Bruselas empezará a exigir "seriamente" reformas estructurales

09 de abril de 2021

El vicepresidente del Banco Central Europeo ha recordado que la Comisión Europea va a exigir a los Estados miembros reformas estructurales e inversiones en economía verde y digital como condición para entregarles los fondos de recuperación.

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En este punto, ha advertido que Bruselas ha detectado que hay países que van más avanzados con los proyectos de inversión que con las reformas y, por eso, "la propia Comisión empezará a exigir este componente de reformas económicas de una forma seria". En este mismo sentido ha insistido persistentemente en lanzar un mensaje a los Gobiernos y a las empresas, al indicar que estos fondos "no son una financiación a corto plazo del gasto corriente", sino una inversión para que ayuden a mejorar el potencial de crecimiento a medio y largo plazo de las economías europeas y, por tanto, "no van a tener su efecto ni mañana ni pasado mañana (...) hay que evitar los planteamientos cortoplacistas", ha dicho.

El ejecutivo del BCE, ha resaltado la reciente actualización al alza de las proyecciones de crecimiento que ha hecho esta semana el Fondo Monetario Internacional, aunque ha precisado que en lo que se refiere a Europa las previsiones dejan "un sabor agridulce". El motivo es que los riesgos a la baja del crecimiento se han concretado en el primer trimestre del año, "pero vemos los riesgos a medio y largo plazo más equilibrados e incluso al alza".
Por ese motivo, el BCE espera un crecimiento ligeramente negativo o próximo a cero para este primer trimestre, un segundo trimestre de transición y un segundo semestre del año "con un repunte muy intenso e importante, una vez que la población europea se vaya acercando a la inmunidad de grupo. "Aunque siempre conservamos un elevado nivel de incertidumbre", ha añadido.

En este escenario, ha destacado que, a la reactivación económica prevista para la segunda mitad del año, debe acompañarle una adecuada política monetaria del BCE que consistirá en que la retirada de las medidas de apoyo sea "extremadamente prudente y muy gradual o, de lo contrario, la recuperación económica que se vaya generando se pararía y eso sería indeseable", ha indicado Guindos. Por ello, ha reiterado que desde el BCE se seguirán manteniendo unas condiciones de financiación favorables para permitir que el flujo de crédito siga manteniéndose e incluso aumente, en coste y plazos adecuados. Así, ha hecho hincapié en que dicha retirada de los estímulos monetarios se haga "con enorme prudencia y cuidado", de forma que no sea demasiado rápida pero tampoco se alargue demasiado en el tiempo "para evitar una zombificación de la zona euro" que se produciría si las ayudas terminan yendo a parar empresas que no son viables en el medio y largo plazo.

Aunque el que fuera ministro de Economía en el Gobierno de José María Aznar ha dicho en varias ocasiones que como vicepresidente del BCE no puede hablar de recetas concretas para ningún país, De Guindos sí ha marcado que es lo que debería de hacer España para recuperar las tasas de crecimiento de entre el 2% y el 3% que registró entre los años 2015 y 2017 en la salida de la anterior crisis financiera. En su opinión, las dos claves para salir de la actual crisis --que, según ha remarcado, es de naturaleza muy distinta de la financiera iniciada en 2008-- y recuperar los niveles de renta son que España mantenga la solvencia del sector bancario (y para eso está haciendo procesos de consolidación de las entidades, ha dicho) y que continúe también manteniendo la competitividad de su economía, que fue la que le permitió salir adelante por la mejora del factor exterior. "Y la recuperación de la economía tiene que venir otra vez por el factor exterior", ha indicado. Para mantener dicha competitividad ha sugerido que deberían continuar las reformas realizadas por el Gobierno popular en 2012 para salir de la anterior crisis, entre ellas, ha mencionado la reforma laboral, rechazando así implícitamente la contrarreforma de esa ley que pretende llevar a cabo el actual Ejecutivo.

Junto a estas dos claves, De Guindos ha dado otros consejos a España, a modo de lecciones que deberían aprenderse de esta "crisis pandémica", como la ha denominado. En concreto, ha citado la necesidad de hacer esfuerzos en los años de bonanza para reconducir las cifras del déficit público, "para tener capacidad de fuego cuando lleguen las dificultades".
En segundo lugar, ha destacado que sería muy importante que España aumentara el tamaño de sus empresas, y para ello ha recomendado que se ahonde en las reformas que diseñó el Gobierno popular para impulsar la unidad de mercado, porque las legislaciones dispares entre territorios son las que impiden ese crecimiento empresarial, ha explicado.

Y, finalmente, ha insistido en la necesidad de mantener la solvencia del sistema bancario. En este punto ha llamado la atención sobre una vulnerabilidad potencial del mercado financiero de toda la zona euro que debería corregirse. Dicha advertencia se refiere a la baja rentabilidad del sector bancario, que ya se vislumbraba antes de la crisis. Ha advertido que dicha situación tiene consecuencias, como la baja valoración de las entidades en los mercados o que "se dificulte enormemente la generación de capital y llevan a una consecuencia no deseable de infraprovisionalidad" respecto a la realidad de los riesgos existentes.

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