El  teletrabajo empieza a ser casi una exigencia

08 de marzo de 2021

El 61% de los teletrabajadores quiere que su empresa le permita seguir trabajando indefinidamente, aún después de la pandemia. Menos partidarios son los profesionales de la educación (el 50% quiere seguir en remoto) y los del sector de ventas al público, al por mayor y distribución (51%). Más sorprendente es que el 29% dice que renunciaría a su empleo si no se le permite continuar haciendo sus tareas en remoto.

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Mucho se está comentando sobre el impacto, positivo y negativo, que el teletrabajo está causando sobre las personas que trabajan de forma virtual, pero también como afecta a la productividad de las empresas. LiveCareer, consultora de recursos humanos, se ha sumado a este debate con el fin de dar respuesta a qué opinan las personas que actualmente siguen ejerciendo sus funciones desde casa. A tal fin ha realizado una encuesta entre un millar de teletrabajadores para conocer su opinión. La falta de ganas contrasta, no obstante, con la voluntad de las empresa que todavía mantienen a sus empleados en teletrabajo, que según otros estudios se calcula en un millón de personas. El 79% de los encuestados apunta que su empresa planea que regresen a sus oficinas en breve.

Ante ello, la mayoría de los encuestados es partidario de no volver todos los días, como antes del confinamiento. La mayoría, un 30%, consideran que lo ideal es trabajar de forma presencial en la oficina tres días, el 35% opina que dos días es suficiente, el 19% sólo quiere un día por semana y cuatro es un buen número para el 9% de los encuestados.
Y preguntados por los incentivos que consideran que debería ofrecerles sus empresas por abandonar el teletrabajo, el factor más influyente es un aumento de sueldo. Pero no es el único. También se citan comida y bocadillos gratis, más días de descanso, pago por el tiempo de traslado, horario flexible, mayores medidas de seguridad por el Covid, mejores instalaciones como sillas ergonómicos o despachos privados, más oportunidad de socializar con los compañeros, un código de vestimenta casual (aunque no se incluye el chándal), y menos horas de trabajo para compensar el tiempo de traslado.
 

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