Semana del 9 al 16 de enero de 2022.

Garzon lo llena todo

19 de enero de 2022

-La polémica de las macrogranjas tensiona al Gobierno Sánchez desautoriza a Garzón y Podemos ataca al presidente por dar pábulo a los bulos, mientras Díaz pide «cuidar la coalición»

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El Gobierno cerró 2021 felicitándose de la «estabilidad» que había logrado tras la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado y el acuerdo para la reforma laboral con sindicatos y empresarios. Una imagen que apenas ha podido sostenerse, en clave interna, en el inicio de 2022 por la polémica generada por la entrevista del ministro de Consumo, Alberto Garzón, en el diario británico «The Guardian» en la que cargaba contra las macrogranjas y ponía en cuestión la calidad de la carne que se produce en las mismas. Los primeros en abrir fuego por parte de ala socialista fueron dos presidentes autonómicos, el de Aragón, Javier Lambán, y el de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, que no son sospechosos precisamente de mostrarse laxos con las macrogranjas.

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-Las polémicas declaraciones del ministro de Consumo, Alberto Garzón, sobre la calidad de la carne de macrogranjas, en una entrevista en 'The Guardian', han terminado desatando el primer conflicto del año en la coalición. Podemos cuestionó este lunes la «lealtad» del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por desautorizar al ministro. Y, una hora después, la vicepresidenta segunda y líder de Unidas Podemos, Yolanda Díaz, aconsejaba al jefe de los socialistas ser «más cuidadoso» con la coalición y esas declaraciones.
Para entender el conflicto: Garzón apuntó el 26 de diciembre en el diario británico a la mala calidad de determinados productos cárnicos procedentes de macrogranjas españolas y reivindicó la ganadería extensiva. Una semana lleva la oposición agitando el asunto y reclamando su reprobación.
En las filas de Unidas Podemos defienden que las palabras del titular de Consumo fueron «tergiversadas» e intentan reducir la polémica a «un bulo de la derecha y la extrema derecha». Pero ese mensaje no cala. Y no solo la oposición salió al ataque contra Garzón, sino que sectores del PSOE también están cabreados con el asunto. Incluido el propio presidente Sánchez.
Hoy, el primer barón socialista en criticar a Garzón, el presidente aragonés Javier Lambán, se reiteró en su posición a favor de la ganadería española y volvió a censurar al titular de Consumo, de quien ya pidió su destitución hace días. Lambán, que visitó una industria cárnica en Teruel, afirmó que no quería «perder más el tiempo con el ministro de Consumo» y achacó sus declaraciones «al puro desconocimiento del sector ganadero».
Así, el malestar entre las dos partes del Gobierno después de que los socialistas no respaldaran a Garzón, sino todo lo contrario, es evidente. Y todo ello a pesar de que este lunes Sánchez tenía muy medida su valoración para no trasladar esa idea de que estaba cargando directamente contra su propio ministro. Pero lo suyo fue una desautorización de manual.
«Lo estoy diciendo todo»
Así se expresó el presidente al ser preguntado. «Lamento esta polémica, creo que con eso lo estoy diciendo todo»; y luego apostilló que España produce carne de «calidad extraordinaria» que «sigue los máximos estándares de la normativa española y europea». Ese 'lamento' es el recurso empleado por Sánchez para ser nítido a la hora de cuestionar a Garzón, pero siempre evitando un choque o una descalificación directa. «Siento la polémica porque no se compadece con lo que hace el Gobierno con el sector primario», añadió. En ese sentido, aprovechó para recordar que el sector está sujeto a una «enorme transformación» y que en 2020 se aprobó un decreto para ordenar explotaciones de granjas del sector porcino.
En 2021 se hizo lo propio con el avícola y ahora se está trabajando en la misma línea con el sector vacuno. «Tenemos por delante mucho trabajo», seguía explicando el presidente e insistiendo en que se trata de unas declaraciones que lamenta. No quiso aclarar tampoco si ha hablado con el ministro de Consumo al respecto. Sí se sabe que con quien habló fue con Yolanda Díaz, que previamente sí había hablado con Garzón.
Consideramos que es decepcionante que se dé pábulo o que se utilice un bulo creado por la derecha.
Díaz cree que el ministro «corrobora» la información que tiene el Gobierno sobre estas producciones y que hace una defensa de la ganadería extensiva frente a la intensiva. Es lo mismo que reivindicó este lunes Pablo Fernández, portavoz nacional de Podemos, aunque este fue más duro contra el presidente. «Consideramos que es decepcionante que se dé pábulo o que se utilice un bulo creado por la derecha y la extrema derecha, y que se utilice de esa forma para atacar a Alberto Garzón y al espacio de Unidas Podemos», dijo Fernández, que además será el futuro candidato de Podemos a las elecciones de Castilla y León.
«Nosotros siempre que un miembro del Gobierno ha sufrido un ataque por parte de la derecha nos hemos comportado con extraordinaria lealtad y hemos defendido al Gobierno en su conjunto», siguió. En Podemos se reafirman en la pésima calidad de algunos productos y la falta de compromiso con el medioambiente de las macrogranjas frente a las pequeñas y medianas explotaciones ganaderas. Y están seguros de que esta defensa les ayudará en las próximas elecciones en esta región.
Votos en Castilla y León.
Precisamente el presidente del Grupo Confederal en el Congreso, Jaume Asens, escribió en Twitter que Sánchez «está más preocupado en perder votos en Castilla y León que en defender a los ganaderos frente a las macrogranjas». Le guste o no a Sánchez lo que digan Garzón o Unidas Podemos, lo cierto es que en enero de 2020 pactaron un reparto del Gobierno inalterable. El ministro está blindado a no ser que Díaz decida lo contrario. Clave de bóveda del pacto de coalición.
ABC.

Marcada la posición y en pleno contexto electoral, el choque estaba servido. También dentro del Gobierno. No es la primera vez que Garzón incomoda con sus mensajes a la parte socialista de la coalición y tampoco es un hecho aislado que el presidente del Gobierno desautorice abiertamente al titular de Consumo. Ya lo hizo con una polémica anterior sobre la carne roja, cuando dijo aquello de: «A mí, donde me pongan un chuletón al punto, eso es imbatible». Durante los últimos días varios han sido los ministros socialistas que, sin discrepar en el fondo sobre el problema que suponen las macrogranjas, han criticado en público y en privado lo desatinado de su colega de Izquierda Unida por abrir un debate «inoportuno» que coloca al sector primario, de nuevo, en la diana, en un momento clave en el que hace esfuerzos ímprobos por reconvertirse. Fuentes del Gobierno critican que los morados se queden en las pancartas, en lugar de remar en una acción ejecutiva conjunta.
En esta misma línea se expresó ayer el presidente que, en una entrevista en la Ser, aseguró que «el Gobierno se expresa en el BOE –Boletín Oficial del Estado–, en sus políticas, en los acuerdos que logra con el sector» agroalimentario y ahí, ahondó, «se llegan a acuerdos para adaptar y acompañar a un sector en una profunda transformación». Lejos de respaldar al titular de Consumo, Sánchez aseguró que «lamenta mucho esta polémica, hablamos de un sector en España que produce una carne de extraordinaria calidad, lo dice el mercado cuando responde a esta cuestión» y, además, la citada polémica «no se compadece con lo que está haciendo el Gobierno con el sector primario». A pesar de la insistencia de la periodista, el jefe del Ejecutivo evitó revelar si había hablado con el ministro o si valoraba su cese. «Como presidente del Gobierno, expresar mi lamento sobre una polémica y creo que con eso lo estoy diciendo todo», zanjó.
Estas palabras de Sánchez, desautorizando a Garzón soliviantaron a su socio de coalición, que reaccionó de manera airada, acusando al PSOE de creerse un bulo de la derecha y de querer recuperar el bipartidismo. La vicepresidenta Yolanda Díaz, que había permanecido hasta ahora al margen de la polémica, también buscó ayer marcar perfil asegurando que lo dicho por el titular de Consumo «corrobora» los documentos de trabajo del Ejecutivo, la agenda 2030. Díaz llamó a «cuidar la coalición» después de que Pedro Sánchez evitara respaldar la postura del ministro de Consumo y pidiera «menos decibelios» en torno al funcionamiento del Ejecutivo con Unidas Podemos.
Más beligerantes se mostraron los portavoces de la formación morada Isa Serra y Pablo Fernández, en su rueda de prensa semanal, donde deslizaron motivos electorales, señalando que Castilla y León es la próxima parada en la estrategia de los socialistas de intentar «volver al bipartidismo por parte de PP y PSOE». «Es inviable como han demostrado las urnas, y como demuestra que la coalición funciona bien ya que la población está respondiendo», advirtió Fernández. El portavoz morado basa este análisis en la credibilidad que el socio mayoritario de la coalición ha dado al bulo, que según ellos dicen, se expandió a raíz de la publicación de la entrevista en el diario británico. «Es inquietante que ese bulo sea compartido tanto por el PP como Vox, como que sea utilizado por parte del PSOE. Se están utilizando bulos desde el PP y desde sectores del PSOE en lo que parece ser un intento de restaurar el bipartidismo», subrayó.
Pese a las críticas, desde Podemos insisten en que el objetivo es agotar la legislatura y poner en marcha las reformas pendientes. Quien sí fue muy crítico con el presidente del Gobierno fue el ex secretario general de Podemos Pablo Iglesias al acusar a Sánchez de dar por cierta una noticia falsa cuando «él sabe que es falsa». También el presidente de Unidas Podemos en el Congreso, Jaume Asens, criticó a través de las redes sociales que Sánchez esté «más preocupado en perder votos en Castilla y León que en defender a los ganaderos frente a las macrogranjas».
La Razón.


- No cabe duda de que el asunto del ministro Garzón y su problema ya enquistado con la industria cárnica española es el temazo del arranque de 2022.
Tanto es así que en apenas 12 horas el propio Pedro Sánchez precisó de ‘ayuda’ de la Cadena SER, entrando temprano para aclarar su posición («lamento esta polémica»), pero por la noche ya se encargaba Pablo Iglesias, exvicepresidente y tertuliano, de volver a enfangarlo todo: «Sánchez ha cometido un error muy grave y le va a pesar».
Así que en esta ocasión los toros se veían muy bien desde la barrera en la radio de enfrente, en la Cadena COPE.
Carlos Herrera, que regresó a los micrófonos en la mañana del 10 de enero abordando precisamente la falta de tacto del ministro de Consumo («de lo único que es víctima es de su propio conocimiento»), e insistía este 11 de enero en lo propio pero ya con algunos matices entre los que se encontraban, precisamente, las ideas de Iglesias en la SER:
«La ultra izquierda ahora habla del bulo de Garzón. Yo me pregunto si esta gente sabe leer. Este tío dijo lo que dijo y dice Sánchez en la SER que esto era tremendo y que lo lamenta. ¿Cómo que lamenta la polémica?, ¿qué lamenta, en definitiva? Como dice Ignacio Camacho en ‘ABC’ un presidente no lamenta, un presidente cesa o refrenda. Esto ha dado alas a ambos lados. Ahí está Yolanda Díaz diciendo que ‘cuidadín’. No se salva ninguno, menudos pajarracos».
«De lo único que es víctima es de su conocimiento»
Apenas 24 horas antes había llegado el formidable palo de Herrera al ministro de Consumo que, ojo, ahí sigue atado a su puesto, sin dimitir ni ser cesado:
«El debate de la carne posiblemente se tenga que abrir, pero no en un periódico inglés. Por mucho que este señor diga ahora que es víctima de una campaña, de lo único que es víctima es de su conocimiento. El debate puede ser abierto, pero hay que tener en cuenta cuáles son los intereses generales y nacionales. Ellos no creen que exista ese interés general, es de esa parte de la izquierda».
-Alberto Garzón dice que su guerra a la carne será "la línea de trabajo de todos los países occidentales".
El ministro de Consumo, lejos de retractarse, dice que lo que propone es el camino que sigue Occidente.
La polémica en torno al ataque de Alberto Garzón no se apaga y de ello se encarga él mismo, además de sus socios de gobierno. En una de sus últimas entrevistas, concedida a Infolibre, dice que "en absoluto" se arrepiente de lo dicho en The Guardian sobre la carne española en macrogranjas y añade que sus declaraciones fueron "impecables". "Lo mantengo y se convertirá en línea de trabajo de todos los países occidentales", sostiene, "de hecho, ya lo es, pero lo será en mayor medida en el futuro inmediato".
Tratando de no alimentar los roces dentro de su gobierno tras declaraciones como las de Luis Planas, Garzón insiste en que el Ejecutivo va a poner coto a las grandes granjas, con límites a las cabezas de ganado. "Lo que yo he hecho ha sido explicitar un diagnóstico, lo que hemos hecho y lo que vamos a hacer. Se trata de un diagnóstico compartido con la línea de trabajo de un Gobierno que, entre otras cosas, ha declarado la emergencia climática y asume los objetivos de la Agenda 2030", afirma, añadiendo será "cuestión de meses".
Cuestionado sobre quién será capaz de pagarse en un futuro la carne, Garzón rescata las recomendaciones alimentarias de su ministerio y apunta que "la transición ecológica cuesta dinero y hace falta financiación". "Tiene que haber un empuje y una protección por parte del Gobierno en las transformaciones del modelo de producción y consumo. Tenemos que entender que nuestro modelo de producción y consumo tiene que cambiar. Es un modelo insostenible y por lo tanto tenemos que cambiar nuestros hábitos", afirma el ministro, que reitera que "el tipo de alimentación que llevamos también tiene un impacto ecológico.
"Corregir los excesos en nuestro consumo de carne, por ejemplo, redunda positivamente en la salud y el planeta. Consumir menos carne, pero que la carne que se consuma sea de mayor calidad, es una victoria para todos", defiende Garzón, "para el cuerpo, para el planeta" y también para la "ganadería extensiva, social y familiar" que también ha irritado con sus declaraciones en un diario internacional.
El ministro insiste en la entrevista en que las directrices internacionales al respecto son "muy claras" y también "la evidencia científica". "Todo apunta en la dirección de lo que yo estoy diciendo", apunta, "estoy convencido de que en el Gobierno tiene una máxima aceptación". Y vuelve a culpar a la "extrema derecha" de la situación creada por la difusión, dice, de un "bulo".
Libre Mercado.


-Los cinco ataques de Garzón al turismo y a los productos españoles.
El ministro de Consumo ha efectuado unas polémicas declaraciones contrarias a productos estratégicos para España
El ministro de Consumo se ha granjeado la reprobación de todos los grupos parlamentarios de la oposición con sus polémicas declaraciones a The Guardian sobre la carne española. Además, ha provocado una brecha en su propio Gobierno de coalición. El Debate ha analizado las cinco declaraciones más polémicas de Alberto Garzón.
«Menos carne. Más vida».
El eslogan de la campaña de julio de 2021 trataba de persuadir a los ciudadanos para consumir menos carne: «El consumo excesivo de carne perjudica a nuestra salud y también al planeta». La misma idea que se expresaría medio año más tarde, en la entrevista concedida al diario británico. Esta campaña provocó, apenas unos días más tarde, la primera solicitud para reprobar al ministro por el grupo parlamentario de Vox.
El consumo excesivo de carne perjudica a nuestra salud y también al planeta Alberto Garzón, ministro de Consumo
Las macrogranjas.
Garzón sí criticó la industria cárnica española. La cabeza del ministerio de Consumo español recomendó a los españoles comer menos carne para «mitigar los efectos de la emergencia climática», especialmente, a disminuir el consumo de «la carne de res criada en las megagranjas industriales». Para el político, estas industrias «contaminan el suelo, el agua y luego exportan esta carne de mala calidad de estos animales maltratados».
Garzón ha expresado la postura del Gobierno y de la ciencia.
Criticado por el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, y hasta por el jefe del Ejecutivo, Garzón ha vuelto a reiterarse en todo lo afirmado. La vicepresidenta primera del Gobierno, Yolanda Díaz, se ha desmarcado de Sánchez: «Garzón ha expresado la postura del Gobierno y de la ciencia». Las consecuencias sobre las exportaciones de carne española se conocerán en los próximos meses. Según el Centro de Comercio Internacional, al término de 2020, España era el quinto exportador de carne del mundo.
En pleno inicio de la recuperación económica en el cuarto trimestre de 2020, el Ministerio de Garzón inició otra cruzada: «El azúcar mata».
Así rotuló la campaña cuyo vídeo promocional lanzó mensajes como que «el azúcar puede romperte el corazón literalmente». A la medida se acompañó una subida del IVA del 10 % al 21 % sobre las bebidas con azúcares añadidos, tanto naturales como con aditivos edulcorantes. No sólo se ha incrementado el precio de aquellas bebidas, sino también, de productos esenciales como la leche infantil, según ha apuntado Vox en su segunda solicitud de reprobación del ministro.
Aceite de oliva, jamón ibérico y queso.
Fue en junio de 2021 cuando Garzón apostó por el sistema etiquetado nutricional frontal conocido como Nutri-Score. Bajo el pretexto de «evitar miles de muertes al año en España», se perjudicaría a productos tan españoles como el aceite de oliva, el jamón ibérico, el queso o las denominaciones de origen protegidas (DOP).
NutriScore, la última cornada francesa al sector agroalimentario español
José Rosado
Sin embargo, como señalan los de Abascal, el Ministerio de Consumo tuvo que solicitar la exclusión del aceite de oliva de este sistema dada la mejor recalificación, con la letra C, que obtuvo en 2019 el 'oro líquido' español.
Un producto especialmente importante para España y que, en el caso del aceite virgen extra, subió un 26 % en solo un año, según datos del POOLred.

Una economía terciaria

Al término del confinamiento de 2020, Alberto Garzón definió a España: «Es un país que se ha especializado en sector de bajo valor añadido: la hostelería, el turismo, la exportación de productos poco manufacturados, estacionales, precarios... Por ejemplo, el turismo seis meses el hotel abierto y los otros seis meses, no».
Las declaraciones se ofrecieron en el año en que, según el INE, el gasto turístico interior se desplomó en un 63 % y las visitas de extranjeros llegaron a mínimos históricos desde que existen registros.
100.000 euros en una huelga de juguetes.
El Ministerio de Consumo contó con 100.000 euros para una campaña contra el supuesto «impacto negativo» de la publicidad sexista, como informó este periódico.
La promoción se entrometió así en el derecho a la libre tutela de los padres, e hizo un flaco favor a la industria de juguetes en un momento tan clave como las ventas navideñas. Tan sólo al término de 2021, se consiguió igualar «prácticamente» las cifras de 2019, según la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes.
Pese a estas acciones contra las industrias y sectores españoles devastados por la pandemia, Alberto Garzón se ha reiterado este miércoles: «Lo que yo dije (en referencia a la industria cárnica) fue impecable» y «se convertirá en la línea de trabajo de todos los países occidentales; de hecho, ya lo es y lo será en mayor medida en el futuro inmediato».
El Debate. Varios.


-Carta abierta del Colegio de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Centro al ministro de Consumo, Alberto Garzón

Estimado señor Garzón:

No es misión de este Colegio exigir dimisiones, ni solicitar a nadie y, menos, a un Ministro, que se desdiga de sus creencias, valores, ni sentimientos.
Ni la de pretender enmendar la plana a nadie porque «cada uno es libre» de decir lo que considere oportuno.
Sin embargo, sí pensamos, que sus últimas, y denostadas, afirmaciones son el resultado del mal asesoramiento o la ignorancia de sus colaboradores.
Esto último, con todo el respeto y consideración hacia quienes sustentan un punto de vista diferente.
Ahora bien, tal como señalaba Albert Camus: "El mal que existe en el mundo proviene casi siempre de la ignorancia, y la buena voluntad sin clarividencia puede ocasionar tantos desastres como la maldad. Los hombres son más bien buenos que malos, y, a decir verdad, no es esta la cuestión".
Es un hecho ya contrastado que el sector agroalimentario se convirtió en el salvavidas de las exportaciones españolas en 2020, el sector volvió a demostrar su carácter resiliente y aumentó en más de un 5 % sus ventas al extranjero, hasta superar los 55.000 millones de euros.
En 2020, último año con cifras, las ventas exteriores de carne alcanzaron los 8.680 millones de euros, prácticamente un 15 % más que el año anterior, y con un volumen total de 3,07 millones de toneladas de carnes y despojos (un 21,5 % más que en 2019) y 200.000 toneladas productos elaborados (un 2,6 % superior al ejercicio anterior).
La cadena ganadero-cárnica aporta más de 42.200 millones de euros a la economía española (en torno a un 3,8 % del VAB nacional) y se estima que de forma directa, indirecta o inducida, genera más de dos millones de empleos y equilibra la balanza comercial española, con unos casi 9.000 millones de euros en exportaciones. Pero en esta vida no todo es el vil metal.
El sector ganadero está regulado por un abanico de normas básicas para la ordenación zootécnica y sanitaria de las explotaciones intensivas, en cuanto se refiere a la capacidad máxima productiva, las condiciones mínimas de infraestructura, equipamiento y manejo, ubicación, bioseguridad y condiciones higiénico-sanitarias y requisitos medioambientales, que permiten un eficaz y correcto desarrollo de la actividad ganadera, conforme a las estrictas normas de la Unión Europea en materia de higiene, sanidad animal, identificación y registro, bienestar de los animales, medio ambiente y cambio climático.
Desde el año 2000, somos el único país del mundo que puso unas distancias mínimas entre explotación urbana y núcleo urbano, como también entre explotación y explotación.
En el bienestar animal influyen la superficie mínima disponible, las condiciones de luminosidad, el nivel de ruidos, la alimentación y la salud, así como la gestión y el conocimiento del trabajador que trata con los animales.
El bienestar del animal influye a su vez en la productividad de la granja.
Si los animales no están sanos, si no tienen un alojamiento adecuado, si no están bien alimentados, no estarán en condiciones.
Genera empleos tanto directos como indirectos. Los directos son los necesarios de las labores de atención y cuidado, todos los días, de los animales de la granja.
Relativo a los indirectos van desde la realización de los proyectos, pasando por los sondeos de captación de aguas, la construcción de las instalaciones, los materiales propios (comederos, bebederos, etc.), los transportistas, tanto de los animales, como de los piensos, los propios agricultores al realizar sus cosechas para transformarlos en piensos, las industrias cárnicas y también las carnicerías tradicionales, que hay que subrayar, que principalmente venden carne de gran calidad criada también en este tipo de granjas.
En cuanto al agua, la agricultura utiliza aproximadamente el 70% del agua dulce disponible y alrededor del 30% del agua utilizada en la agricultura global se dirige a la producción animal (un tercio a la ganadería bovina). La huella hídrica total varía mucho dependiendo del sistema de producción, pero la producción animal intensiva parece ir de la mano con un incremento de la misma.
Hay que aclarar, además, que la inmensa mayoría de las granjas consumen agua de sondeos propios, que cuentan con el visto bueno de las administraciones competentes en materia de aguas, lo que demuestra la sostenibilidad de estas explotaciones.
Llegamos a uno de los puntos más conflictivos como es el manejo de los estiércoles como fertilizante. Hay que recordar que hay una normativa europea, estatal y autonómica que regula la aplicación del estiércol. Estos controles garantizan que, cumpliendo las dosis, las distancias y la maquinaria de aplicación, el estiércol, no tiene por qué generar ningún daño al medioambiente, ni molestias a la población.
Al contrario, el estiércol reemplaza al abono químico tradicional. Y lo que es cierto es que un abono orgánico es mejor que un abono químico.
Se critican mucho últimamente las exportaciones cárnicas y que éstas crezcan cada año, como si eso fuera negativo.
Sin embargo, cuando decimos que se produce mucho más aceite de oliva, y queso, y coches y zapatos y frutas y hortalizas y los proyectos de construcción de trenes de alta velocidad, etc… de lo que consumimos en España, se hace de forma positiva.
¿Por qué esta diferencia de trato? ¿Por qué esta doble vara de medir? Y es que España es uno de los líderes mundiales en exportaciones de productos cárnicos.
Según datos del Centro de Comercio Internacional (ITC, por sus siglas en inglés) el país exportó carne por valor de 8.541 millones de euros en 2020, lo que le convierte en el quinto que más productos de este tipo vendió fuera de sus fronteras en todo el mundo. Ese mismo año el 7,1% de la facturación mundial de productos cárnicos en el extranjero tuvo su origen en España.
Según los registros del ITC, la carne fue el noveno producto español que más dinero movió en exportaciones y supuso en torno al 3% del valor de las ventas en el extranjero del país en 2020.
Además, es un sector dinámico que ha mejorado su facturación en el exterior un 13% desde 2016, principalmente por el aumento de las importaciones que hace China.
Los principales mercados de España en el extranjero son China, adonde van destinadas el 37,1% de las ventas de productos cárnicos, Francia (11,5%), Portugal (7,7%), Italia (6,9%) y Japón (5,4%).
Además, la balanza comercial es claramente propicia para España, pues exporta siete veces más valor de carne del que compra en el extranjero.
En general, lo que ha abierto las puertas del mundo a la carne española son sus altas exigencias sanitarias. El esfuerzo que las empresas deben hacer por pertenecer al modelo productor europeo, en cuanto a control animal, medio ambiente y seguridad alimentaria, aunque lleva un alto coste, también les abre puertas fuera de la UE.
Exportar en todos los sectores beneficia a la sociedad en su conjunto y habla muy bien de los productos españoles y de los profesionales de todos los sectores productivos, ya sean de aceite, vino, queso, coches o carne de cerdo.
Explicar que, pese a su cada vez mayor uso, el término macrogranja “no aparece en ninguna de las disposiciones vigentes del ordenamiento jurídico de España o de la Unión Europea”.
Sí puede hacerse referencia a ganadería intensiva o ganadería industrial, entendida como aquella que se apoya en la intensificación de los factores de producción (equipamiento, instalación) para maximizar la producción y minimizar los costes.
También se caracteriza por una elevada densidad de animales y el control de aspectos como la alimentación o la temperatura para acelerar los tiempos de cría, aprovechando las ventajas de un sistema global tanto en la cadena de suministros como en la comercialización.
La ganadería extensiva, desgraciadamente, está en peligro, es difícil encontrar ganaderos que cuiden los rebaños y apenas genera empleos.
Nuestra entidad está a favor de los dos modelos. Nos parecen totalmente complementarios y necesarios, pero las cifras están ahí y demuestran la realidad de los dos modelos de ganadería.
Esto no descarta que, de los análisis aplicados, vayamos a negar que, de las aproximadamente 7.100 “granjas de gran tamaño”, todas estén cumpliendo con sus obligaciones normativas. En este caso la administración tiene que ser la garante de que se cumpla con la legislación vigente y el sector cárnico de este país y los profesionales que trabajamos en él se lo vamos a agradecer. Porque la mala praxis de estos empresarios felones desbarata el buen hacer de la mayoría de los profesionales de esta actividad económica.
Por último, nos brindamos y ponemos a su disposición a los miles de compañeros que trabajan por el progreso sostenible de nuestra sociedad para mostrarle la verdad del sector ganadero-cárnico.
Colegio de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Centro.

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