Mapfre nos trae todo un clásico, Siquier

06 de junio de 2022

La exposición Pérez Siquier hace un recorrido por la obra del fotógrafo almeriense, desde sus primeras series, que se caracterizan por una aguda crítica social, hasta las imágenes de una España en la que comienza a desarrollarse una sociedad de consumo aparentemente “moderna” y libre, durante la posguerra y el franquismo.

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Una de las características más señaladas del trabajo de Carlos Pérez Siquier (Almería, 1930-2021), es la de haber mantenido, desde el comienzo de su trayectoria en la década de 1950, su condición de artista periférico, pues vivió toda su vida en su Almería natal. Sin haberse trasladado nunca a los grandes centros de producción de nuestro país como Madrid y Barcelona, Pérez Siquier se convirtió en una figura fundamental en la fotografía española, en contacto continuo con otros autores del momento como Joan Colom, Xavier Miserachs o Ricard Terré. Además, el autor se convirtió en el catalizador del colectivo fotográfico más influyente de su momento, el Grupo AFAL (1965-1963), que se reunió en torno a la revista homónima y no dudó en provocar con su obra intensas rupturas que iban a contracorriente de su tiempo. Desde Almería, un espacio limítrofe y lejano, representativo durante décadas de la excepcionalidad española, Pérez Siquier creó, a lo largo de más de sesenta años, un corpus fotográfico que se adentra de manera tangencial y, al tiempo, de modo profundo y mordaz en los debates de la época.

Por sus series discurren la periferia social, las alteraciones visuales surgidas del desarrollismo franquista o el choque cultural producido por la llegada masiva del turismo foráneo a España y la penetración de un modo distinto de mirar. Esta nueva cultura visual, colorista y sensual, condensada tras el eslogan Spain is Different, vino a sustituir superficialmente el trauma posbélico en las costas del país. Además, la exposición presenta también el repliegue de los últimos años del autor hacia ámbitos más personales. Es en el paso del elemento de crítica social hacia la celebración entre escéptica y curiosa de una sociedad de consumo que se percibe en su trabajo, donde se refleja el auténtico cambio de paradigma en la sociedad europea de posguerra. También es ese interés, el que conecta su obra con las propuestas del arte pop más crítico, con el cine de autor de los años sesenta o con la literatura de su generación.

Cuatro claves

El blanco y negro. Pérez Siquier siempre defendió su voluntad de mostrar una imagen optimista del arrabal almeriense de La Chanca, su admiración profunda por el carácter luchador de los moradores de este barrio superviviente. Aunque su trabajo se centró en la vida en el sentido más radical del término, más inmediato e incontestable, más costumbrista (bodas, mujeres embarazadas, juegos infantiles), también recogió de manera indirecta y poética escenas que destilan desolación y muerte.
El sentido del humor. En esa suerte de fresco vivo que es La Chanca hay otro elemento, a menudo soslayado, que singulariza la mirada de Pérez Siquier y matiza esa pétrea categoría del realismo: el sentido del humor. Es otro de los motivos por los cuales estas imágenes parecen decepcionarnos si tratamos de buscar en ellas el documento terrible de la enfermedad y la miseria. Una suerte de giro cómico presente en unas imágenes donde el guiño entre la figura y el fotógrafo deviene una constante.
AFAL. En 1956, cuando comenzó su mítica serie “La Chanca”, Pérez Siquier, secretario de la Agrupación Fotográfica Almeriense, AFAL, fundó, de la mano de su presidente, José María Artero, la revista AFAL, publicación del grupo que revolucionó el panorama fotográfico español. Fue el catalizador del colectivo de jóvenes fotógrafos españoles más interesantes, innovadores e influyentes del momento, un importante escaparate para mostrar su trabajo. Con justicia, el grupo AFAL es considerado hoy el movimiento de renovación más significativo de la historia de la fotografía española.
El color. En la década de 1960, Pérez Siquier abandonó la confortable estética del blanco y negro –que ya dominaba– y la película de 35 mm para comenzar a utilizar una cámara de mayor formato, una Rolleiflex, cargada con película de 6 x 6 mm en color. Con ella inmortalizó una Chanca que es la misma pero diferente. No se trata solo de un cambio cromático. La nueva mirada sobre La Chanca tiene entidad propia. El punto de vista cambia, también el encuadre, las superficies se amplían y comienzan a tomar protagonismo. Pérez Siquier se fue alejando también de la vida cotidiana de sus habitantes que, de aparecer en sus imágenes, nunca lo hacen de manera gratuita.

La exposición pretende acercar al público a un artista fundamental en la creación de la modernidad fotográfica y la profesionalización del medio en España. En un primer momento, desde postulados próximos al neorrealismo y, más adelante, como pionero de la fotografía en color. En ambas vertientes, Pérez Siquier actúa desde una privilegiada posición periférica, y con una mirada singular, plenamente consciente de su autoría, a pesar de haber partido desde una concepción intuitiva de la fotografía, más parecida a la de un paseante que a la de un retratista. Esta muestra se plantea como una amplia retrospectiva que recorre sus series más señaladas, realizadas entre 1957 y 2018, con una importante aportación de imágenes inéditas y archivos documentales que enriquecen su discurso.

Con esta muestra Fundación MAPFRE pretende impulsar el reconocimiento internacional de una figura que fue merecedora del Premio Nacional de Fotografía en 2003. El recorrido, compuesto por más de 170 fotografías, está organizado a través de siete series dispuestas cronológicamente:

LA CHANCA Y LA CHANCA EN COLOR (1957-1965)

PÉREZ SIQUIER INFORMALISMOS (1965)

PÉREZ SIQUIER LA PLAYA (1972-1980)

PÉREZ SIQUIER formas de ocio.

TRAMPAS PARA INCAUTOS (1980-2001)

PÉREZ SIQUIER ENCUENTROS (1991-2002)

LA BRISEÑA (2015-2017)

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