Red de seguridad financiera global: un salvavidas para un mundo incierto

01 de diciembre de 2021

Cuando llegan crisis económicas, como la causada por la pandemia, los países tienen una serie de recursos financieros, tanto internos como externos, a los que recurrir. La red de seguridad financiera mundial es un conjunto de instituciones y mecanismos que proporcionan seguros contra las crisis y financiación para mitigar su impacto.

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Esta red de seguridad tiene cuatro capas principales: las propias reservas internacionales de los países; acuerdos bilaterales de swap por los que los bancos centrales intercambian monedas para proporcionar liquidez a los mercados financieros; acuerdos financieros regionales mediante los cuales los países mancomunan recursos para movilizar financiación en caso de crisis; y el FMI.
Como muestra nuestro gráfico de la semana, esta red de seguridad financiera global se ha expandido significativamente en la última década y sus fuentes se han vuelto más diversas.

El gráfico, extraído de la reciente Serie Especial del FMI sobre COVID-19,muestra que desde la crisis financiera mundial, el stock total de reservas internacionales se duplicó con creces, alcanzando alrededor de USD 14 billones para fines de 2020. Otras capas de la red de seguridad aumentaron aproximadamente diez veces, a alrededor de USD 4 billones.
Este aumento refleja la expansión de los acuerdos bilaterales de swap durante la crisis financiera mundial y la reciente pandemia, así como el establecimiento de nuevos acuerdos financieros regionales, especialmente en Europa (por ejemplo, el Mecanismo Europeo de Estabilidad) y en Asia sudoriental (la iniciativa de multilateralización de Chiang Mai). El FMI también duplicó con creces los recursos disponibles tras la crisis financiera mundial.
Este seguro reforzado ayudó a amortiguar eficazmente el shock durante el primer año de la crisis de COVID-19. El aumento de los acuerdos bilaterales de swap, principalmente los swaps de la Reserva Federal de los Estados Unidos, proporcionó un rápido apoyo de liquidez, ayudando a estabilizar los mercados financieros mundiales y los flujos de capital hacia las economías de mercados emergentes.
La financiación con cargo a los acuerdos regionales de financiación siguió siendo baja, ya que la demanda se contuvo mediante políticas macroeconómicas de apoyo en las economías avanzadas y financiación oportuna de otras fuentes de la red de seguridad financiera mundial.
Por su parte, el FMI siguió siendo el eje de la red de seguridad, aprobando el alivio del servicio de la deuda y prestando asistencia financiera a un número sin precedentes de países, incluidas las economías de bajo ingreso y de mercados emergentes que no se beneficiaron de acuerdos bilaterales o regionales.
A medida que los países continúen lidiando con las consecuencias de la pandemia y se enfrenten a mayores riesgos de condiciones financieras más estrictas, es probable que se necesite el uso continuo de la red de seguridad financiera mundial hasta que termine la crisis.

 

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