BdE: la vacunación reduce los escenarios desfavorables

29 de abril de 2021

El Banco de España considera que el progreso de vacunación contra el Covid-19 ha reducido la probabilidad de los escenarios más desfavorables a medio plazo. Si la administración de las vacunas continúa a buen ritmo y permite una retirada gradual de las medidas de contención, hasta su desaparición prácticamente plena a finales de 2021, el organismo estima que el crecimiento de la economía española se aceleraría en la segunda mitad del año y se mantendría robusto en 2022.

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Así se detalla en el 'Informe de Estabilidad Financiera' elaborado por el Banco de España y presentado este jueves. En él, se deja claro que los riesgos actuales para la economía tanto de nuestro país como a nivel global "siguen estando ligados a la evolución de la pandemia, a pesar de que la distribución de las vacunas ha reducido la probabilidad de los escenarios más desfavorables a medio plazo". El organismo destaca que la disponibilidad de vacunas ha mejorado las perspectivas económicas, aunque persiste cierta incertidumbre sobre la evolución de la situación sanitaria y sobre la intensidad de la recuperación.
Tras el débil comienzo de 2021 por el repunte de la pandemia, el Banco de España espera que la recuperación se acelere en la segunda mitad del año, conforme se reactiven los sectores que requieren mayor interacción social con el avance de la vacunación. A ello, se unirían estímulos adicionales de las políticas económicas, como la extensión de las medidas de apoyo a hogares y empresas en la mayor parte de los países el área del euro o en EEUU.

En el caso europeo, los planes para utilizar los fondos del programa 'Next Genaration' (NGEU), aún por concretar, impulsarán la economía en mayor medida si se dedican a inversiones de alto valor añadido y se complementan con reformas que aumenten el crecimiento potencial. Así, el consenso de analistas espera que la economía mundial crezca a una tasa próxima al 6% en 2021 y por encima del 4% en 2022. En el caso del área del euro, esas cifras, que están en línea con las del ejercicio de previsiones del Banco Central Europeo (BCE) de marzo, prevén un avance del Producto Interior Bruto (PIB) cercano al 4% para cada uno de los dos años, lo cual retrasaría alcanzar el nivel de actividad pre-pandemia al segundo semestre de 2022.
El Banco de España asegura también que los riesgos para la economía mundial siguen estando asociados a corto plazo a la pandemia y, en particular, al avance en el proceso de vacunación. De cara a futuro, añaden que persisten los posibles problemas de solvencia de las empresas no financieras que se revelen tras la crisis. Los riesgos a la baja se centran, por un lado, en la expansión de nuevas variantes del virus más resistentes o en un retraso en la vacunación, lo que llevaría asociado nuevas medidas de distanciamiento social.
Adicionalmente, un apoyo insuficiente de las políticas económicas o su retirada prematura podría traducirse en problemas de solvencia empresarial. Del mismo modo, los posibles efectos de un aumento de los tipos de interés de largo plazo en EEUU, en el contexto del impacto sobre la actividad y la inflación de la expansión fiscal en ese país, podrían llevar a un endurecimiento de las condiciones financieras en otras áreas económicas que se encuentren en una diferente posición cíclica. Por último, el elevado endeudamiento público y privado podría frenar el gasto y lastrar el proceso de recuperación.

En el lado positivo, el Banco de España coloca que las perspectivas pueden mejorar si se produce una evolución más favorable de la vacunación. Por otra parte, la posibilidad de un Brexit sin acuerdo, que era uno de los riesgos que se identificaba en el anterior 'Informe de Estabilidad Financiera', se ha disipado con el pacto alcanzado con Reino Unido para su salida de la unión Europea-

Por otra parte, el órgano emisor ha urgido a la ejecución de un programa de reformas estructurales "ambicioso" que mejore el crecimiento potencial de la economía y el diseño de un plan de consolidación fiscal para su implementación gradual cuando la recuperación sea sólida. Así se desprende del último Informe de Estabilidad Financiera publicado por el organismo que encabeza Pablo Hernández de Cos, donde señala que los fondos europeos pueden ser "particularmente importantes" para estos objetivos y para mitigar los riesgos identificados en la economía ante la crisis, aunque ha instado a que se diseñen priorizando los proyectos con capacidad de incrementar el crecimiento potencial del país.

En el contexto actual, el Banco de España considera que la política económica tiene que poner "un foco especial" en apoyar aquellas empresas viables, pero que se enfrentan a dificultades financieras, y a los grupos poblacionales más afectados. Y es que, según ha alertado, la persistencia de la pandemia sigue generando efectos negativos sobre los ingresos de las empresas, especialmente en las actividades más afectadas por la crisis, que, en un contexto en que se ha producido un incremento del endeudamiento empresarial en los últimos trimestres, pone en riesgo la viabilidad de algunas, limita sus planes de inversión y empleo, y las expone a un empeoramiento de las condiciones de financiación.

En el caso de los hogares, el aumento de la tasa de ahorro y la reducción del volumen de crédito a nivel agregado, oculta la existencia de segmentos que han visto incrementar de manera significativa su grado de fragilidad financiera. La materialización de los riesgos identificados ante la crisis generaría una nueva reducción de la capacidad de repago de las deudas de hogares y empresas, que aumentaría la morosidad del crédito y provocaría un deterioro adicional de la situación patrimonial del sector bancario.

A pesar de la crisis, la riqueza agregada de los hogares ha seguido aumentado, gracias al ahorro y al incremento del patrimonio inmobiliario, si bien existe una elevada heterogeneidad de niveles de renta y patrimonio dentro del sector. En concreto, la tasa de ahorro de las familias se ha situado en máximos históricos, canalizándose una gran parte de los fondos hacia los depósitos. Sin embargo, es muy probable que el aumento de la riqueza más líquida se concentre en los hogares menos vulnerables.

En este sentido, el organismo ha señalado que la efectividad de las últimas medidas aprobadas por el Gobierno, como las ayudas directas o la extensión de los plazos y periodos de carencia de los programas de avales, dependerá de una ejecución rápida y homogénea. Además, su efectividad dependerá de que los mecanismos de reparto permitan focalizar selectivamente las ayudas precisamente en las empresas viables pero con problemas de solvencia. También ve "necesaria" la flexibilidad en el volumen y uso de fondos comprometidos, para adaptarse a la propia evolución de la pandemia y a la eventual materialización de los riesgos.
También han advertido este jueves de que la incertidumbre ante la crisis sigue siendo "muy elevada", ya que aún no se conocen las consecuencias de las mismas y aboga por que en este contexto la política monetaria y fiscal mantenga un "tono expansivo" hasta que haya una recuperación sostenida.

Durante la presentación del Informe de Estabilidad Financiera publicado este mismo jueves, en el que se advierte del riesgo de que se produzca una evolución más negativa de la pandemia de lo esperado, lo que generaría una mayor persistencia de sus efectos económicos negativos en términos de destrucción del tejido productivo, en el desempleo y, por tanto, en el deterioro de las rentas y de la capacidad de pago de las deudas de hogares y empresas, con el consiguiente aumento de la morosidad.
En el corto plazo, el Banco de España espera aumentos modestos del nivel de actividad económica, en tanto no se haya logrado la inmunización de la población, aunque, la incertidumbre sigue siendo "muy elevada". Por ello, desde el organismo que preside Pablo Hernández de Cos se recalca que las políticas económicas, tanto la monetaria como la fiscal, son los principales factores mitigantes de los riesgos, aunque en opinión del Banco de España deberán mantener un tono "suficientemente expansivo" hasta que la recuperación sea sólida, ya que "una retirada prematura de los apoyos podría agravar las vulnerabilidades de la economía y los riesgos para la estabilidad financiera".


 

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