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Semana del 19 al 26 de septiembre de 2021

La batalla del clima no tiene solución

30 de septiembre de 2021

-EE. UU., China e India rechazan la reunión sobre el clima de Boris Johnson. Los líderes de los grandes contaminadores China, India y EE. UU. se desviarán de una reunión sobre el clima organizada por el primer ministro británico, Boris Johnson, y el secretario general de la ONU, António Guterres, en Nueva York el lunes.

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Johnson “presionará a los países para que cumplan sus compromisos” de reducir las emisiones y entregar financiamiento para los países en desarrollo antes de las conversaciones climáticas de la COP26 en noviembre, dijo un portavoz de Downing Street. Se esperan alrededor de 15 líderes en la sala al margen de la Asamblea General de la ONU, y varios más se unirán virtualmente. Se prevé que la asistencia esté dominada por líderes de los países más afectados por el cambio climático, pero con poco poder para evitar que ocurra.
Entre los asistentes confirmados se encuentran la primera ministra de Bangladesh, Sheikh Hasina, el presidente de Colombia, Iván Duque Márquez, y varios líderes de pequeños estados insulares. También estará presente la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. La lista no incluye al presidente de China, Xi Jinping, ni a Narendra Modi de India, dijo un funcionario de Whitehall. Joe Biden también se perderá la reunión. El horario público del presidente de Estados Unidos lo tiene en su casa de playa en Delaware el lunes por la mañana. Está previsto que se dirija a Nueva York y a la ONU esa tarde. Los tres fueron invitados a asistir.
"Estoy muy preocupado", dijo Guterres el viernes. “Porque siento que hay una falta de confianza entre los países desarrollados y en desarrollo, especialmente los países, por ejemplo, en el G7 y los países de las economías emergentes, el  grupo BASIC ”, que incluye a China e India. Guterres dijo que esperaba que la reunión del lunes "generara confianza". En cambio, las grandes economías no aparecerán.
China e India se han negado hasta ahora a publicar nuevos planes para reducir sus emisiones. Trasladar a estos principales contaminadores es una de las tareas clave de la COP26 y el no hacerlo fue la razón principal por la que la  ONU dijo  el viernes que el mundo estaba en camino de superar los objetivos del Acuerdo de París para limitar el calentamiento y probablemente alcanzar 2,7 grados de calentamiento por el final del siglo.
"La pelota está en su cancha", dijo el presidente de la COP26, Alok Sharma, a  Sky News  de los chinos. Pero, en todo caso, el compromiso de los gigantes del carbón de Asia está disminuyendo. Xi rechazó una reunión climática de líderes organizada por Biden el viernes. Aún no ha confirmado su asistencia a la COP26, dijo Sharma.
Xi aparecerá virtualmente para dar el discurso de China en la Asamblea General el martes, informaron los medios chinos  , luego de informes de que podría enviar un ministro.

Modi ha dejado en claro que India quiere que los países ricos cumplan con sus compromisos financieros antes de que India avance en sus emisiones.
GWPF.


-Antes de empezar, advertencia: si alguien se merece que, le metan mano a sus beneficios, son la mayoría de las empresas del Ibex 35. Y todavía más, aquellas que llevan años medrando alrededor del BOE y haciendo campañas para demostrar lo buenas-medioambientales-comprometidas que son (y lo malos que somos sus clientes) en vez de dedicarse a lo que deberían: mejorar el servicio que ofrecen a sus usuarios.

Dicho esto, uno de los aspectos más incomprendidos de la economía es el papel de los precios, su importancia como medio para señalizar e informar. Que sí, que hay industrias con más concentración-intervención que otras y en las que los grandes jugadores pueden jugar a subir sus tarifas a nuestra costa, apoyados por la legislación. Pero son menos de las que parecen y las alternativas de los usuarios son más de las que casi siempre valoramos. Cada día más, los monopolios me parecen un problema de definición. Pero hoy no quiero meterme en ese debate. Sino en la locura de lo que está ocurriendo en las últimas semanas con los derechos de CO2 en Europa y, sobre todo, en España. La teoría es la siguiente:. Contaminar es una externalidad negativa (de acuerdo). La empresa que emite internaliza los beneficios (produce con la fuente de energía que quiere) y externaliza los costes (los derivados de esa contaminación).
. Para situar las cosas en su justo término, hay que cobrar a esa empresa algún tipo de precio-tarifa (lo que se conoce como impuesto pigouviano) por esa contaminación (también de acuerdo, incluso aunque sabemos que los gobiernos usarán la excusa para ir 200 veces más lejos o caro de lo que deberían).

¿Y la práctica? Pues en la UE decidieron hace años que se articularía alrededor de los derechos de emisión de CO2 que en las últimas semanas tan famosos se han hecho, porque parecen ser uno de los componentes fundamentales (junto con el alza en el precio del gas en el mercado internacional) de la subida de la factura de la luz.
Aquí la información que la propia Comisión Europea ofrece al respecto sobre la naturaleza de este mecanismo.
¿Objetivos?
Sus promotores declaran que, fundamentalmente, tres:
 Penalizar las tecnologías más contaminantes, para que no entren en el mix y, si lo hacen, lo hagan a un precio muy elevado
. Premiar y atraer, mediante unos beneficios muy altos, la instalación de fuentes de producción de energías no contaminantes
. Incentivar a los consumidores (hogares y empresas) a usar de forma más eficiente la energía, especialmente en los momentos de elevada demanda y reducción del peso de las fuentes más limpias

Pues eso es lo que está pasando ahora. Como apuntábamos hace unas semanas, si alguien debería estar contento con los altos precios de la energía son aquellos que llevan décadas reclamando "esfuerzos", "sacrificios" y "cambios de modelo productivo" para "luchar" contra el cambio climático. Pero más allá de la discusión filosófica sobre la incoherencia del votante-manifestante medio. Lo marciano es lo de los políticos. Porque fueron ellos los que se inventaron este modelo, los que nos dieron lecciones sobre la necesidad de incentivar los cambios y de castigar a los que más contaminan. Y ahora que sus derechos de CO2 hacen exactamente aquello para lo que fueron diseñados, empiezan a hablar de "beneficios caídos del cielo", a subvencionar a los consumidores para que paguen menos y a penalizar a los que les hicieron caso (e instalaron fuentes de electricidad no contaminantes).


De nuevo, la incomprensión de los precios. Lo elevado de los precios de los derechos de CO2 no se debe a que haya unos pocos agentes en el mercado manipulando este mecanismo. Sino a que hay escasez de los mismos: muchas industrias quieren contaminar y, para hacerlo, ven que tienen que pujar por unos derechos que cada vez son menos. O dejan de contaminar o pagan una pasta (a los gobiernos, por cierto, pero esto de cómo se están forrando con esto lo dejamos para otro día). Y si hay especuladores metidos en esto, es porque piensan que habrá todavía más escasez en el futuro, con lo que contaminar saldrá todavía más caro. ¿Tampoco nos gusta eso? Pero, ¡¡si los inventamos con esta finalidad!!
El encarecimiento de los derechos de CO2 manda una triple señal a cada uno de los agentes implicados:
Estamos contaminando en exceso. Y hay muchas industrias que prefieren contaminar y pagar a reducir sus emisiones.
No hay suficientes tecnologías limpias y, cuando el consumo está en máximos, tenemos que tirar de gas o carbón.
 Los consumidores (hogares y empresas) no adaptan sus hábitos ni siquiera con precios más elevados

¿Solución? Si la prioridad real fuera la lucha contra el cambio climático, la solución debería ser que se encarecieran todavía más los derechos y las facturas. Porque si el día que los precios y los beneficios son más altos cambian las reglas del juego para evitar precisamente ese encarecimiento, ni los consumidores aprenderán ni los inversores apostarán. ¿Que la mejor manera de luchar contra el cambio climático sin poner en riesgo el suministro es con la nuclear? Sí. ¿Que los objetivos de emisiones de la UE son absurdos? En mi opinión, también. Pero éstas son otras discusiones. Una vez que están puestos y fijado el mecanismo de ajuste, que suban los precios de ese ajuste sólo es un indicador de que todavía preferimos contaminar y pagar, antes que luchar contra el cambio climático.
“Caídos del cielo”
Aunque ya sé lo que me dirán: que las industrias paguen por el CO2 emitido está bien. Lo malo es lo de los "beneficios caídos del cielo". Tan absurdo e incoherente como todo lo anterior.
En primer lugar, porque si hay empresas que obtienen beneficios derivados de esos altos precios de los derechos de CO2 es porque han hecho exactamente lo que se les pidió: no emitir gases contaminantes. ¿Cómo vas a incentivar la instalación de más energías limpias si castigas los beneficios de los que lo hicieron en el pasado? Pues sólo de una manera, a la española: garantizando una rentabilidad al que invierta, sea necesaria o no su inversión. Te saldrá más caro, entre otras cosas porque te cargas cualquier atisbo de mecanismo de mercado (si podemos llamar así a esos precios por contaminar) y, además, sacas de la ecuación a las opciones limpias que no se ajustan a tu BOE.
Pero, además, porque esto de los "beneficios groseros" que decía Yolanda Díaz o el "se lo pueden permitir" de Pedro Sánchez también tiene miga.
¿Qué es un beneficio "extraordinario" o "demasiado alto"? Las empresas, cuando invierten (y más aún cuando invierten a largo plazo como las eléctricas), lo hacen asumiendo una incertidumbre sobre el futuro y sobre un mercado que nunca tienen la certeza de cómo evolucionará. Las proyecciones incluyen cientos de escenarios: del optimista (precios altos y beneficios elevados) al horrible (demanda deprimida y costes fijos que se comen mis ganancias). Para luchar contra el miedo de los inversores a que se produzca más de lo segundo que de lo primero, muchas de estas compañías diversifican: en el tiempo y en el espacio. Si mi inversión se tiene que recuperar a 30 años vista, sé que habrá ejercicios horribles y otros favorables. Unos compensarán a los otros y (espero) que haya más de los buenos. Lo mismo ocurre con la geografía: si me meto en 10-15 países, sé que en algunos me irá bien y en otros no tanto. La idea es equilibrar (más bien a mi favor) los buenos mercados con los malos.

En España, hemos decidido penalizarles por sus beneficios actuales, porque creemos que son muy elevados. Pero, ¿elevados respecto a qué? ¿Los hemos comparado con las posibles pérdidas pasadas? ¿Qué rentabilidad han obtenido? ¿Y en comparación con el riesgo asumido? ¿A qué plazo se hicieron esas inversiones? El mensaje que lanzamos está muy claro: invertir en nuestro país es doblemente arriesgado, porque si pierdes, te comes los números rojos (nunca vi a un presidente salir a decir que una compañía "no se puede permitir esas pérdidas" tras un año malo); pero si ganas, te recorto los negros. ¿El resultado previsible? Menos inversión a largo plazo ¿Problemas de suministro? ¿Sólo instalará nueva potencia aquel al que le aseguremos los beneficios con esquemas ruinosos como el de las primas a las renovables? Recordemos que tenemos uno de los sistemas eléctricos más consistentes y sólidos del mundo, a prueba de Filomenas y de olas de calor. Mucho cuidado con las cosas de comer, que el día que comienzan los apagones y los problemas de suministro, luego no es tan sencillo ni rápido revertirlos.

Me temo, además, que no estamos solos en esto. Quizás sí somos los más ruidosos. Pero leyendo las reacciones en otros países de la UE o los mensajes que llegan desde Bruselas, intuyo que no tenemos la exclusiva del populismo energético.
Crearon los derechos de CO2 para castigar a los que emiten, premiar a los que no lo hacen y disciplinar a los consumidores. Y justo cuando el mecanismo que se sacaron de la manga hace aquello para lo que fue diseñado, cambian otra vez las reglas del juego. Luego nos dicen que su prioridad número 1 es la lucha contra el cambio climático y que harán "todos los esfuerzos" que sean necesarios. Y no, no era necesario que ocurriese esta crisis energética para que supiéramos que era mentira, simplemente otra excusa para aumentar su poder y reducir el nuestro. Lo único que incentiva la política energética europea desde hace años es la estupidez... y lo peor, es que muchas veces somos los que nos quejamos los que lo aprobamos con nuestro voto.
Domingo Soriano. Libre Mercado.


-Las Mesas que anunció Luis Planas a finales de febrero de 2020, en pleno proceso de movilizaciones del sector agrario, han sido auténtico fiasco y han servido para muy poco. En unos casos no se han llegado a reunir, mientras que en otros lo han hecho, pero con escasos resultados, por no decir nulos. Eso es lo que se desprende del informe que han hecho en ASAJA sobre este asunto.
Para comenzar, la Mesa de la Ley de la Cadena Alimentaria se ha reunido como tal tan solo dos veces, en las que se decidió, a su vez, crear varios grupos de trabajo. Es la que ha tenido algo más de movimiento, pero, a fecha de hoy, se mantienen, incluso se han agravado los problemas de precios que dieron lugar a su creación. El balance, por lo tanto, es muy negativo.

La Mesa de los Seguros Agrarios se ha reunido dos veces en más de año y medio; fue en marzo y julio del año pasado respectivamente. Se pactó en aquel momento cerrar un calendario con fechas y temas a tratar y, si te visto no me acuerdo, como reza el refrán. Balance: cero resultados.La Mesa de Fiscalidad, Energía y Empleo no se ha llegado a reunir como tal y eso a pesar de que sus asuntos son de la máxima actualidad y prioridad: incremento de los precios de la luz y del gasóleo, así como las constantes subidas del Salario Mínimo Interprofesional. Estas últimas también han sido rechazadas por la mayor parte de las organizaciones agraria
Finalmente, está la Mesa de Acuerdos Comerciales que se ha reunido dos veces en más de año y medio. El resumen que se puede hacer de lo anterior es negativo. La mayor parte de los problemas que existían en el campo español a principios de 2020, cuando se registraron las protestas más importantes en lo que va de siglo, siguen presentes y no se ha buscado soluciones para los mismos.

Por eso no es de extrañar que las organizaciones agrarias hayan decidido movilizarse nuevamente contra la política agraria de Planas y, no solo eso, sino contra la política del Gobierno en cuestiones claves que afectan a los intereses del sector agrario y del campo, aunque sean competencia de otros Ministerios como el de Transición Ecológica (lobo, agua para regadío, precios de la luz, tarifas eléctricas) o el de Consumo con los ataques a la carne.
Por cierto, que esta semana debería publicarse la nueva normativa que prohíbe cazar el lobo en toda España, rechazada por las organizaciones agrarias, los ganaderos de extensivo y los Gobiernos de las regiones afectadas. En resumen: situación muy complicada.
La Razón. C. Lumbreras.


-Desde tiempos de Juncker, por Bruselas circula una consigna política que dice: Europa es excedentaria en producción de alimentos y deficitaria en tecnología, entonces ¿por qué seguimos subvencionando la producción de alimentos y no la de tecnología? Y concluye afirmando que la política agrícola debería devolverse a los Estados miembros y el presupuesto comunitario gastarse en el reto tecnológico. Grandes contribuyentes, como Francia o Alemania, impulsan este reenfoque de la política agraria común, convencidos de que sus agricultores recibirían más ayudas si su aportación no tuviera que repartirse con el campo español o polaco, por ejemplo. El fondo de recuperación post-covid resulta en algún sentido coherente con este cambio político, pues incentiva la transformación ecológica y digital a costa de reducir considerablemente, amén de otros programas, las subvenciones agrícolas y ganaderas.
Lo que a los mandarines de Bruselas se les escapa es que no se trata de escoger entre producir mantequilla o cañones, lechugas u ordenadores, sino de algo más delicado y políticamente de mayores consecuencias, como es fijar la población en el territorio, garantizarnos la autosuficiencia y la calidad alimentaria, conservar el estilo europeo de vida y asegurarnos de que la inevitable revolución económica que se está produciendo no deja tras de sí una legión innumerable de perdedores.

Seguramente producimos alimentos de sobra y nos falta tecnología, de acuerdo, pero los productores de alimentos constituyen la población que estará de sobra en la economía digitalizada, ¿no es esa razón suficiente para no dejarlos atrás? O, dicho de otro modo, si ya hemos perdido casi todas las carreras de la economía digital, la de inteligencia artificial sin ir más lejos, si somos una colonia digital disputada por EEUU y China, ¿no sería inteligente no perder al menos nuestro liderazgo en la producción de alimentos seguros y de calidad? La subida del precio de la energía que vendrá como consecuencia de la lucha contra el cambio climático, en un continente que no tiene gas y que ha decidido cerrar las nucleares, todavía castigará más a quienes viven lejos de los grandes centros urbanos y se benefician mal de la competencia entre distribuidores, de la versatilidad de los motores más modernos, pero más caros, y de cualquier servicio público.
Durante mucho tiempo, hemos supuesto que la revolución digital dejaría atrás segmentos sociales divisibles horizontalmente, como bloques generacionales o capas sociales con menos oportunidades; lo que no se esperaba es que cayera un corte vertical de la población como el que se está produciendo entre el campo y las megalópolis. Y, lo que es peor, que los políticos, cegados por el brillo y la locuacidad del discurso tecnológico, fueran los primeros en impulsar con sus decisiones presupuestarias la caída de esa guillotina territorial. Los próximos chalecos amarillos vendrán a lomos de tractores cuando la pobreza energética se ensañe en especial con las zonas rurales, y entonces no habrá remedio.

Se produce la paradoja de que la despoblación del medio rural en realidad soluciona un problema político mayor que el que crea. Si el campo se despuebla, la complicación de mantener la población en el campo se resuelve sola: no quedando habitantes, se acaba la exigencia de atención política. En la sociedad digital, no tener que llevar los servicios públicos, la cobertura wifi o 5G, las infraestructuras y la democracia hasta el último rincón del territorio es una ventaja competitiva. Para los políticos, es mejor un campo vacío que un campo lleno. Ciertamente, en el universo digitalizado nada hay más analógico que la población rural. No digo la agricultura, las tareas agrícolas pueden ejecutarlas robots, digo la población rural, con su abominable y cara manía de vivir de forma presencial, y que se diluyera hasta hacerse invisible facilitaría mucho eso que ahora se conoce como 'la gobernanza'.
La despoblación trabaja a favor de la llamada sociedad digital y de las políticas que pretenden impulsarla. Ignorarlo, creer que existe interés público en que la población siga dispersa y a la suya, es no conocer las fuerzas que impulsan las políticas de moda.

En toda Europa se están creando partidos agrarios, en España también, ahí está Teruel Existe y sus posibles extensiones provinciales. Aunque aún no los veamos, y de ellos vendrán los próximos cabreados. Mientras la población enfadada nos siga provocando con la bandera con el aguilucho, con la defensa anacrónica de los toros y la caza o con comentarios machistas, será fácil tacharla de facha y dejar que Vox catalice el malestar, pero ¿qué haremos cuando los dejados atrás no entren en la ciudad pidiendo expulsar a los inmigrantes o cantado lo del "Nadie en el Tercio sabía…", sino simplemente exhibiendo su recibo de la luz, su boca sin dentista, sus hijos sin escuela, su desigualdad, su desnudez política? ¿Cómo detendremos a los miserables que decidieron vivir separados de las capitales?

La España vacía no existe. Con más o menos ciudadanos, toda España está habitada. Lo del país vaciado es un consuelo político para no reconocer que ahí viven personas que no reclaman caridad sino justicia social. Según Eurostat, España es el tercer país más urbano de Europa, con un 48,5% de ciudadanos viviendo en ciudades, pero eso deja casi al 50% restante en poblaciones intermedias o en el medio rural. Si con casi el 50% de la población en el campo este se encuentra despoblado, igual lo estarán las ciudades, ¿no? En España, en comparación con Europa, hay poca gente en todas partes, también en las capitales, con lo que dejemos lo de la España vacía y hablemos más propiamente de la España ignorada.
Y en este contexto, la presidenta del Ejecutivo europeo acudió el pasado miércoles a Estrasburgo para pronunciar su discurso anual sobre el estado de la Unión y dedicó cero segundos, cero palabras, a lo largo de cuatro horas de debate, a la agricultura y a la población rural.
La presidenta dedicó su intervención a resaltar el trabajo realizado por la Unión Europea durante los últimos 12 meses y los retos que tenemos por delante en los próximos años. Pocas cosas se quedaron en el tintero. Habló sobre la transición energética y la revolución digital, pasando por el refuerzo de las competencias en materia de salud o la necesidad de dotar a la Unión de músculo militar propio. Pero de agricultura, nada.

No puede achacarse a un simple despiste. Un discurso de tanta envergadura pasa por muchas manos antes de llegar a la mesa de la presidenta, incluyendo, por supuesto, los despachos de todos los comisarios, entre ellos, suponemos, el responsable de Agricultura, el polaco Janusz Wojciechowski. Por lo tanto, estamos ante una decisión premeditada que nos adelanta una realidad no por inevitable menos dolorosa: el mundo rural desaparece de la agenda pública europea, en favor del mundo digital.
Von der Leyen lo dejó meridianamente claro en su discurso: es en el sector digital donde va a poner la Comisión toda la potencia de fuego inversora durante los próximos años. De hecho, más del 20% del presupuesto del Next Generation EU se destinará a gasto digital. En contraste, el marco financiero plurianual para el periodo 2021-2027 prevé un recorte del 10% de los fondos agrícolas. Y les auguro que esa será la tónica a partir de ahora.
No podemos permitirnos el lujo de perder nuestra autosuficiencia alimentaria, más aún cuando, sin ánimo de ser pesimista, el mundo camina a paso de vértigo hacia la escasez de recursos, tanto energéticos como alimentarios.
¿Qué pasaría si mañana toda la producción agrícola y ganadera —las legumbres, los vegetales, la carne de ternera— estuviese, por así decirlo, externalizada, y se produjese una disrupción en el transporte internacional como la que ha ocasionado por ejemplo la pandemia? ¿A qué precio pagaríamos una barra de pan, un litro de leche o un filete si las importaciones de cereal, leche o vacuno fuesen necesarias para asegurar el abastecimiento por insuficiente producción europea?
Está muy bien tener un iPhone en el bolsillo. Pero no hay que descuidar la cesta de la compra.

Hay una parte del mundo que se siente cada vez más olvidada y marginada por parte de quienes toman las decisiones. Hombres y mujeres que han quedado atrapados entre dos mundos, el analógico y el digital, incompatibles e irreconciliables. Familias enteras que ven no solo cómo se les cierran las puertas de la formación y del mercado laboral, sino que además sus salarios se vuelven insostenibles para mantener los costes básicos de la vida, como pagar el alquiler, los estudios de los hijos o la factura del agua y de la luz. Empieza a existir una preocupación lógica y legítima sobre quién terminará pagando los costes de la transición ecológica. Y la sospecha recae nuevamente en los de siempre, los más pobres y vulnerables. Los desfavorecidos de la sociedad. Esto es sencillamente inaceptable. Para ser efectiva, esta transición verde y digital, además de económicamente eficiente, debe ser socialmente justa.
Esteban González Pons. Vicepresidente primero del Grupo PPE en el Parlamento Europeo y portavoz de la delegación española en la Eurocámara.


-ASAJA, COAG y UPA acusan al Gobierno de condenar a la ganadería a su extinción al blindar al lobo.

El Ejecutivo incumple su compromiso con las Organizaciones Profesionales Agrarias e incluye al lobo ibérico en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESPRE).
Los ganaderos acusan al Gobierno de tomar una medida “urbanita e irresponsable”, que causará dolor y pérdidas económicas en el medio rural y piden la dimisión de la ministra Teresa Ribera.
Las OPA´s exhortan a las Comunidades Autónomas con presencia de lobo a proteger a sus ganaderos y a sus animales. Ya preparan movilizaciones en todas las zonas afectadas.

A pesar de las muchas reuniones, de los intensos diálogos, de los múltiples argumentos y de la total oposición de las Comunidades Autónomas con presencia de lobo, el Gobierno acaba de prohibir realizar ningún tipo de gestión cinegética de este depredador. La publicación en el BOE de la inclusión del lobo en el Listado de Especies Protegidas (LESPRE) ha caído como un jarro de agua fría sobre los ganaderos y sus organizaciones representativas.
Desde ASAJA, COAG y UPA ha rechazado esta medida pues consideran que es ajena a los intereses de la ganadería y del medio rural. El lobo causa graves daños al ganado, pues se alimenta de él, muy especialmente de aquellas explotaciones que practican la ganadería extensiva. “La protección del lobo es una medida tomada desde los despachos y no desde los pueblos. Cualquiera que viva en el medio rural y conviva con el lobo sabe que la mejor gestión no es la total protección”, señalan desde las organizaciones agrarias. El malestar con el Ministerio para la Transición Ecológica es grande, pues consideran que se ha tomado una medida “tendenciosa e ideológica” basada en una falsedad como que el lobo está amenazado en España, cuando no es así.
Además, acusan a la ministra Teresa Ribera y a su equipo de “falta de palabra” pues se comprometieron a negociar el protocolo de gestión de la especie antes de tomar esta medida de incluir al lobo en el LESPRE. Por todo ello piden la dimisión de la ministra de Transición Ecológica.

“El blindaje del lobo es un ataque a la ganadería y a las razas autóctonas de la Península Ibérica. Los ataques al ganado aumentarán. Las pérdidas de la ganadería aumentarán. El despoblamiento aumentará”, pronostican los ganaderos. ASAJA, COAG y UPA han apelado a las Comunidades Autónomas con presencia de lobo a que “pongan todos los medios a su alcance, políticos y jurídicos, para proteger a sus ganaderos ante la inseguridad que genera esta medida”. “Seguiremos luchando y haciendo oír nuestra voz”, advierten las organizaciones. “No permitiremos que nos condenen a la extinción. Trabajaremos porque en el campo siga habiendo vacas, cabras, ovejas, caballos y demás animales. Y no solamente lobos”. Las organizaciones están ya estudiando la convocatoria de movilizaciones de rechazo a esta medida.
Asaja. Castilla la Mancha.


-¿Por qué es cara la luz? O mejor dicho, ¿Por qué es más cara en nuestro país que en la mayoría de los otros del continente?

La respuesta no os sorprenderá: por los impuestos.
La luz no es cara por un malvado capitalista que decide subir los precios a su antojo; es más cara por un malvado sector público parasitario y monopólico que sigue empeñado en mantener un aparato burocrático que hace años crece como una bola de nieve rodando cuesta abajo, y que en este gobierno no para de incrementarse castigando a los españoles que viven de su trabajo y su esfuerzo en el sector privado. No hace falta ni mencionar las descabelladas cifras impositivas que invaden nuestras boletas de servicios, que en el caso del suministro eléctrico ascienden a más de la mitad. Ese dinero a fin de cuentas no es ni el valor de su consumo, ni mejorará el servicio que usted recibe, sino que irá a parar a los bolsillos de un burócrata que decidirá arbitrariamente cómo es preferible gastarlo.
Es sabido que todos los impuestos a la producción en cualquier tramo, terminan viéndose reflejados en el precio final que paga el consumidor. El traslado es directo e inmediato, sin mencionar los existentes impuestos al mismo consumo.

No hay que ser economista ni un experto para dilucidar que la salida a esta situación es bajar los impuestos. No importa cómo ni por cuál se comience, cualquier rebaja impositiva tendrá un impacto directo en el bolsillo del consumidor. Y si parece una obviedad ¿Por qué hay que seguirlo divulgando?
Recordemos que estamos padeciendo un gobierno de corte socialista, y lo obvio pasa a ser irreal mientras que lo ridículo puede ser sensato luego de tan solo un par de declaraciones que aparezcan por TV del presidente o altos funcionarios.
No olvidemos que el gobierno en repetidas oportunidades ha elogiado diferentes aspectos del modelo de país que lleva Argentina y, para sorpresa de algunos y terror de muchos, este país precisamente no es famoso por tener bien resuelta la cuestión de la energía, que históricamente se ha intentado parchar subsidiando tanto el consumo como la producción, y estableciendo nuevos impuestos para otros sectores, además de muchas otras maniobras más descabelladas de las que por ahora afortunadamente parecemos estar más lejos.

Entonces la conclusión a la que llegamos es la siguiente: la luz no es cara, el estado es caro. Para que baje el precio de la luz, como de muchos otros productos y servicios que se comercian y brindan en nuestra nación, hay que reducir los impuestos, y para eso es necesario que el gasto público también apunte a ser menor, y no a crecer como no ha parado de hacerlo hace tiempo.
¿Hasta cuándo vamos a permitir que el gobierno se siga saliendo con las suyas, y tratándonos como si no entendiéramos lo que está pasando? No hay que dejar de alzar la voz ante estas injusticias, y deberemos seguir divulgando la verdad, porque ellos seguirán intentando taparla como sea.
El Club de los Viernes.


-La gran sangría de fondos para el sector agrario enmascarada en las negociaciones del primer Pilar de la PAC detrae al Desarrollo Rural 12.000 millones de euros en el nuevo periodo 2021-2027.
Esta cifra supone nada más y nada menos que el equivalente a más de dos años de fondos PAC para toda España que perderá el mundo rural, que serán retirados de los fondos nacionales aplicados a las políticas de desarrollo rural. Planas, de tapadillo, como le gusta, culmina el mayor recorte de fondos al campo español que jamás se haya producido.
Curiosamente, los ministros de agricultura de distintos partidos coinciden a la hora de recortar fondos al Desarrollo Rural. El mecanismo utilizado, entonces por Tejerina y hoy por Planas, es exactamente el mismo. Durante la negociación de la PAC con las comunidades autónomas del periodo 2014-2020, Tejerina planteaba por escrito a todos los consejeros de Agricultura que el Ministerio financiaría «con el 30 por ciento de las aportaciones nacionales los programas de desarrollo rural, calculadas a la mayor tasa de cofinanciación comunitaria de las distintas medidas…». Planas, el pasado 13 de septiembre, decía en sede parlamentaria que «financiará hasta el 30 por ciento de la aportación nacional para el desarrollo rural».
Estas intenciones, incomprensiblemente asumidas por los consejeros de todas las comunidades autónomas y organizaciones agrarias, supuestas defensoras de los intereses de los agricultores y ganaderos, implican el desmantelamiento del tradicional mecanismo de financiación del desarrollo rural existente hasta 2014.

Ministerio de Agricultura y comunidades autónomas, con esta forma de actuar, perpetúan la expoliación de 12.000 millones de euros al campo español que Planas pretende ocultar. Todo ello aflora y se constata porque una vez vencido el periodo 2014-2021 de la PAC e inmersos en las nuevas negociaciones PAC horizonte 2027, el Ministerio publica el documento ‘Propuesta de Acuerdo para la Elaboración del Plan Estratégico de la PAC’ hecho público con motivo de la Conferencia Sectorial de Agricultura de 14 de julio de 2021.
Así, en el anexo 2 de este documento, se indican los fondos europeos disponibles para el desarrollo rural en España durante el periodo 2021-2027, que cifra en 7.801,8 millones de euros. En el anexo 3 del mismo documento se establece la contribución del Ministerio a las políticas de desarrollo rural, que cifra en 1.087,2 millones de euros. Si a ello añadimos las declaraciones del ministro Planas el pasado 13 de septiembre en el Congreso de los Diputados, indicando que financiarán desde el Ministerio al 30 por ciento de la aportación nacional para el desarrollo rural en el periodo 2021-2027, se deduce fácilmente que la aportación de las comunidades autónomas será de 2.513 millones de euros para ese mismo periodo. El expolio al mundo rural se consuma y se perpetúa.

De este modo, la dotación total para el desarrollo rural en el periodo 2021-2027 será de 11.401 millones de euros. Sin embargo, en caso de haberse continuado con los mecanismos habituales de financiación al 33 por ciento por parte de cada una de las Administraciones, las Políticas de Desarrollo Rural dispondrían en España para el periodo 2021-2027 de la financiación europea multiplicada por tres, es decir, 7.801,8 millones de euros x 3 = 23.403 millones de euros.
La diferencia entre los 11.401 millones de euros propuestos y lo que se venía haciendo antes de 2014 implica un expolio escandaloso para el desarrollo rural de 12.002 millones de euros, que Planas y sus colaboradores necesarios, las organizaciones agrarias, van a perpetrar al ya empobrecido campo español.
M.Afán de Ribera. ABC Sevilla.


-El presidente Xi Jinping dijo a la ONU el martes que China venderá a las naciones de todo el mundo su tecnología eólica y solar barata producida con mano de obra esclava barata y energía de carbón barata, poniendo fin al apoyo a la construcción de centrales eléctricas de carbón en el extranjero.
La estrategia de energía barata de China matará tres pájaros de un tiro:

  1. Al fortalecer su economía impulsada por el carbón, puede seguir produciendo y exportando energías renovables mucho más baratas que la mayoría de las naciones de la OCDE. China consolidará así su papel como el principal productor y exportador de energía renovable del mundo.
  2. Al poner fin al apoyo a la construcción de centrales eléctricas de carbón en el extranjero, se reduce la presión sobre la demanda de carbón, lo que mejora el mercado nacional del carbón de China, que actualmente está luchando contra los altos precios del carbón.
  3. Al anunciar este movimiento, China está jugando la tarjeta verde en el período previo a la COP26 para reducir la presión occidental y devolver el balón a la cancha de Joe Biden.

Xi dice a la ONU que China dejará de financiar proyectos de carbón en el extranjero. Al dirigirse a la Asamblea General de la ONU, Xi hizo la promesa y prometió acelerar los esfuerzos para ayudar al mundo a combatir la crisis climática. "China intensificará el apoyo a otros países en desarrollo en el desarrollo de energía verde y baja en carbono y no construirá nuevos proyectos de energía a carbón en el extranjero", dijo Xi en un discurso pregrabado.
“Debemos fomentar nuevos motores de crecimiento en la era posterior a Covid y lograr conjuntamente un desarrollo a gran escala, manteniéndonos comprometidos con la armonía entre el hombre y la naturaleza”, dijo Xi.
China ha realizado un bombardeo de construcción de infraestructura en todo el mundo como parte de su Iniciativa Belt and Road, y hasta ahora ha estado abierta a proyectos de carbón.
En una carta a principios de este año, una coalición de grupos no gubernamentales dijo que el banco estatal de China era el mayor financiador individual de proyectos de carbón, bombeando $ 35 mil millones desde que se firmó el acuerdo climático de París en 2015. Sin embargo, China ha seguido invirtiendo en carbón en casa, preservando una forma de industria que también es políticamente sensible en Estados Unidos.
China puso en funcionamiento 38,4 gigavatios de nueva energía a carbón el año pasado, más de tres veces lo que se puso en funcionamiento a nivel mundial.
GWPF.


- Los últimos datos disponibles sobre la exportación de aceituna negra de España a EEUU confirman, desgraciadamente, la imparable tendencia de pérdida del mercado de la que ya advertimos cuando nos impusieron los aranceles definitivos en agosto de 2018. Antes de los aranceles, las empresas españolas exportaban alrededor de 32.000 toneladas anuales de aceituna negra y el año pasado -último disponible completo- sólo alcanzaron las 10.200, es decir, la caída ha sido del 68%. En este periodo Marruecos ha sido el país que más se acercaba a España, pero aún quedaba lejos con casi 6.000 toneladas. Egipto y Portugal, con 3.500 toneladas cada uno, también han crecido en este periodo a costa de España. Las exportaciones españolas han pasado de representar el 75% de las importaciones de EEUU antes de los aranceles al 40% actual. Las importaciones totales de EEUU han pasado de 43.000 toneladas antes de los aranceles a 25.700 en 2020

Si tomamos el último periodo parcial disponible, enero-julio, Marruecos ya nos supera con casi 6.500 toneladas mientras que España se queda con 5.900. Egipto y Portugal siguen detrás. Ya solamente representamos el 31% de las importaciones. Desde hace tiempo no disponemos de datos del mercado interior de aceituna negra de EEUU porque el sector californiano y sus autoridades los han retirado. Todo lo contrario de lo que hace nuestro Ministerio de Agricultura cuando desatiende la petición unánime de las organizaciones que representan a los sectores de aceite y aceituna para que no publique en abierto los datos de evolución de los mercados de estos productos, cosa que favorece claramente a los países competidores de España, pero este es tema de otro día.
A partir de estas y otras cifras podemos llegar a las siguientes conclusiones.

Si se mantienen los actuales aranceles a la aceituna negra -EEUU puede hacerlo hasta 2028-, las exportaciones de España seguirán cayendo hasta ser residuales. Conviene decir en este punto que la aceituna que más ha crecido en los últimos 30 años en el mundo ha sido la negra, impulsada por el crecimiento del consumo de pizzas, bocadillos y comida rápida. Dado que las importaciones totales de EEUU han bajado más de un 40% cabe pensar que el sector californiano ha debido recuperar una parte del mercado perdido por España, aunque no creo que estuviera en sus planes que otros países como Marruecos fueran sustituyendo al nuestro. Es imposible ampliar o encontrar nuevos mercados sustitutivos a corto o medio plazo y mucho menos con la absoluta falta de apoyo de las administraciones españolas y de la UE, que han demostrado, más que su incapacidad, su falta de voluntad para ayudar al sector de la aceituna de mesa española ni en promoción ni en los costes de su defensa jurídica ni en la compensación de las pérdidas -más de 150 millones de euros hasta la fecha-.

La UE y España no sólo han permitido unas investigaciones arbitrarias y abusivas, sino que, una vez finalizadas, no han hecho nada para compensar a nuestro sector por la pérdida de competitividad y de mercado frente a otros países de la propia UE, como Grecia y Portugal, a los que no se les aplica el arancel. Y eso que se supone que éramos un mercado único. Este caso desgraciadamente ha puesto de manifiesto lo que un sector puede esperar de los políticos y cargos de las administraciones. Creo que no me equivoco si digo que difícilmente se podrá encontrar un sector más decepcionado. Menos mal que no se trataba sólo de la aceituna negra sino que estaba en juego también la PAC…
A.Mora. ASEMESA.


- La crisis eléctrica que vive Europa ha provocado un terremoto en consumidores, Estados, empresas e inversores. El efecto sobre la factura de la luz, su impacto sobre la inflación y las medidas de urgencia de los gobiernos para frenar esta sangría han torpedeado la senda verde en la que están inmersas las grandes compañías para cumplir los objetivos de descarbonización de la economía.

Este escenario compromete el atractivo que habían encontrado los inversores. “¿Quién va invertir ahora en renovables con este escenario?”, comenta un alto directivo de una energética con una gran posición en renovables. “Si hay que pagar 80 o 100 euros/MWh de renovables, cuando el gas se paga 20 y el carbón 60 euros/mwh, el plan de descarbonización de la Unión Europea está en riesgo. El gas y el carbón son ahora más atractivos que las renovables”, insiste. Los mercados de gas europeos siguen atrapados desde hace meses entre sus bajos niveles actuales de almacenamiento, la fuerte demanda de gas natural licuado (GNL) desde Asia y una reducción de los suministros por gasoducto desde Rusia y Noruega. “Los precios diarios registran máximos históricos y los futuros para este invierno han subido un 200% y superan los 70 euros/MWh”, recuerdan los analistas del Grupo ASE. En España, las centrales de ciclo combinado que utilizan este gas se han convertido en septiembre en la principal fuente de generación del mix con el 26%, desplazando a la nuclear (24,3%) a la segunda posición. El carbón, por su parte, ha generado el 2,5% del mix frente al 1,6% de agosto y el 1,4% de julio. La fotovoltaica y la eólica han generado de forma conjunta en este mes el 21,9%.
Ciclo combinado
Un escenario que se replica en el resto de Europa. Las turbinas eólicas, que asumen cerca del 10% del total de la energía, han disminuido su producción este verano. Es uno de los factores que ha provocado que las eléctricas hayan recurrido al gas y, ante el encarecimiento del mismo, hayan multiplicado su producción con el ‘defenestrado’ carbón. Un mineral que también se ha disparado en el mercado ante el recorte de la producción europea y la alta demanda de las centrales térmicas chinas. “¿Es demasiado pronto para esperar resultados o nuestros esfuerzos comunes son ineficaces?”, se pregunta Álvaro Cabeza, Country Head de UBS Asset Management en Iberia en un informe del pasado mes de agosto. “Cada vez se cuestiona más la eficacia de las preferencias y exclusiones de las carteras de los inversores, y con razones válidas. Por lo tanto, la frontera de la inversión climática se está desplazando más allá de la 'ecologización' superficial de las carteras a la ecologización de los activos que las componen"
Emisiones con gas y carbón
Ante la imposibilidad de cubrir la demanda con renovables y las medidas que castigan la rentabilidad de tecnologías no emisoras de CO2, los generadores de energía apuestan por recurrir a estas materias primas pese a la ‘multa’ que tienen que pagar en forma de derechos de emisión por quemar gas y, sobre todo, carbón. El régimen de comercio de derechos de emisión de la UE (RCCDE por sus siglas en inglés) es la piedra angular de la senda verde de UE. En septiembre, estos derechos cotizan a 60,67 euros la tonelada de CO2, frente a los 30,92 euros con los que cerraba 2020. Este mercado, que se puso en marcha en 2005, otorga “derechos” a las industrias y actividades que generan emisiones de CO2.
Tras más de una década de precios bajos, en 2018 se introdujo una nueva regulación que permitió entrar en este mercado de emisiones a fondos y bancos de inversión
"Unos se reparten gratuitamente -para la gran industria- y otros se subastan. A cambio de ello, las empresas deben pagar un canon por cada tonelada emitida. Pero tras más de una década de precios bajos, en 2018 se introdujo una nueva regulación que permitió entrar en este mercado a fondos y bancos de inversión", recuerdan los analistas de Portocolom AV. "Desde entonces se produjo una escalada en los precios de los derechos de CO2, cabe destacar un incremento en el precio de más del 70% entre diciembre 2020 y junio 2021. Los analistas no descartan un componente especulativo en la subida de los precios, y que pueda seguir subiendo", apuntan.

Las emisiones, el carbón y el gas serán las grandes apuestas del sector energético a corto plazo, según los analistas. La incertidumbre que generan normativas de urgencia, como la que ha puesto en marcha el Gobierno español, provoca que sectores como las renovables o tecnologías sin emisiones de CO2 pierdan atractivo en el mercado. El problema es que estos problemas de rentabilidad ponen en riesgo la descarbonización de la economía europea.
A.Sanz. Vox Pópuli.


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