2328 REALES DE VELLÓN

17 de octubre de 2021

El Banco de España inaugura un espacio expositivo permanente con una muestra sobre los orígenes de su colección artística vinculada a Goya. La sala de exposiciones se encuentra en el chaflán de su sede de Cibeles, en pleno Paseo del Arte, y acogerá un programa de muestras temporales con el que la institución quiere dar a conocer en los próximos años el valioso legado artístico y documental que ha ido conservando a lo largo de su dilatada historia.

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2328 reales de vellón. Goya y los orígenes de la Colección Banco de España, muestra con la que se inaugura esta sala de exposiciones, es una indagación sobre cómo se conformaron los fondos patrimoniales de la institución entre 1782 —año de la fundación del Banco de San Carlos— y los primeros años del Banco de España, surgido con su nombre actual en 1856, tras la fusión del Banco de San Fernando y el Banco de Isabel II, y cómo estos inicios condicionaron la evolución de la colección posteriormente.
Desde 1982 no se habían presentado al público todo este conjunto excepcional de obras, que constituye el núcleo central de la Colección Banco de España, por lo que es una oportunidad única para conocer el origen de esta colección ilustrada, una de las más importantes del país y del conjunto de los bancos centrales.

La muestra analiza el papel desempeñado por los bancos antecesores en la configuración de este legado artístico, no solo a través del magnífico conjunto de pinturas encargadas o adquiridas durante el periodo histórico analizado, sino también a través de los documentos, libros, impresos o billetes procedentes del Archivo Histórico y la Biblioteca del Banco de España. Junto a la galería de retratos integrada por las representaciones de directores, gobernadores, miembros de la monarquía y otros personajes vinculados con la historia de la institución, también se exhiben algunos elementos de su fondo de artes decorativas como relojes, mobiliario o elementos de platería.

Todos ellos nos muestran la importancia que desde sus inicios concedió la institución al fomento de las artes y al mecenazgo como instrumento para el sostenimiento y el impulso de la creatividad. Y esto explica, asimismo, que en la Colección Banco de España se encuentren obras maestras de los mejores artistas de cada periodo artístico, como Goya, Mariano Salvador Maella, Vicente López o Federico de Madrazo,, entre otros.

El Banco de España es heredero de una de las instituciones financieras más antiguas del mundo, el Banco de San Carlos, fundado en 1782 por el rey Carlos III. En origen fue una sociedad anónima por acciones, con capital privado y capacidad para emitir billetes convertibles en oro o plata. Desde sus inicios, el Banco adquirió obras de arte y objetos de gran valor para el
servicio de la institución. De igual forma, ha conservado documentos de incalculable importancia sobre sus actividades, reformas y procedimientos de repercusión económica.
Esta exposición es una indagación sobre los orígenes del legado patrimonial de la institución, reunido entre 1782 y los primeros años del Banco de España, surgido con su nombre actual en 1856. Obras de arte, objetos de artes decorativas y documentos, adquiridos o fruto de encargos, se han dispuesto en dos capítulos. El primero recoge el legado recibido del Banco de San Carlos. El segundo se ha dedicado a las obras incorporadas en pleno siglo XIX, procedentes del Banco de San Fernando, del de Isabel II y del Banco de España, en sus primeras décadas.
Con esta muestra, cuyo título recoge la cantidad que se pagó a Francisco de Goya por el retrato del primer director del Banco, se inaugura un programa de exposiciones que quiere mostrar a la sociedad el valioso patrimonio que la institución ha ido reuniendo desde su nacimiento hasta la actualidad, haciéndolo accesible a quienes les interese conocerlo.

2328 REALES DE VELLÓN Sala Banco de España, Madrid del 14 de octubre de 2021 al 26 de febrero de 2022 HORARIO De martes a sábado de 11h a 14h y de 16h, a 20h Domingos, lunes y los días 24 y 25 de diciembre y 1 y 6 de enero, la sala permanecerá cerrada.

Los directores del Banco de San Carlos buscaron una sede noble y representativa con despachos, biblioteca, archivo, salas de juntas y un oratorio, esencial en aquel tiempo. En 1782 el Banco se instaló en la calle de la Luna en un edificio del conde de Sástago, pero el éxito de la nueva institución determinó el encargo de otro, diseñado por Pedro Arnal y
concluido en 1785.
El retrato de Carlos III —según la efigie oficial del monarca de Anton Rafael Mengs— y los de los príncipes de Asturias se encargaron al pintor de Cámara, Mariano Salvador Maella, quien declinó, por su excesivo trabajo para el rey, proponiendo que los ejecutara su taller. A él se debe, sin embargo, el cuadro que presidia el Oratorio, dedicado a San Carlos Borromeo, santo patrono del rey. También se adquirieron para este espacio otras pinturas de asunto religioso: La Virgen del lirio y La Degollación de San Juan Bautista.
La cruz de plata fundida y cincelada en talleres madrileños presidía desde el altar los juramentos oficiales y su inscripción, «FIDES PVBLICA, BANCO NACIONAL DE SAN CARLOS», era garantía de la buena fe de las transacciones bancarias.


Juan Agustín Ceán Bermúdez fue figura capital para la creación de la imagen pública del Banco de San Carlos. Por recomendación de Jovellanos (su paisano, amigo y protector) a Cabarrús, ingresará como contable del Banco en 1783. Posteriormente es nombrado oficial mayor de la Secretaría desde donde propició el encargo a Francisco de Goya de los retratos de los primeros directores.
El buen juicio de Ceán favoreció la adquisición de obras de arte que enriquecieron la institución. Interviene en el desarrollo de la iconografía bancaria, participa en el diseño del emblema del Banco y sugiere a los artistas encargados de la realización de cédulas, billetes y otros documentos. Organizó, además, el importante archivo, entre cuyos documentos destacan los que se refieren a la fundación del Banco, los relativos a la financiación de obras públicas y curiosidades como los apuntes que recogen las acciones compradas por Goya o los pagos por sus retratos. La caída de Cabarrús propició su salida del Banco en 1791, incorporándose a su nuevo destino, un destierro encubierto, en el Archivo de Indias (Sevilla).

Los retratos de quienes dieron forma al Banco de San Carlos, desde el rey
Carlos III al conde de Floridablanca o los primeros directores, reflejan
la importancia social que tuvo el proyecto ilustrado del banco nacional.
La mayoría fueron encargados en los años que siguieron a su creación, pero
otros fueron adquiridos en fechas más recientes por su significación para la
institución, como el de Floridablanca o el del conde de Gausa, principales apoyos políticos del que fue el promotor del proyecto: Francisco de Cabarrús.
La certera elección de Goya como uno de los artistas a quienes confiar la tarea de salvaguardar la memoria de la institución inicia la tradición, conservada hasta el presente, del encargo de retratos oficiales. Además
de un signo de gratitud con sus dirigentes, los objetivos respondían
al ideal ilustrado del fomento y el progreso del arte, y a la creencia en el mecenazgo como instrumento para el impulso de la creatividad. A estos fines se debe, también, la contratación de otros creadores para artes decorativas, diseño de billetes, documentos y libros, o el desarrollo de sus proyectos arquitectónicos.

La segunda parte de la exposición contiene las obras que se incorporan a la colección procedentes del Banco de San Fernando, el de Isabel II y del Banco de España, en sus primeros años. La costumbre de retratar a los directores—perdida coincidiendo con la caída en desgracia de Cabarrús— se retomará en 1852. Ese año se acuerda encargar, «para que estuviese siempre expuesto en el salón de sesiones del Consejo» donde todavía hoy se ubica, el retrato de Ramón de Santillán, en agradecimiento a su labor de reorganización y fusión con el Banco de Isabel II.

Sirve de centro a la sala la Mesa de memoriales, probablemente utilizada por el Consejo de Ministros de Fernando VII, y una de las urnas de votaciones procedente del Banco de Isabel II.
La pintura de este período abandona el optimismo que revelan los protagonistas de la España ilustrada, y la seriedad de los retratados se une a los tonos oscuros de los atuendos impuestos por la moda oficial. Destacan entre esa oscuridad solemne los vestidos de Isabel II, de niña y de adulta, que no dejan atrás la imponente riqueza de los que vestían las reinas de las monarquías más brillantes de aquella Europa.

Los diversos objetos que se exponen en esta sala reflejan las vicisitudes por las que la institución transita: desde la conversión del Banco de San Carlos en el Banco Español de San Fernando, en 1829, pasando por su fusión con el Banco de Isabel II, en 1847, y la adquisición de su nombre definitivo, Banco de España, en 1856.
Los relojes, presentes en el Banco a lo largo de su historia, reaparecen con el ejemplar de José de Hoffmeyer. Los billetes mantienen la sencillez de diseños anteriores, pero introducen variaciones interesantes, como son la figura humana de carácter alegórico y nuevos símbolos.
Preside la sala el retrato de Fernando VII más antiguo que posee el Banco, pues los rasgos del modelo sugieren que fue pintado cuando aún no tenía cuarenta años Completan la sala dos retratos del pintor sevillano Antonio María Esquivel: el de Pedro Sainz de Andino, redactor del proyecto del Banco de San Fernando, y el de Juan José García de Carrasco, liberal en tiempos de Fernando VII y fundador del Banco de Isabel II. Esquivel era bien conocido por esa tendencia política, que marcaba ahora un cambio radical en los dirigentes del Banco.

 

 

 

 

 

 

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