Consecuencias de la crisis provocada por la situación en Ucrania

05 de abril de 2022

Todo parece indicar que “los planes europeos e internacionales para reducir la dependencia del suministro de gas ruso impulsarán la inversión en nuevas infraestructuras y ponen el foco en el gas natural licuado (GNL). Además, junto al impulso del gas natural licuado, también se plantean medidas como el regreso del uso transitorio del carbón, la sustitución de las calderas de gas o el incremento de las energías renovables.”

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Mercado energético. 

En el caso del crudo, bancos, compañías petroleras y navieras han reaccionado a la invasión deteniendo sus compras de petróleo ruso a pesar de que las sanciones que se han impuesto sobre Rusia excluyen al sector energético.
 En concreto, según datos recabados por Energy Intelligence, las ventas rusas se habrían desplomado en los primeros 15 días tras la invasión en cerca de 1,7 millones barriles/día de crudo y 1,3 millones de barriles de productos derivados. Explica la carrera que ha experimentado el precio del petróleo tras desatarse el conflicto. Está por ver ahora, cómo van a evolucionar las cosas, pero el hecho de que el gobierno de Estados Unidos esté presionando para imponer sanciones también sobre el sector petrolero ruso es algo que genera mucha incertidumbre. Sobre todo, teniendo en cuenta, que el mercado del petróleo está bajo presión por la falta de inversión de los últimos años. Así que, si los fundamentales del sector apuntaban ya hacia precios más elevados del crudo para los próximos años, ahora la situación en Ucrania está elevando aún más estas previsiones. En principio, las empresas petroleras verán incrementada sustancialmente su capacidad de generar flujos de caja.
Sobre el gas natural, observamos lo mismo. La invasión rusa ha hecho que los países europeos, los más dependientes del suministro ruso empiecen a estudiar alternativas. En 2021, Europa importó de Rusia aproximadamente el 40% de todo su consumo. Ahora, teniendo en cuenta los recientes acontecimientos, la Comisión Europea está trabajando en un plan para eliminar la dependencia de Rusia para 2027 e intentar reducirla en la cantidad máxima posible para finales de este año. En esta misma línea la Agencia Internacional de la Energía ha presentado un plan que permitiría reducir un 50% el consumo europeo de gas ruso. En ambos casos parece que los planes tienen un protagonista destacado: el gas natural licuado. La nueva apuesta europea impulsará la inversión en nuevas infraestructuras en toda la cadena de valor. Además, junto al impulso del gas natural licuado, también se plantean medidas como el regreso del uso transitorio del carbón, la sustitución de las calderas de gas o el incremento de las energías renovables.

Mayor presión sobre los precios alimentarios.

Ucrania y Rusia suponen aproximadamente una tercera parte del comercio de trigo, el 20% de las exportaciones mundiales de maíz y el grueso del comercio mundial de aceite de girasol. Una cuota de mercado internacional muy importante que se enfrenta ahora a la guerra y a las sanciones.
En el caso de España, el 62% de las importaciones de girasol y el 27% de las compras internacionales de maíz proceden de Ucrania. El incremento en el precio de los cereales impactará, entre otras, en la industria ganadera y en la industria conservera, lo que contribuirá al alza de los precios. 

Inflación.

Si hasta hace poco los bancos centrales afirmaban que los altos niveles de inflación serían transitorios, ahora la hipótesis parece descartada por completo. Todo apunta a que la guerra de Ucrania puede elevar aún más la inflación, lo que a su vez incrementará la presión sobre los bancos centrales para que endurezcan su política monetaria.
El creciente coste de la energía y de las materias primas posiblemente ralentice la actividad económica, mientras que los estados, particularmente los europeos, anuncian planes militares récords, desencadenando una nueva expansión del gasto público. 
Punto de inflexión para los bancos centrales: intentar combatir la inflación elevando tipos o seguir dopando la actividad económica. 
Si los bancos centrales no toman medidas la inflación puede seguir escalando mientras se ralentiza el crecimiento económico. Si en cambio toman medidas, el riesgo de sufrir una ralentización económica aún mayor se dispara, al tiempo que muchos acreedores pueden empezar a tener problemas, teniendo en cuenta que los niveles de deuda han batido récords históricos, alcanzando en las economías avanzadas un 250% de PIB y en las emergentes un 150%.

Resumiendo

Si algo parece estar claro es que la invasión rusa tendrá consecuencias más allá de Ucrania al tiempo que ha elevado la incertidumbre económica y las expectativas de inflación. 
Primero, el panorama parece positivo para las industrias del petróleo y del gas, sobre todo del gas natural licuado. En esta línea, algo más del 35% de la cartera internacional de Cobas AM está invertida en empresas vinculadas al petróleo y el gas. Segundo, las mayores tasas de inflación hacen que sea aún más indispensable buscar la forma de proteger nuestros ahorros. Históricamente, los activos reales se han mostrado como la mejor opción para lograrlo.
Y tercero, las presiones para que los bancos centrales eleven los tipos de interés castigarán aún más a las empresas con altos niveles de apalancamiento y a todas aquellas cuya expectativa de beneficios esté más alejada en el tiempo. En un contexto de desequilibrios, la gestión activa, y particularmente las estrategias tipo value se muestran como la forma más eficaz de proteger nuestros ahorros y extraer frutos de ellos. La invasión rusa de Ucrania no ha hecho sino acelerar un proceso que ya venía madurando.

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