La inflación europea desbocada

31 de mayo de 2022

La zona euro ha registrado en mayo el mayor encarecimiento de los precios de toda la serie histórica. La inflación parece no encontrar techo y, según el dato preliminar publicado por Eurostat, el Índice de Precios de Consumo (IPC) ha vuelto a subir, hasta alcanzar el 8,1%, frente al 7,4% de abril.

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Si se analizan los principales componentes de la inflación de la zona euro, el precio de la energía registra la tasa anual más alta en mayo, del 39,2%, frente al 37,5% de abril. Por detrás se colocarían los alimentos, alcohol y tabaco (7,5%, frente al 6,3% de abril), los bienes industriales no energéticos (4,2%, frente al 3,8% de abril) y servicios (3,5%, frente al 3,3% de abril).
Por países, las subidas de precios menos fuertes se dieron en Malta (5,6%), Francia (5,8%) y Finlandia (7,1%), mientras que las mayores subidas corresponden a Estonia (20,1%), Lituania (18,5%) y Letonia (16,4%).
En cuanto a la tasa de inflación interanual de la zona euro, dejando fuera del cálculo el impacto de la energía, se sitúa en mayo en el 4,6%, frente al 4,1% del mes anterior. La inflación subyacente, es decir, la que excluye también el efecto de los precios de los alimentos frescos, el alcohol y el tabaco, registró un máximo histórico, al alcanzar el 3,8% desde el 3,5% de abril.
"La dinámica reciente de la inflación ha provocado un cambio en la postura del Banco Central Europeo (BCE), que ahora subirá en julio y septiembre y saldrá de los tipos de interés negativos para septiembre, según las últimas señales de la presidenta Lagarde. En general, esperamos tres subidas de tipos este año. Sin embargo, existe la posibilidad de que el BCE se detenga después de dos alzas, dados los riesgos a la baja para el crecimiento", apuntan los analistas de Oxford Economics.

Creen que la inflación general alcanzará su punto máximo en el segundo trimestre, pero se desacelerará solo gradualmente a lo largo de 2022. "Sin embargo, las últimas noticias sobre el acuerdo de la UE sobre la prohibición del petróleo ruso y el aumento relacionado en el precio del Brent significan que los riesgos están nuevamente sesgados al alza".
"El próximo año, la diversificación de las fuentes de energía y el aumento de la oferta mundial en medio de la desaceleración de la demanda deberían impulsar los precios de la energía a la baja, provocando también una desaceleración en los precios de los alimentos. Además, vemos una disminución de la inflación subyacente, ya que la disminución de la presión de la demanda sugiere que la inflación de bienes está llegando a su punto máximo. Por lo tanto, esperamos que tanto la inflación general como la subyacente caigan por debajo del 2% en 2023, desde más del 6% este año", opinan.

 

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