El precio de la luz pulveriza su récord al superar los 122 €MW/h

25 de agosto de 2021

El precio de la luz se situará este jueves en los 122,76 euros el megavatio hora (MWh), un 5,2% por encima de los 116,73 MWh del día anterior, según los datos del Operador del Mercado Ibérico de Energía (OMIE). De esta forma, el mercado logra una cota jamás registrada, por encima de los 117,29 del 13 de agosto.

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Por franjas horarias, el precio oscilará entre los 129,81 euros/MWh que costará entre las diez y las once de la noche, y los 119,95 euros que se pagarán entre las cinco y las seis de la mañana. La espiral alcista del recibo de la luz parece no tener fin, algo de lo que avisaban los expertos dados los altos precios del gas y de los derechos de emisiones de CO₂. En este contexto, el Gobierno ha puesto en marcha diversas medidas que hasta ahora no han conseguido frenar la subida del precio que pagan los consumidores en su factura. Y agosto apuesta fuerte en superar el máximo de julio, que se coronó como el mes más caro de la historia.

El precio que marca el mercado mayorista afecta de forma directa a los consumidores que están en el mercado regulado por el Estado (conocido como PVPC, en el que hay 10,6 millones de clientes). Aunque el resto, los 16,2 millones que están en el mercado libre, también acabarán pagando este precio desbocado, ya que las ofertas de las comercializadoras se realizan en función de la evolución del mercado mayorista. Es decir, estos precios históricos afectarán a todos los consumidores, de una forma u otra.

El nuevo máximo histórico echa todavía más gasolina a un debate político ya muy crispado.  Los enfrentamientos por el precio de la luz se producen, hasta ahora,  dentro y fuera el Gobierno
Hoy se añade a ellos el ataque de la CNMC a las empresas ya en el foco con los vertidos exagerados de agua embalsada para crear energía. 

Los precios se fijan a través de un proceso complejo en el mercado diario, similar al sistema que se utiliza en todos los países europeos. Este mecanismo se realiza mediante la casación de las ofertas de las empresas generadoras de electricidad y las compañías comercializadoras para cada hora de la jornada siguiente. Y el equilibrio entre oferta y demanda es el que determina el precio. Así, en lo que se conoce como el pool eléctrico, tienen prioridad las energías más baratas, como las renovables o la nuclear. Si con estas no se consigue llenar esa piscina imaginaria que representa la demanda total, entonces entran las más caras, como las que emplean combustibles fósiles. Así, el precio final que se paga por esa energía a todas las centrales lo determina la última oferta que entra. Es decir, la más cara. Por tanto, si con las fuentes más económicas se cubre la demanda, se pagará un precio bajo. Pero si no lo consiguen y entran fuentes más caras, se apreciará notablemente el valor de todo lo que se consuma.

De esta forma, en momentos de alta demanda energética se suele disparar el precio. Aunque hay otro factor que se mantiene en el tiempo y que está determinando los altos precios de las últimas semanas: el gas está por las nubes —más de 40 euros MWh— y el coste de los derechos de emisiones de CO₂ va al alza —supera los 50 euros la tonelada-,
 

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