El alquiler se encarece

01 de diciembre de 2021

Según las cifras preliminares ofrecidas por Idealista, que recogen los precios medios de oferta del mercado en el undécimo mes de 2020, las rentas de los contratos firmados hace un año en Madrid y Barcelona y que se actualicen ahora se habrán encarecido cada una en cerca de 47 euros al mes.

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En concreto, la renta media para un piso de 55 metros cuadrados pasará de los 845 a los 892 euros mensuales en la capital, mientras que en la Ciudad Condal se pasará de los 839 a los 886 euros al mes. Las cantidades reales podrán variar levemente cuando Idealista calcule los precios cerrados basados en la mediana de los alquileres que se dieron de baja en el décimo mes de 2020, y no en los precios de oferta, los únicos disponibles por el momento. Hasta entonces, un análisis a vuelapluma permite ver cómo todas las capitales de provincia se encarecen entre los 47 euros mensuales de Madrid y Barcelona y los 15 euros al mes de ciudades como Zamora, la más barata de todas.
En medio, otros mercados fuertemente demandados como Bilbao, Palma de Mallorca, Las Palmas de Gran Canaria, Sevilla o Málaga suben sus precios entre los 31 y los 35 euros al mes, un alza que oscila entre los 372 y los 420 euros anuales.

La actualización de las rentas del alquiler al IPC es una posibilidad con la que cuentan los propietarios de los inmuebles a lo largo de la vigencia del contrato entre las dos partes, de hasta cinco años si el casero es persona física y de siete años si el propietario tiene personalidad jurídica. No obstante, dada la estabilidad del IPC en los últimos años, en los que se han anotado incluso variaciones negativas, estas actualizaciones han sido tradicionalmente anecdóticas o incluso inexistentes.
En plena escalada del IPC, sin embargo, conviene recordar que no todos los alquileres funcionan con el mismo patrón. De manera general, en los contratos firmados antes del 31 de marzo de 2015, el propietario tiene derecho por ley a actualizar las rentas conforme a la subida de los precios una vez que haya pasado un año desde la firma entre arrendador y arrendatario. Los caseros que hayan cerrado el contrato a partir de abril de 2015, por su parte, solo podrán subir la renta si así queda reflejado en el documento rubricado por el inquilino.
En las dos situaciones, por las que suelen funcionar la gran mayoría de los alquileres residenciales de España, el casero tiene la obligación de comunicar formalmente al arrendatario de la subida.

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