La digitalización es la asignatura de este sector

ENERGÍA: La digitalización trasformara el sector

01 de julio de 2021

El Instituto de Estudios Económicos en colaboración con el Banco Mundial, y concretamente con la oficina del economista jefe para la Región de América Latina y el Caribe, organizó el pasado 24 de mayo su II Conferencia Anual 2021 cuya temática ha sido "La situación actual y perspectivas de las inversiones energéticas y el sector eléctrico en América Latina. Su incidencia sobre las empresas españolas".  

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El presidente del Instituto de Estudios Económicos señaló la relevancia del sector energético, sector actualmente muy en boga y conectado con el desarrollo sostenible y con el fomento de las energías limpias. Así mismo, mencionó que América Latina y el Caribe ha sido una de las regiones que se han visto más fuertemente afectadas por la pandemia, regiones en las que la energía es una materia prima fundamental para el desarrollo de las actividades económicas y el bienestar de los hogares, pero también pieza clave para alcanzar un desarrollo sostenible.
Durante la conferencia magistral, Martín Rama presentó un informe que centraba el optimismo en la disrupción generada por las nuevas tecnologías cuya adopción se ha visto acelerada por la crisis de la covid-19. El énfasis no se encuentra en las reformas de política económica, que son difíciles de aplicar en general, y mucho más aún en este momento, por necesarias que sean. Pero hay dos áreas donde la disrupción económica generada por la tecnología puede ayudar: una es la digitalización y la otra es la transformación del sector eléctrico.

La digitalización ha generado cambios a través de toda la economía y puede ser la oportunidad de transformar la inclusión financiera. La otra disrupción de origen tecnológico es la transformación del sector eléctrico. América Latina y el Caribe tienen la matriz energética más limpia del mundo en desarrollo, por la gran disponibilidad de energía hidroeléctrica, pero la región también posee mucho potencial en términos de energía solar y de energía eólica. De hecho, si esta matriz energética limpia se utilizara adecuadamente, la región dispondría de la electricidad más barata del mundo; sin embargo, el precio de la electricidad es más alto en América Latina y el Caribe que en todas las demás regiones en desarrollo por la ineficiencia del sector eléctrico. Esa ineficiencia está, en parte, enmascarada por la fiscalidad, sin la cual la electricidad sería aún más cara en la región.
 
Serrano, presidenta de AELĒC en España y moderadora de la mesa redonda, señaló que estamos viviendo un momento de cambio absoluto de los sistemas energéticos; la transformación hacia un modelo con mayor generación distribuida, que puede permitir avanzar a un área como es América Latina y el Caribe, cuya matriz energética es la que tiene las mejores condiciones de todo el planeta. Porque en la transición ecológica, la electrificación es la que ha demostrado la posibilidad de producir electricidad sin emisiones, a través de las energías renovables que tecnológicamente, y a un coste eficiente, ha logrado ese objetivo. Indudablemente la electrificación es uno de los elementos clave para el cumplimiento del objetivo al que se ha comprometido la Unión Europea de descarbonización y cumplimiento del Acuerdo de París, con el objetivo de reducción del 55% de emisiones en el año 2030 y alcanzar cero emisiones netas en el 2050. América Latina y el Caribe también ha asumido los compromisos del acuerdo de París para conseguir los objetivos de descarbonización. Además, será una oportunidad para la creación de empleo, para el cambio a una sociedad más digitalizada, con más energía renovable, con generación distribuida. Hace falta estabilidad regulatoria para la inversión, hacen falta medidas de política fiscal que conduzcan y den la señal de precio para la electrificación, que no solo debe producirse en la obtención de energía eléctrica, sino que debe de aplicarse igualmente en el transporte, en la industria y en la vivienda.
 
En la mesa redonda en la participó, junto con otros, Salafranca, vicepresidente de la Fundación Euro-América y asesor de la presidencia de la CEOE, indicó que es importante que América Latina y el Caribe haga una reorientación de sus recursos para invertir en el futuro y en la nueva economía y para educar mejor a las generaciones futuras. El director de Relaciones Institucionales y Comunicación del Instituto de Crédito Oficial, Alfonso Noriega, señaló que América Latina y el Caribe, para su institución, es uno de los principales mercados a nivel internacional: una cuarta parte de toda la actividad internacional del ICO se concentra en América Latina, siendo, de hecho, fuera de la Unión Europea, el principal continente de su actividad; y esto ejerce un efecto arrastre para las empresas españolas por los propios lazos y relaciones con nuestros homólogos dentro del sector financiero de la región latinoamericana.
 
Pérez, director del Departamento de Economía Internacional y Área del Euro del Banco de España, indicó que América Latina produce el 30% de las materias primas necesarias para fabricar turbinas eólicas de todo el ámbito mundial; el 20% para producir baterías de litio, etc., lo que podría abrir posibles alianzas estratégicas con Europa para reducir la dependencia con China. Y, como contraparte, la otra cara de la moneda es que la Unión Europea en el ámbito de proyectos de inversión, en particular en las energías renovables, es claramente líder. Los proyectos de inversión europeos en el sector de las energías renovables en América Latina y el Caribe suponen un porcentaje muy elevado. Y, además, del total de inversiones en energías renovables, como concepto amplio, en América Latina y el Caribe, más del 65% tienen origen en la Unión Europea, en la última década, lo cual da una idea de los márgenes de potenciales colaboraciones en este contexto.
 
Para clausurar la conferencia, Enrique V. Iglesias, Primer Secretario General Iberoamericano de la Secretaría General Iberoamericana, comentó que nos encontramos en un período muy desafiante, de grandes oportunidades, pero también de considerables peligros. Los países en vías de desarrollo también tienen sus grandes desafíos en el mundo actual: el estancamiento, la pandemia, el desempleo, la crisis financiera, etc., y todos los derivados de la transformación tecnológica. Según los datos que se manejan, en los próximos 10 años al menos el 30% de los empleos actuales van a sufrir una transformación. Este es un hecho de una extraordinaria complejidad, como lo son también los procesos que lo acompañan: por una parte, la transformación del Estado, y, por otra, la evolución del sistema educativo. Todo ello constituye un escenario plagado de dificultades, pero también de oportunidades.
 
El informe de la Conferencia incluye un capítulo titulado ‘La situación de la economía latinoamericana: perspectivas de las inversiones energéticas y el sector eléctrico’ de Ramón Casilda, coordinador de la Jornada, investigador asociado del IEE y profesor en la Universidad de Alcalá. En el documento indica que la situación actual aconseja que debemos ser, ante todo, realistas, pero no por ello dejar de ser optimistas, porque América Latina y el Caribe es una gran región del mundo, aunque la crisis del coronavirus tendrá consecuencias hondas y hasta hoy desconocidas; pero, a la vez, también se abren nuevos espacios y marcos operativos que ofrecen oportunidades y desafíos, poniendo a prueba el liderazgo de España como primer inversor europeo y segundo mundial tras Estados Unidos.

 

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