La tecnología no es impedimento para la adaptación al tele trabajo

17 de marzo de 2021

En marzo de 2020 la situación derivada de la crisis del coronavirus obligaba a las autoridades sanitarias a decretar estrictas medidas de confinamiento para la población. El teletrabajo, hasta entonces prácticamente desconocido para la mayoría de las empresas, irrumpió en la vida de millones de profesionales en cuestión de horas. 

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Un año después, a pesar de la relajación de las restricciones ante la llegada de las vacunas, la pandemia sigue siendo una realidad y el trabajo en remoto es todavía una opción que parece haber llegado para quedarse en muchas compañías.

En este contexto, Generación SAVIA, de la Fundación Endesa ha llevado a cabo un estudio, realizado entre el 22 de febrero y el 4 de marzo de 2021, han participado más de 1.000 profesionales senior de entre 45 y 70 años, siendo el rango de edad más representativo el que va de los 51 a los 60 años, y con una distribución equitativa entre hombres (48,8%) y mujeres (50,8%).
En contra de los distintos prejuicios que puedan aparecer en torno a este colectivo, una de las principales conclusiones del estudio es que el 95,5% de los profesionales mayores de 50 años estaría dispuesto a desempeñar sus funciones en remoto. De hecho, la mayoría de ellos (95,1%) niega que la tecnología les suponga un impedimento para adaptarse a esta forma de trabajar, tanto si ya han vivido la experiencia de trabajar en casa (68,2%), como si aún no se han enfrentado a esta nueva modalidad (26,9%).
Ahorro de tiempo y mejora de la productividad: las principales ventajas
El ahorro de tiempo en los desplazamientos se sitúa como la principal ventaja del teletrabajo para los profesionales senior (85%), mientras que 6 de cada 10 se inclinan por el aumento de la productividad y la posibilidad de organizarse mejor. Trabajar desde casa también reduce el estrés, pero este es el último motivo que esgrimen los encuestados (el 25,8%) a la hora de defender el teletrabajo frente al trabajo presencial en las instalaciones de una compañía.

En cuanto a las desventajas de esta modalidad de trabajo, la mayoría (75,6%) coinciden en que se elimina el ambiente laboral y, con él, la posibilidad de detectar complicidades y vías de colaboración con los compañeros, mientras que al 60,4% lo que más le preocupa es la posible desvinculación con la cultura corporativa de la empresa.
Durante la pandemia, 67.600 personas mayores de 50 años perdieron su puesto trabajo, teniéndose que adaptar a la búsqueda de empleo en un nuevo contexto. Para el 56,2% de los participantes en la encuesta, las nuevas tecnologías no son simplemente un gran aliado, sino que no podrían prescindir de su uso en esta tarea. Mientras, el 9,9% confiesa que solo recurre a la tecnología en el proceso de búsqueda de empleo cuando es estrictamente imprescindible, y el 9,4% asegura que prefiere las entrevistas cara a cara.

Ante esta situación, no se puede dejar de lado el debate sobre la brecha digital relacionada con las diferencias de edad. Según los resultados del estudio, solo uno de cada diez seniors piensa que la brecha es real, frente al 35,7% que considera que hay personas que se relacionan con la tecnología con mayor o menor facilidad independientemente de si son jóvenes o más mayores. Además, el 30,8% afirma que la brecha digital es un tópico que influye negativamente en su empleabilidad y al 2 de cada 10 les parece que, si la formación que ofrece la empresa a sus trabajadores es la adecuada, no tiene por qué existir ninguna diferencia de usabilidad de la tecnología por parte de la plantilla según la edad.

 

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