No habrá transición industrial, ni descarbonización sin el acero

17 de junio de 2021

UNESID celebró su 53 Junta General en un evento semi-presencial en el que  Velázquez, presidente de UNESID, destacó en su discurso el esfuerzo realizado por la industria siderúrgica a lo largo de 2020 para mantener su actividad en el contexto COVID-19 y garantizar el servicio a los clientes y la seguridad a los trabajadores. 

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Velázquez envió un mensaje de optimismo sustentado en la recuperación industrial tras la pandemia. También se refirió a la próxima llegada de los fondos del Mecanismo de Recuperación, agradeciendo la labor de los eurodiputados en la negociación del acuerdo y pidiéndoles que usen su posibilidad de influir “para que no sean solo un impulso en 2022 sino motor de un cambio estructural en los años siguientes”. 
El presidente señaló el compromiso de la industria siderúrgica española con la sostenibilidad y la descarbonización, definiéndola como “verdadera economía circular”, ya que el acero fabricado tiene valor por sí mismo al final de su vida útil volviendo al principio del proceso sin necesidad de incurrir en costes para favorecerlo. Recordó, además, que, sin trabas regulatorias, las escorias siderúrgicas, principales subproductos de fabricación, pueden ser utilizados en otros ámbitos industriales tan dispares como la obra civil o los fertilizantes. La industria siderúrgica española es la campeona del reciclaje con 9,1 millones de toneladas de chatarra recicladas en 2020 que volvieron al circuito económico como nuevos productos siderúrgicos.

Para Bernardo Velázquez “la transición ecológica y digital no es gratis, habrá que pagar las inversiones en generación de electricidad renovable, en hidrógeno y en nuevas redes de distribución y carga de ambas fuentes”. Recalcó que “no habrá transición industrial ni descarbonización sin el acero”. 
Marco regulatorio para la industria 
Las empresas siderúrgicas se han comprometido a alcanzar la neutralidad climática en 2050, lo que significará un cambio sustancial en los procesos productivos. Mientras tanto reclaman un trato similar al del sector energético donde los Gobiernos han favorecido la introducción de nuevas tecnologías de producción. “La industria reclama un marco regulatorio que permita invertir, competir y prosperar” —señaló Velázquez— “si el entorno no favorece la inversión, a nuestros productos les costará competir y la transición consistirá en que produzcan más los países más contaminantes”.

El presidente reiteró que el problema energético sigue sin solucionarse: “En España seguimos pagado una energía más cara que la que disfrutan nuestros competidores europeos. Y esto viene de lejos. El régimen normativo no favorece en absoluto a la industria realmente electrointensiva. La industria siderúrgica —añadió—  necesita disponer de un precio de la energía, sea electricidad o gas, estable, competitivo y predecible y eso aún no está a nuestro alcance.” Velázquez señaló que “perdido el tren de que la industria alcance el 20% del PIB en 2020, estamos a la espera del ansiado y esperado Pacto de Estado por la Industria, que deberá alumbrarse con contenido, presupuesto y calendario de compromisos este mismo año. La industria debe regresar al primer plano de las prioridades políticas y los poderes públicos deben comprometerse para hacer de España un país atractivo para la inversión industrial”.

En 2020, la pandemia ha hecho caer la actividad de los sectores consumidores de acero. Como resultado, la producción de acero en España fue de solo 11,1 millones de toneladas, con una caída del 18%, la peor evolución desde la crisis financiera de 2008.  A lo largo del pasado año hemos visto algunas de las producciones mensuales más bajas de la serie histórica de la siderurgia nacional, comparables a las de 1996, situándose por debajo del millón de toneladas en 8 de los 12 meses del año. Sin embargo, al final del ejercicio se produjo una aceleración llegando a crecer la producción del cuarto trimestre un 36% con respecto al tercero. En el resto de variables el comportamiento fue similar: fuertes caídas de hasta -15% en las entregas, 11,7% en el consumo aparente, 16,2% en las exportaciones, 13,2% en las importaciones y 13% en el reciclaje de chatarra. En todas, la caída fue más profunda durante el confinamiento y se inició la recuperación en el último trimestre. 

Esa recuperación iniciada a finales del pasado año se extiende durante 2021 acercándose al nivel que teníamos en 2019. El consumo aparente de este primer trimestre, por ejemplo, es solo un 3,3% inferior al del primero de hace dos años. En la industria el arranque ha sido rápido y las cifras están acercándose al nivel previo a la pandemia. La producción de los cuatro primeros meses ha sido solo un 4% inferior al mismo periodo de 2019 y el consumo un 3% menor que en 2019. En cuanto a las entregas, el camino para llegar a niveles de 2019 es más alejado, siguen en un 7,3% por debajo de esa referencia.
 

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