NUEVO DISGUSTO PARA CALVIÑO

2021 cerro con un PIB del 4,9% y 2022 lo hará con el 5,8%

25 de enero de 2022

La economía global ha comenzado el año 2022 en una posición más endeble de la que se esperaba hace cuestión de meses. Por eso, el Fondo Monetario Internacional, que ha actualizado este martes sus proyecciones oficiales, ha asestado un recorte de 0,6 puntos a las perspectivas de avance del producto interior bruto (PIB) español para el año en curso.

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Si el organismo preveía en octubre un alza del 6,4% para 2022, la estimación formal cae ahora al 5,8%. Pese al retroceso, el crecimiento de España superaría con creces al de los países del entorno. Según las mismas proyecciones, Alemania, Francia e Italia avanzarían entre un 3,5% y un 3,8%. La zona euro, por su parte, lo haría un 3,9%.

La entidad, preidida por Georgieva ha hecho caso a grandes rasgos de la radiografía que los técnicos del FMI presentaron a finales del pasado mes de diciembre. En ella, tras visitar España, constataron que el ritmo de crecimiento y recuperación económica que se preveía para el país se estaba desinflando irremediablemente debido a la escalada de la inflación, a la crisis global de suministros y a la incertidumbre de la crisis sanitaria, espoleada por la variante ómicron y las nuevas restricciones. En diciembre, los técnicos previeron una subida para España del 4,6% en 2021 y del 5,8% en 2022. Ahora, el FMI, ya de forma oficial, sube en tres décimas la estimación para 2021, mantiene la foto de los técnicos para este ejercicio y prevé un alza del 3,8% para 2023.

Aunque la proyección está sujeta a una gran incertidumbre, los números publicados este martes también situarían a España a la cabeza de la recuperación europea el año que viene. La subida del PIB nacional del 3,8% estaría muy por encima de la de Alemania (2,5%), Italia (2,2%) y Francia (1,8%). A nivel mundial, el fondo estima un crecimiento económico del 5,9% en 2021, del 4,4% a lo largo de este año y del 3,8% para 2022. La zona euro registraría avances del 5,2%, del 3,9% y del 2,5%, respectivamente, y las economías avanzadas subirían un 5%, un 3,9% y un 2,6%.

Respecto a la inflación, el FMI cree que cerró 2021 en el 3,1% en el conjunto de los países avanzados. Para 2022 y 2023, por su parte, prevé subidas del 3,9% y del 2,1%. Se espera que los precios del consumo se mantenga en cotas elevadas "durante más tiempo del previsto en octubre, con continuas interrupciones en la cadena de suministro y altos precios de la energía en 2022". El FMI, no obstante, confía en que los precios empiecen a dar tregua de forma gradual a medida que disminuyan los desequilibrios entre oferta y demanda, también durante este año. A su vez espera que el encarecimiento registrado de forma repentina en los combustibles se modere durante 2022 y 2023, abaratando otros productos de la cesta de la compra como los alimentos y, por ello, también el índice general.

Así las cosas, y debido a que la deuda pública se ha situado en niveles récord por el mayor gasto de los países y una caída drástica de los ingresos fiscales, el FMI advierte de que las finanzas públicas estarán "bajo presión durante los próximos meses y años". Por todo ello, recalca, los déficits fiscales de la mayoría de las regiones deberán tender a reducirse en los próximos años.
Con todo, el organismo matiza que la consolidación fiscal debe depender del ritmo de la recuperación. Así, "si la pandemia empeora, esta consolidación puede ralentizarse si así lo permite el espacio fiscal", detalla el informe. La semana pasada, la propia Georgieva animó a los países desde el encuentro virtual del Foro de Davos a gastar lo necesario en el corto plazo para no enfriar la recuperación económica.

En el informe, el FMI también anima a que cuando se levanten las restricciones a la movilidad los gobiernos pongan en marcha programas de ayuda tanto para hogares como para empresas. Eso sí, siempre orientados a preservar la sostenibilidad de las finanzas públicas. En última instancia, recoge el documento, "se requerirá un mayor crecimiento y mayores ingresos fiscales para que muchos países eviten el riesgo del sobreendeudamiento".
La fiscalidad verde, sugiere el FMI, puede ser un comodín de los gobiernos en esta carrera. Así, la fijación del precio del carbono y las reducciones en los subsidios a los combustibles fósiles también pueden generar recursos para financiar otros elementos de la respuesta política alrededor del clima, explica el texto. Entre las reformas a tener en cuenta, el organismo también pone el foco en el ámbito educativo a fin de revertir los efectos que los cierres masivos de los centros de estudios han ocasionado a los estudiantes. "A menos que se resuelvan las pérdidas de aprendizaje, es probable que el cierre de las escuelas tenga efectos duraderos en los ingresos individuales y en el crecimiento de la productividad", alerta el fondo.

En el ámbito laboral, aconseja el FMI, los países deberán adaptarse a un mercado del trabajo que ha sido "moldeado por la pandemia". Así, será necesario "reestructurar" y "recapacitar" a los trabajadores según sea necesario para asegurar un empleo remunerado en una economía "probablemente más digital".

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