigüedad. El espectador no siempre es muy consciente de lo que contempla, ni siquiera sabe que se encuentra ante una escenificación.
A pesar de su deseo de terminar con las escenificaciones, ese mismo año continúa con este tipo de práctica y se centra en el Barrio Chino de Barcelona. Reconstruye lugares en proceso de desaparición, debido a la operación urbanística que iba a cambiar la fisionomía del lugar de forma definitiva, al tiempo que realiza una crítica de la historia urbana. Surge entonces la serie «La Dalia Blanca» (1999-2002), uno de sus pocos trabajos realizados a color, que toma su nombre de una floristería del barrio afectado por esta reforma y que es a la vez una cita a La Dalia Negra, del aclamado escritor de novela negra James Ellroy

Su última serie realizada a partir de escenificaciones es «Antlitz der Zeit» (2002-2004), una cita homónima al libro de August Sander (en castellano, Rostros de nuestro tiempo) publicado en 1929 con una selección de 60 fotografías y una introducción del escritor Alfred Döblin. Los retratos de Ribalta, por el contrario, consisten en un conjunto de «antirretratos» de celebridades y personajes de los mass media, realizados con figuras en miniatura, un modo de autocrítica a la práctica fotográfica que él mismo había desarrollado hasta el momento.

El año 2005 supuso un momento de inflexión para Ribalta, que comenzó a fotografiar las transformaciones urbanas de Barcelona. Desde entonces, uno de los ejes de su trabajo ha sido realizar una representación crítica de la situación de la ciudad en la era posterior al Fórum Universal de las Culturas de 2004, un evento que el autor interpreta en la historia urbana de Barcelona como el final simbólico del periodo que se abrió con el Plan Cerdà de 1860 y que culminó, tras un siglo y medio, con el reconocido «modelo Barcelona» en la década de 1990. Estudiar la historia urbana de Barcelona es su manera de testimoniar la época.


El núcleo inicial de sus trabajos sobre la ciudad de Barcelona lo constituyen «Trabajo anónimo» (2005), que captura detalles de maquinaria y herramientas durante la campaña vecinal en Poblenou por la preservación de la última de sus fábricas de industria metalúrgica en Can Ricart; «Sur l’herbe» (2005-2008), que responde a una observación del público del festival musical Sónar, uno de los paradigmas de las nuevas políticas culturales; y «Futurismo» (iniciada en 2005 y aún en curso). El conjunto de estos trabajos incluye también otros, como «Litoral» (2009), un apunte
sobre el entorno del aeropuerto del Prat, y «1888» (2012-2013), que documenta los restos de la Exposición Universal de Barcelona de 1888 y sus usos actuales.

En 2007, Jorge Ribalta recibió una invitación para fotografiar Tarragona en el contexto de un proyecto sobre el legado histórico de esta ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. De ahí surgió «Petit Grand Tour», una observación de los varios procesos, desde los museográficos hasta los turísticos, que confluyen en la producción de los discursos sobre el pasado y que argumenta que la historia es una fabricación.
El autor emprendía así un análisis y crítica de las instituciones artísticas y del trabajo cultural. Uno de estos «trabajos de campo», tal y como el propio autor los denomina, es «Laocoonte salvaje» (2010-2011), título tomado de un verso del libro Poema del cante jondo de Federico García Lorca y que supone una crítica a las retóricas folklorizantes y neorrealistas dominantes en las representaciones de este arte. Otro de ellos fue«Scrambling» (2011), realizado en la Alhambra de Granada, con el que pretende representar los mecanismos de producción del monumento, entendido como una fábrica: los procesos de seguridad, restauración y mantenimiento, jardinería y riego, marketing o explotación comercial.

En 2009, tras diez años en el cargo, Ribalta abandona su puesto como responsable de Programas Públicos en el MACBA y comienza entonces una intensa labor curatorial en la que la investigación histórica adquiere un gran peso y el trabajo de archivo le ofrece un nuevo punto de vista sobre el papel de la fotografía en el arte moderno.
El conjunto en el que esta condición alcanza su mayor radicalidad es la trilogía que dedica a Carlos V, un símbolo a cuestionar tanto desde el punto de vista de la historia de la nación española como desde la lógica imperial-financiera del capitalismo en Europa. Además, este trabajo adquiere toda su relevancia y actualidad en España tras la abdicación de Juan Carlos I en 2014, y la crisis global que se abre con la gran recesión iniciada en 2007.
Esta trilogía está formada por las series «Imperio (o K.D.)» (2013-2014), que versa sobre la abdicación y retiro a Yuste de Carlos V; «Renacimiento. Escenas de reconversión industrial en la cuenca minera de Nord-Pas-de-Calais» (2014), en la región de Hauts-de-France; y «Faute d’argent» (2016-2020), que se presenta por primera vez en esta exposición. Esta última serie, realizada en el eje geográfico Augsburgo-Sevilla-México, completa la geografía simbólica del imperio. Las dos primeras se desarrollan en España y Europa, y esta última, en el eje geográfico Ausburgo-Sevilla-México. La serie, una reflexión sobre la relación de Carlos V con la saga de banqueros alemanes Fugger trata también, en un discurso no exento de humor, de la economía de la plata y el cacao en la colonización de América.

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