Los contratos temporales en el ojo del huracán

14 de mayo de 2021

El Ministerio de Trabajo ha concretado a los agentes sociales su plan para delimitar las causas tasadas por las que una empresa puede recurrir a un contrato temporal. Así la propuesta se basa en la reducción de los tipos de contratos temporales a solo dos, para cubrir bajas de trabajadores o picos de demanda, eliminando de facto la modalidad de obra o servicio. 

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La patronal y los sindicatos están evaluando el modelo planteado, que será debatido en una próxima reunión dentro de dos semanas, ya que las negociaciones se han paralizado temporalmente por cuestiones de agenda.
El planteamiento que ha puesto sobre la mesa el Ministerio para reformar la contratación temporal -todavía en una fase preliminar, aún por concretar en las negociaciones- parte de la siguiente premisa: solo se podrán firmar contratos de duración determinada por razones de carácter productivo u organizativo, no pudiendo utilizarse en ningún caso un contrato de tipo temporal para atender trabajos vinculados a la actividad normal y permanente de la empresa, ni para la realización de trabajos o tareas en el marco de contratas, subcontratas o concesiones administrativas. De este modo, se redefinen las causas para suscribir contratos temporales, que quedarían agrupados en dos grandes grupos, para salvar las ambigüedades que se dan en la actualidad y que motivan, en muchos casos, fraudes de ley.

En concreto, se limitarían los contratos temporales a solo dos modalidades. Primero, un tipo de contrato por razones de carácter productivo, válido para cubrir un incremento ocasional e imprevisible de la actividad empresarial que no pueda ser atendido con la plantilla habitual de la empresa, no pudiendo entenderse como causa productiva la realización de trabajos de naturaleza estacional o vinculados a campañas; y segundo, un tipo de contrato por razones de carácter organizativo, para la sustitución de un trabajador con derecho a reserva de puesto de trabajo (es decir, esta sería la nueva fórmula para el actual contrato de interinidad).
Así, desaparecería del menú de contratos vigente la modalidad de obra o servicio. Se trata de un tipo de contratación temporal con el que se puede contratar a un trabajador para una obra o un servicio concreto dentro de la empresa, cuya duración no es indefinida, pero no se sabe exactamente cuándo va a finalizar. Un grueso colectivo de trabajadores prestan sus servicios bajo esta fórmula, que en la práctica implica que su contrato puede finalizar en cualquier momento que decida el empresario al tener una duración incierta. Es, en definitiva, un foco más de precariedad que el Ejecutivo quiere atajar, liquidando directamente la modalidad contractual.

Esta eliminación también estaría motivada por el reciente cambio de doctrina del Tribunal Supremo en materia de subcontratación, para rechazar la limitación temporal de los contratos por obra o servicio determinado ligados a las subcontratas. De hecho, lo que plantea el Ministerio es que la contratación y subcontratación de obras y servicios por parte de la empresa, ya sea de naturaleza civil, mercantil o administrativa, no podrá constituir una causa que justifique la celebración de la modalidad contractual temporal.

La lucha contra la excesiva temporalidad es una prioridad del Gobierno y para ello, tanto Trabajo como Seguridad Social están diseñando también un nuevo sistema de penalización para las empresas que abusen de los contratos temporales de muy corta duración. Se trata de cargar a las compañías con un incremento de las cotizaciones sociales que será creciente, en función del número de trabajadores que sean dados de baja en un mismo mes o del número de veces que un mismo trabajador sea dado de baja en el periodo.
 

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