La movilidad eléctrica, un reto de país

04 de mayo de 2022

Minimizar el impacto medioambiental de los medios de transporte es en la actualidad uno de los principales desafíos del mundo y España, por supuesto, no es la excepción. Muchos de los esfuerzos de gobiernos e instituciones públicas hoy en día en nuestro país están enfocados hacia lograr una movilidad sostenible, una realidad para la que apuesta por los vehículos eléctricos es esencial.

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Solo de esa forma se logrará el objetivo de cero emisiones netas de gases de efecto invernadero marcado por la Unión Europea para el año 2050.
Pero se trata de una evolución para la que se deben sumar diversos factores, de un largo camino que ya hemos comenzado a recorrer. Lograr el desarrollo pleno de la movilidad eléctrica parece una meta difícil pero no por ello imposible y así lo demuestran las cifras. Las ventas de coches eléctricos han aumentado un 121% a nivel mundial en el último año y, en España, estudios han demostrado que la sociedad muestra una disposición favorable hacia este tipo de vehículos. De hecho, una reciente encuesta realizada por la Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente (T&E), revela que el 71% de los españoles estaría dispuesto a pagar más por un coche menos contaminante.


Las empresas españolas, por su parte, también están dispuestas a poner su grano de arena y tienen previsto incrementar el uso de vehículos eléctricos en sus flotas corporativas. Por ello, para alcanzar los objetivos marcados hay que lidiar con varios desafíos a los que se enfrentan los vehículos eléctricos, como es la autonomía de las baterías con almacenamiento para realizar trayectos largos. Actualmente, se están realizando avances en el diseño y pruebas con nuevos materiales que proporcionan más vida de carga, menos tiempo de carga y tardan más en agotarse. A día de hoy, la solución más eficaz son las baterías intercambiables, este proceso consiste en la retirada de la pila agotada y la colocación de una totalmente cargada en cuestión de minutos, lo que supone ventajas como el ahorro de tiempo, la prolongación de la vida del vehículo y la reducción del precio de este.

Otro de los desafíos de la movilidad eléctrica es el sistema de infraestructuras. Aunque en la actualidad España cuenta con poco más de 12.700 puntos de recarga y pretende alcanzar entre 80.000 y 110.000 puntos de carga en todo el territorio en los próximos años, seguimos estando muy lejos de la cifra deseada. Estudios apuntan que para cumplir con los objetivos propuestos por Unión Europea en materia de electrificación de la movilidad, son necesarias 28.000 instalaciones públicas.


A todo esto, se une el tiempo de recarga que puede variar dependiendo de la potencia de la estación. Por lo que, se considera necesaria una revisión normativa que permita el desarrollo de inversiones en los puntos de recarga. Otra solución son los vehículos eléctricos que no necesitan de estos puntos de carga, ya que simplemente con un enchufe convencional pueden recargar sus baterías, lo que supone menos dificultad a la hora de encontrar puntos de carga.
El auge de la movilidad eléctrica es un reto de país, con el objetivo de buscar el compromiso de todos los factores clave que contribuyen a fomentar la necesaria transformación hacia la movilidad sostenible.

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