Empleo: las empresas serán cada vez menos intensivas en trabajadores

22 de marzo de 2021

Las empresas de trabajo temporal (ETT) gestionaron durante 2020, 4,4 millones de contratos, uno de cada cinco contratos temporales que se firmaron en un año marcado por la pandemia. Y la conclusión a la que llegan los expertos de la compañía de RRHH Nexian es que, si bien no se espera que 2021 sea un año clave para la recuperación del mercado laboral, sí que puede serlo para este sector.

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En el marco de incertidumbre vivida, la flexibilidad que aportan las ETT ha sido clave para resistir a los vaivenes de la crisis. De hecho, las CC.AA con mayor tasa de participación de ETT han mantenido mejor el empleo, especialmente el de los jóvenes y de los trabajadores de la industria manufacturera. En este entorno general, todo parece indicar que  
La principal incertidumbre para las empresas es la incertidumbre regulatoria. Las empresas necesitan un marco regulatorio pragmático estable y que permita a las compañías competir en un mundo completamente globalizado. De ahí, el gran impacto que tendrá la nueva regulación laboral en la estrategia de RRHH de las empresas. En opinión de los expertos, la rigidez normativa va en contra de la necesaria flexibilidad y adaptación al cambio que exige el mercado.
Actualmente, las Pymes ocupan al 65% de la fuerza laboral, y este fenómeno continuará profundizándose. La nueva industrialización, más inteligente y cada día menos intensiva en mano de obra, está generalizando las externalizaciones en las empresas. Los ponentes participantes coincidieron en que, cada vez más, las empresas captan a un tipo de profesional muy concreto para proyectos concretos, generando una continua entrada y salida de profesionales, que realizan su cometido a distancia, en muchos casos no solo geográficamente si no también normativamente hablando.

La vida profesional representa, de media, 44 años de trabajo. Según los expertos, los trabajadores actuales en este plazo de tiempo no solo pasaremos por distintas empresas, sino que cambiaremos dos o tres veces de profesión, en algunos casos por deseo propio, en otros empujados por el mercado laboral. De ahí la necesaria formación continua que tanto empresas como particulares están abocados a abordar para poder sobrevivir.
En este entorno de alta exigencia, las relaciones entre empresa y profesional son cada vez más bilaterales. Por encima de la solidaridad grupal, la creciente flexibilidad del mercado laboral y de la necesidad de la empresa de atraer y retener talento, está llevando a los profesionales a negociar cada vez más sus condiciones de forma individual, por encima de convenios de empresa o convenios sectoriales.
 

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