Genealogía sucesoria: ¿Quiénes somos los buscadores de herederos?

05 de noviembre de 2021

Cada año, más de 100 millones de euros se quedan sin adjudicar a sus herederos legítimos en nuestro país, una cifra que podría llegar a ser diez veces superior en toda Europa. Propiedades inmobiliarias, cuentas bancarias y joyas van a parar a la Administración Pública del Estado o las Autonomías al no conocerse sus legítimos beneficiarios.

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Según datos del Consejo General del Notariado, un cuarenta por ciento de los españoles fallece sin haber otorgado testamento. Del total restante, entre un diez y un quince por ciento, acabará siendo ab intestato por la ineficacia del testamento.
A esta cifra de herencias, se le suma una cantidad considerable de españoles que fallecen sin haber otorgado testamento y cuyos herederos no son conocidos. En algunos casos, esta coyuntura traspasa fronteras, ya que muchos españoles que residen en el extranjero podrían ostentar la condición de ser llamados a la herencia, pero se desconoce su paradero.

En una gran mayoría, aquellas herencias que quedan sin heredero terminan en un limbo. La falta de infraestructura y recursos específicos por parte de las Administraciones Públicas, lastradas por diferencias territoriales y limitaciones técnicas, dificultan su resolución. A la vez, la falta de experiencia y capacidad especifica de los bufetes de abogados, de los administradores de fincas o de patrimonio también provoca que dichos bienes terminen sin adjudicar.

Delante de esta realidad, cada vez hay más interés, en nuestro país, por buscadores profesionales de herederos. Una tarea que debe ser desarrollada por un profesional instruido en el campo de la genealogía sucesoria, con capacidad de indagar en el pasado y de encontrar aquellos lazos familiares que otorguen derecho a herencia según lo establecido por el Código Civil.

¿Qué es la genealogía sucesoria?

La genealogía sucesoria es una ciencia que determina los vínculos familiares que median entre el causante y los que tienen derecho a una herencia en las circunstancias de sucesiones mortis causa. La misión del genealogista sucesorio es la de identificar a todos los llamados a herencia, acreditar mediante certificado la ostentación del derecho a heredar y localizarles. Este profesional no debe ser confundido con un genealogista familiar. Los primeros conforman el cuadro genealógico en función de cómo se transmita el derecho a heredar, mientras que los segundos siguen la línea de consanguinidad.

Se trata de detectives del pasado, con gran conocimiento en derecho sucesorio, capaces de reconstruir vínculos familiares deshechos por el peso y el paso del tiempo. El genealogista sucesorio empleará todas las herramientas puestas a su disposición, como registros civiles, registros parroquiales, o archivos, entre otros, para establecer lazos familiares con derecho sobre la herencia y construir un árbol genealógico que permita reclamarla. Esta ingente tarea no deberá realizarla solo, puesto que necesitará de una estructura mayor para apoyarle en el éxito de sus pesquisas.

Es por eso que se hace imprescindible la existencia de una empresa especializada en genealogía sucesoria con alcance territorial para cubrir una investigación transfronteriza. Es innegociable aludir a un entorno profesional basado en organizaciones cuya infraestructura se ramifique por todo el mundo, con capacidad de alcanzar cualquier lugar del planeta, por recóndito que sea, y con la máxima eficiencia y eficacia.
Para alcanzar el éxito, es importante que ni abogados, administraciones públicas, notarios ni herederos deban avanzar el coste de dichas investigaciones. El cobro de los honorarios debe ser realizado únicamente cuando la masa hereditaria haya sido liquidada y sus cargas fiscales satisfechas.

España, algo más que un país

Para una empresa de este sector, España no se identifica con el territorio definido por las fronteras, sino con el conjunto de áreas geográficas donde viven españoles y sus descendientes directos. Por supuesto, este conjunto de áreas incluye el estado, pero no solo. La máxima concentración de áreas que se pueden adscribir al mercado español de la genealogía sucesoria la hallamos en Europa, en Latinoamérica (especialmente Argentina, México, Venezuela, Cuba) y en EE. UU. En total, estamos hablando de cerca de 135 millones de personas, de las cuales 90 viven en el extranjero, repartidas por los cinco continentes.

Los flujos migratorios acaecidos en los últimos dos siglos han provocado una diáspora mundial cuya línea sucesoria puede ser trazada hasta nuestros tiempos. Muchos expedientes del norte de España se ramifican por Europa u otros del oeste del país alcanzan las costas latinoamericanas.

Las investigaciones que se llevan a diario nos permiten corroborar el alcance de nuestros antepasados. Es tarea de los genealogistas sucesorios, como los de Coutot-Roehrig, encontrarlos y contratarlos para que dichos bienes no terminen en un limbo legal o en las arcas de las Administraciones Públicas.

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