El gas, aliado natural para la descarbonización

10 de febrero de 2022

En Sedigas llevamos más de 50 años trabajando con todas las empresas del sector gasista español impulsando y promoviendo el uso del gas, una tecnología madura, que ofrece probadas ventajas energéticas y medioambientales.

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El gas ha demostrado durante estos años su capacidad para configurarse como socio confiable para la industria permitiendo incrementar su eficiencia y competitividad, al mismo tiempo que reducía las emisiones asociadas a su actividad al facilitar la sustitución de combustibles más contaminantes.

El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) reconoce al gas natural como vector imprescindible para hacer viable el buen cumplimiento de sus objetivos. Porque no hay, hoy en día, posibilidad de evolucionar en renovables eléctricas sin tener en cuenta la realidad de nuestras necesidades energéticas y de la madurez y eficiencia de las tecnologías hoy disponibles. La indisponibilidad de las energías renovables - en muchas ocasiones debido a factores meteorológicos – y su intermitencia precisa de la existencia de una capacidad de generación de respaldo con la suficiente flexibilidad para garantizar el suministro eléctrico entodo momento.
El gas natural juega ese papel y resulta determinante para sustituir a energías como la eólica que suelen reducir su producción en épocas anticiclónicas y durante las olas de calor. Lo hemos comprobado durante el periodo estival o durante los invernales de bajas temperaturas, acompañadas de fenómenos anticiclónicos, que refuerzan la necesidad del gas como garante del suministro y de la estabilidad del sistema eléctrico.

El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima fija como objetivo conseguir que el 74 % de la generación eléctrica provenga de las energías renovables en 2030. Para alcanzar esta cifra, establece como objetivo disponer de una potencia instalada de ciclos combinados de unos 26.000 MW, una cantidad equivalente a la potencia actual, manteniendo su papel de respaldo en el proceso de transición energética, teniendo en cuenta la intermitencia de las renovables y la evolución del resto de energías que integran el mix (ya sin carbón, con el cierre progresivo de las centrales nucleares y una incorporación masiva de eólica, doblando su potencia hasta
alcanzar los 50 GW de capacidad instalada).
Es lógico que el PNIEC considere que España debe seguir beneficiándose de una matriz diversificada en el que todas las tecnologías de generación suman, y que a su vez reconozca el valor de una tecnología basada en gas natural (de bajas emisiones respecto de otras alternativas térmicas) que ya está disponible y que, por tanto, no requiere de nuevas inversiones.

Los ciclos combinados a gas son infraestructuras que garantizan la generación estable y el suministro continuo en España. Esto es así gracias a su incuestionable flexibilidad y firmeza, especialmente durante los picos de demanda. Desde Sedigas defendemos que su papel seguirá siendo fundamental en el proceso de transición como respaldo a la integración masiva de energías renovables en el sistema eléctrico nacional.
En pleno proceso de transición energética y frente a los ambiciosos objetivos climáticos a los que se ha comprometido la Unión Europea, la decidida apuesta de nuestro país por la descarbonización de su economía y el impulso a la creación de riqueza a través de la inversión representan además toda una oportunidad para el desarrollo de los gases renovables y, por tanto, un apoyo singular para el ahorro energético, la valorización de residuos y el fomento de la economía circular y la bioeconomía.
Comparado con el resto de Europa, donde hay cerca de 19.000 instalaciones y 725 inyectan biometano a la red, el biogás ha experimentado un leve desarrollo en España.

 

Sin embargo, nuestro país tiene un gran potencial ya que cuenta con industrias de gran tamaño en el sector agropecuario, en el agroalimentario y en la gestión de residuos, que pueden activar el mercado rápidamente dando respuesta al reto de la gestión de sus residuos. Sin olvidar, la decidida y ambiciosa apuesta del sector energético y de la industria por el desarrollo del hidrógeno como vector energético de futuro.
En un contexto de recuperación y transformación energética, reivindicamos al gas como una energía sostenible y eficiente, una energía de presente y de futuro, y una aliada para recorrer
juntos el camino de la descarbonización hasta 2050.

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