Bruselas aparca su proyecto de tasa digital 

12 de julio de 2021

El acuerdo para impulsar un impuesto mínimo en Sociedades del 15% a nivel global, alcanzado hace dos semanas en el seno de la OCDE y respaldado durante este fin de semana en el G-20, ha aparcado, al menos hasta otoño, el proyecto de tasa digital que barruntaba la Unión Europea. 

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Esta herramienta, uno de los grandes focos de tensión con el Gobierno de Estados Unidos (EE UU) en los últimos meses, era también uno de los instrumentos recaudatorios con los que contaba la UE para los próximos años. “Hemos decidido suspender los trabajos sobre la propuesta para un impuesto digital como un nuevo recurso propio de la UE", ha dicho este lunes el portavoz de la Comisión Europea, Ferrie. De esta forma, Bruselas quiere hacer constar su bienvenida a los avances logrados a nivel mundial para imponer una tasa mínima a las grandes multinacionales y su disposición a aparcar definitivamente el proyecto comunitario si prospera la tasa global. Hace meses, la Comisión ya había congelado temporalmente estos trabajos con el objetivo de que el debate en la OCDE avanzase.

"Queremos concentrar todos nuestros esfuerzos en lograr" que el acuerdo mundial prospere. "Por esa razón estamos suspendiendo nuestro trabajo sobre el impuesto digital” propio, añadió Ferrie en un claro guiño a EE UU. "El G20 ha aprobado un acuerdo histórico este fin de semana en Venecia para crear un sistema fiscal internacional más estable y más justo que aborde los desafíos fiscales derivados de la digitalización de la economía", ha añadido. En paralelo, la secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Yellen, fuertemente contraria a este instrumento de tinte europeo, se reunía con el vicepresidente económico del Ejecutivo comunitario, Dombrovskis, antes de la reunión del Eurogrupo.

Durante el fin de semana, el G-20 respaldó el acuerdo global sobre los impuestos corporativos que habían sellado días antes 130 países de la OCDE. El acuerdo, a grandes rasgos, está diseñado para evitar que las grandes corporaciones se trasladen a jurisdicciones de bajos impuestos y para establecer un sistema más justo que distribuya los derechos tributarios según el lugar donde operan las grandes empresas, en lugar de en lugar donde tienen fijada su sede. El acuerdo también está pensado para acabar con la carrera a la baja impulsada desde hace décadas por países que han fijado bajas tasas para atraer a las grandes empresas.


 

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