OCDE: la fiscalidad española, por las nubes

24 de mayo de 2022

Un trabajador soltero medio en España dedicó durante el año 2021 el 39,3% de su salario al pago de los impuestos asociados a la actividad laboral, 0,3 puntos porcentuales más que el dato registrado en 2020, cuando la contribución tributaria cayó como consecuencia de la crisis sanitaria y económica del Covid-19. La cifra, según los datos presentados este martes por la OCDE, convierte a España en el decimosexto país con la cuña fiscal más alta de todos los socios que conforman el club de las economías ricas.

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La OCDE examina en su informe Taxing Wages 2022, publicado hoy, las cuñas fiscales de los 38 países asociados, un indicador que suma la proporción que representan las cotizaciones a la Seguridad Social y el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). En otras palabras, es la parte del salario bruto que los contribuyentes abonan vía impuestos. En 2021, en el conjunto de la OCDE, la cuña fiscal de los trabajadores solteros se situó en el 34,6%, casi cinco puntos porcentuales por debajo que la media española.
En España, el impuesto sobre la renta y las contribuciones a la Seguridad Social del empleador se combinan para representar el 88% de la cuña fiscal total, en comparación con el 77% del indicador promedio de la OCDE.
Según el análisis que publica el organismo dirigido por Mathias Cormann, la cuña fiscal de la mayoría de los hogares aumentó en el conjunto de la OCDE entre 2020 y 2021, aunque el indicador medio disminuyó levemente por las grandes reducciones registradas en un pequeño puñado de países. En consecuencia, corrobora la organización con sede en París, las cuñas fiscales se han recuperado y han alcanzado niveles más altos que los registrados en 2019, antes de la irrupción de la pandemia.
La radiografía presentada por el club de los países ricos concluye que la cuña fiscal aumentó en 24 de los 38 países, disminuyó en 12 y se mantuvo intacta en dos. Las mayores subidas se registraron en Israel (1,02 puntos porcentuales más), Estados Unidos (1,2 puntos) y Finlandia (1,3 puntos). En casi todos los países donde aumentó la contribución tributaria laboral, explica el organismo, hubo una subida del impuesto sobre la renta. En otras regiones, sin embargo, el incremento vino motivado por unos salarios promedio más altos –combinados con unos sistemas tributarios progresivos– y por una mayor proporción de las ganancias sujetas a retenciones a medida que caían las desgravaciones fiscales.
Al otro lado de la tabla de la OCDE, la cuña fiscal para el trabajador soltero cayó en Australia (-1,25 puntos porcentuales), Letonia (-1,73 puntos), Grecia (-2,23 puntos) y República Checa (-4,12 puntos). En la mayoría de los casos, la reducción se explica por un rediseño de los impuestos sobre la renta.
Matrimonio e hijos
En su análisis, la OCDE recalca que las cuñas fiscales de los trabajadores con hijos suelen ser menores que las de los empleados solteros debido a los beneficios que las familias reciben en forma de transferencias directas o de desgravaciones fiscales. Sin embargo, como ocurre en la comparativa internacional de los empleados sin descendientes, en el caso de las familias vuelve a haber grandes diferencias entre unos países y otros.
Durante el año 2021 los trabajadores españoles casados con dos hijos a cargo tuvieron la octava cuña fiscal más alta de toda la OCDE, con un 33,8% del salario destinado al IRPF y las cotizaciones sociales. La cifra está 5,5 puntos porcentuales por debajo de la cuña fiscal del trabajador soltero sin hijos, pero muy lejos de la media de la OCDE, donde la cuña fiscal de los casados con descendientes se sitúa en el 24,6%. Las prestaciones relacionadas con los hijos y las disposiciones fiscales, explica la OCDE, "tienden a reducir la cuña fiscal para los trabajadores con hijos en comparación con el trabajador soltero medio". Sin embargo, mientras que en España la diferencia fue de unos 5,5 puntos, en la media de la OCDE fue de casi el doble.

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