La  efectividad de las vacunas, a estudio

31 de agosto de 2021

Según todos los experto, la protección de la vacuna no es total y, además,  pierde algo de efectividad con el paso del tiempo. ¿Cuánto? Es lo que ha conseguido hallar un equipo de investigadores de la Universidad de Northwester (Illinois, Estados Unidos). El estudio, publicado en la revista especializada Scientific Reports, señala que con las vacunas de Pfizer y Moderna (ambas con tecnología ARNm), la respuesta inmune cae un 20% a los dos meses, incluso en los que han pasado la enfermedad.

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El objetivo de este estudio era comprobar el tiempo que protegen las vacunas de Pfizer y Moderna y en qué grado frente a tres variantes concretas: Alfa (detectada en Reino Unido), Beta (Sudáfrica) y Gamma (Brasil), todas ellas calificadas como "variantes preocupantes" (igual que la Delta) por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En el mismo participaron adultos del área de Chicago de todas las razas, que enviaron muestras de sangre a las dos o tres semanas de recibir tanto la primera como la segunda dosis de la vacuna, así como una nueva muestra dos meses después de tener la pauta de vacunación completa. Con ellas, los expertos comprobaron el nivel de anticuerpos neutralizantes en cada momento.

"Al analizar las muestras de sangre de los participantes recogidas unas tres semanas después de su segunda dosis de la vacuna, el nivel medio de protección fue del 98%, lo que indica un nivel muy alto de anticuerpos neutralizantes", explica Thomas McDade, biólogo de la Universidad de Northwestern y uno de los autores del estudio.Sin embargo, tras estudiar el nivel de anticuerpos después de la segunda dosis en las variantes antes mencionadas, comprobaron que éstos se habían visto reducidos de forma considerable: entre el 67% y el 92%. Y con las muestras recogidas dos meses después de tener la pauta completa, observaron que la respuesta de los anticuerpos caía cerca de un 20%.
Los expertos, además, también lograron descubrir que la respuesta de estos anticuerpos a la vacuna variaba en función de si el paciente había superado la enfermedad o no: en caso afirmativo y con síntomas moderados tenían una respuesta más elevada que los que lo habían pasado con síntomas leves o de forma asintomática. En este último caso, su respuesta es similar a los que no han estado expuestos al virus.

Esto es importante, destacan, porque confirma que aquellos que han pasado la COVID no tienen garantizado un alto nivel de anticuerpos ni una buena respuesta de estos a la primera dosis de la vacuna. "Muchas personas, y muchos médicos, asumen que cualquier exposición previa al SARS-CoV-2 evita la reinfección. Siguiendo esta lógica, algunas de las personas que lo han pasado creen que no deben vacunarse o, si se vacunan, piensan que sólo necesitan una dosis", explica McDade.
El estudio, aunque se llevó a cabo antes de la aparición de la variante Delta (más contagiosa que las analizadas), se puede extrapolar a esta, según confirman los autores. "La conclusión es la misma para todas las variantes, incluida la Delta: la vacuna proporciona una buena protección, aunque no tan buena como para la versión original del virus, para la que fue diseñada. Esto, unido al hecho de que la inmunidad disminuye con el tiempo, aumenta nuestra vulnerabilidad a la infección".


 

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