MAPFRE-Panorama económico y sectorial 2021

España crecerá un 6,0 % en 2021 y 2022

22 de julio de 2021

La evolución de la pandemia del Covid-19 sigue siendo el condicionante  principal para la reactivación económica en las diferentes regiones del  mundo. Las cifras de casos mundiales de contagios han vuelto casi a sus  mínimos de marzo, aunque con la reciente tendencia a un ligero  repunte, señala Mapfre en su informe sobre la economía mundial

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:Esta tendencia es menos acusada en los países desarrollados,  en tanto que en los países emergentes, a pesar de haberse superado el pico de mayo, los contagios se mantienen relativamente altos. De la mano de este comportamiento en el número de contagios, la tendencia de los países más avanzados ha sido a la reducción de los niveles de restricción a la movilidad y contacto social, en tanto que en los países emergentes estas restricciones se han mantenido prácticamente  inalteradas desde inicios del año.
En este contexto, en el escenario base considerado en este informe se ha mantenido la previsión de crecimiento del PIB mundial para 2021 hasta el 6,0%, y se sigue esperando un saludable aumento del 4,4% en 2022. Así, las perspectivas de crecimiento económico mundial, tanto  este año como el próximo, siguen estando respaldadas por la reciente  evolución de la actividad. Se espera un fuerte repunte del crecimiento  mundial a medida que China recupere el impulso y que las economías  avanzadas se vayan beneficiando de la relajación de las restricciones a  la actividad y, por tanto, de la liberalización de la demanda de los  hogares. En los mercados emergentes, debido al aumento de los  contagios, el crecimiento se verá ralentizado con previsión de mejora en  el segundo semestre.
 
El PIB de España cayó un -4,3% a/a en el primer trimestre de 2021 (-0,5% t/t), y las restricciones de movilidad el año anterior solo empezaron a reducirse al final del trimestre. El consumo  privado cayó un -3,9% a/a (-0,1% t/t), las exportaciones se mantuvieron casi estancadas (-0,1% t/t), mientras que el gasto público creció un 3,8% a/a (+0,5% t/t), y la inversión se contrajo 
un -4,2% a/a (-1,9% t/t). Con el fin del estado de alarma 
en España el 9 de mayo, una serie de actividades han recuperado su normalidad.  Aunque sigue habiendo recomendaciones de salud, ya el contexto legal que soportaba algunas limitaciones horarias y de movilidad ha desaparecido. 
Además, con el avance de la vacunación, que se aproximaba al 50% de la población a final de junio (con 99,7 dosis aplicadas por cada 100 habitantes), hay una percepción de que la epidemia empieza a estar ,controlada Las actividades de hostelería y turismo han reabierto, aunque con ciertas condiciones. España se ha abierto al turismo exterior, con la garantía de que se presente una prueba diagnóstica PCR negativa o bien un certificado de vacunación. No obstante, la apertura al turismo se va a ver mermada por las condiciones (cuarentenas) impuestas en algunos mercados emisores, en concreto en el caso de Reino Unido que, a junio, no había incluido a España en el corredor verde (exención de cuarentena al regreso a ese país). El número de turistas se podrá ver también voluntariamente restringido por su propio miedo aún para viajar, mientras no se dé por totalmente finalizada la pandemia. 
Por otro lado, la entrada de fondos de la Unión Europea (NGEU),  destinados principalmente en la inversión en aspectos ambientales y digitalización, supondrán un gran apoyo para salir de la crisis. Estos fondos tratarán de impulsar el crecimiento en el segundo semestre de 2021 y a lo largo de 2022, pero dichos fondos no conseguirán suplir del todo la menor actividad en otros sectores. En cuanto a los indicadores, las encuestas de perspectivas han mejorado en mayo, mientras que el indicador de confianza del consumidor también se mantiene mejorando hasta -9,9, en tanto que el indicador de sentimiento económico de la Unión Europea (108,3) regresa a los niveles de 2019. Los índices de gestores de  compras (PMIs) mejoran, el de servicios (62,5 puntos en junio), el  manufacturero (60,4 puntos en junio) y el compuesto al (59,2 puntos en mayo). Por su parte, las ventas al por menor de mayo subieron en un 18,9%, y la producción industrial un 28,2% en mayo Conforme a lo anterior, mantenemos nuestra estimación para el  crecimiento económico en 2021 en el 6,0%, y subimos la de 2022 al 6,0% desde el 5,0% .Por lo que se refiere a la inflación, en mayo mostró tensión al alza alcanzando 2,7%, por la subida del precio del petróleo (subyacente en 0,2%), y podrá terminar el año cerca del 2% (contra nuestra anterior estimación del 1,6%). A medio plazo, sin embargo, si el precio del petróleo se estabiliza, creemos que la inflación volverá a remitir al haber holgura en el mercado laboral y bajas presiones en los salarios. Entre tanto, el promedio inflacionario de 2021 deberá aumentar el gasto en pensiones del estado sobre los 2.000 millones de euros.
Por último, los riesgos para tener en cuenta respecto a la economía  española provienen principalmente de un verano con menos turistas de lo esperado, y también del aumento de la factura energética por la subida del petróleo. Ello sin olvidar los riesgos asociados al hecho de que la pandemia aún no está superada y a la entrada de turistas que, a pesar de las cautelas, puede desembocar un retorno de los contagios. Si los fondos de la Unión Europea son bien canalizados, deberían contribuir al aumento de la productividad de la economía, al crecimiento y al reequilibrio de las cuentas públicas, que deberán tomar el camino de la consolidación, también vía revisión de partidas de gasto, siguiendo la recomendación del  Banco de España.


Según las encuestas empresariales, la economía mundial continúa su  reequilibrio alejándose de la industria, en favor de los servicios. Para  reflejar el fortalecimiento de la recuperación, los cuellos de botella de la  oferta y las crecientes presiones de los costes, las previsiones de  inflación se sitúan en una media del 3,5% este año, una aceleración con  pocos comparables desde hace una década. No obstante, aún se prevé  que esta tendencia será transitoria y que, en la mayoría de las  economías, el actual aumento de la inflación responde a una dinámica  temporal de la oferta y la demanda, y que empezará a remitir a medida  que nos acerquemos a 2022.
En relación con los movimientos de mercado y los cambios de  perspectiva económica que se han producido durante estos últimos 
meses, cabe destacar el panorama económico en Estados Unidos, donde  la mejora de las condiciones de salud, el repunte del empleo (que se  prevé volverá a principios del 2022 a tasas cercanas a las que había en  2019) y el generoso estímulo fiscal, entre otros factores, contribuirán a  dar un gran impulso a su economía. Respecto a la inflación en esa  economía, se observa un repunte con algo de histéresis en 2021, que se  prolongará hasta entrado el 2022.

En la Eurozona, la mejora de la  situación sanitaria ha ayudado a suavizar las restricciones permitiendo  la reapertura de sectores como el de la hostelería y el comercio  minorista no esencial, animando así al consumo y elevando las  perspectivas de los puntos turísticos de Europa. Todo ello apunta a un  fuerte aumento del PIB durante el segundo y tercer trimestre de este  año 2021. La inflación, por su parte, podría alcanzar el 2,5% en el  segundo semestre, impulsada por el aumento de los precios de  hostelería, los cuellos de botella de la oferta y los efectos de base. En  los países emergentes, aunque la visión central continúa siendo que  recuperarán el pulso en el crecimiento, solo unos pocos han logrado controlar los brotes del Covid-19 y, en consecuencia, el crecimiento intertrimestral en el segundo trimestre será menor que en el primero, marcando así grandes diferencias entre ellos. La fuerte recuperación económica a nivel mundial activará tanto la industria de los mercados emergentes como las perspectivas de exportación, beneficiando a los productores de las materias primas con el repunte de precios y, por otro lado, se espera el endurecimiento de las políticas monetarias en algunos de estos países debido al aumento de las presiones inflacionarias y la compensación de las amplias brechas de producción.

 

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