La industria del motor, en apuros

27 de agosto de 2021

La situación de la industria del motor pasa por momentos delicados. Tras el parón de ventas que supuso la pandemia y cuando parecía que las ventas se podían recuperar ha aparecido en el horizonte un nuevo problema: el de los semiconductores, a,l que se le ha pegado como una lapa el del  desabastecimiento por problemas en el trasporte marítimo.

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Así no hay productor pueda garantizar próximo y profundos paron en la producción y/o de encarecimiento del producto final.
Toyota ha comunicado una reducción del 40% de los vehículos previstos para septiembre, afectando a modelos como el Corolla, el Yaris, el Prius y el Land Cruiser, sus coches más vendidos. En números absolutos, 360.000 automóviles dejarán de fabricarse, hablando solo de la marca nipona.
Seat ha paralizado parte de su producción excepcional en Martorell. Debido a los problemas con la oferta, la marca había habilitado líneas específicas para el León y el Formentor que se verán interrumpidas.
Dentro del mismo grupo, Volkswagen ha dicho que dejará de producir la versión más barata de su vehículo eléctrico, ID.3.
Stellantis (fabricante de Opel, Citröen y Peugeot) también ha detenido la fabricación de varios modelos en su planta de Zaragoza entre el 22 y el 26 de agosto. En la de Vigo, ha adelantado la vuelta a la producción a este viernes.
Y en EEUU, el propio Elon Musk, CEO de Tesla, ha reconocido que se encuentran bajo condiciones “extremas de la cadena de suministros con respecto a ciertos chips estándar para automóviles”.
Según ha informado ‘Bloomberg’, los plazos de entrega de los semiconductores a los fabricantes se sitúan en 20 semanas, en comparación con las entre 6 y 9 semanas que se tardaba normalmente. En julio, este periodo era incluso mayor, alcanzando las 26,5 semanas.

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