La crisis supera las fronteras

17 de septiembre de 2021

El  Gobierno francés tiene previsto gastar unos 580 millones de euros para ayudar a los hogares pobres a hacer frente a la subida de las facturas. Esto, mientras los precios de la electricidad en el país se han disparado hasta alcanzar récords este mes tras las prolongadas interrupciones de la energía nuclear y un periodo de tiempo calmado que ha reducido la generación eólica.

Compartir en:

En Reino Unido, por su parte, 'Bloomberg' advierte de que es posible que se produzcan apagones en invierno después de que un incendio haya afectado a un cable que transportaba electricidad desde Francia. "El problema de los elevados precios de la energía no es únicamente de España y está directamente relacionado con el diseño del proceso de transición energética iniciado en Europa", explica Fernández-Figares, director de análisis de Link Securities. Añade este experto que este proceso probablemente deba ser revisado en sus objetivos, "muy ambiciosos", si los políticos no quieren que la electricidad y las gasolinas se conviertan en productos de lujo, cuyos elevados precios penalicen a los consumidores y ahuyenten a las empresas, lastrando a medio y largo plazo el potencial de crecimiento económico de la región".
El tema de las graves consecuencias económicas de la crisis energética empieza a ser recurrente entre los expertos. Goldman Sachs explica que el aumento de los precios de la energía agravaría la preocupación por la inflación y se sumaría a los crecientes costes que ya soportan las empresas por las materias primas.

CMC Markets relaciona el mal comportamiento de las bolsas europeas de los últimos días directamente con este temor. "La debilidad (de la renta variable) estuvo motivada por el aumento de los precios de la energía, que a su vez hace temer que la subida de precios frene la recuperación ya frágil, al mermar la renta disponible de los consumidores. Asimismo, podríamos ver cómo los márgenes de beneficios de las empresas se ven afectados al aumentar los costes de producción y de transporte", explica Hewson, director de análisis en Londres.

'Bloomberg' incide también en el asunto de la escasez de suministro energético, lo que impulsa esos precios del gas y la electricidad. Europa, subraya, se está quedando sin tiempo para rellenar las instalaciones de almacenamiento antes del comienzo del invierno, ya que los flujos de los principales proveedores, Rusia y Noruega, siguen siendo limitados. También hay una lucha por los envíos de gas natural licuado, con Asia comprando cargamentos para satisfacer su propia demanda.

Danske Bank explica al respecto que la falta de viento y lluvia ha sido un lastre para la producción de electricidad en Europa, mientras que la producción de gas en EEUU sigue luchando por recuperarse tras el huracán Ida, que arrasó Luisiana hace dos semanas, y el huracán Nicholas está dificultando aún más la producción. El suministro de gas de Rusia también se ha ralentizado, ya que sus inventarios se han agotado por el frío invierno y el gasoducto Nord Stream 2, ya terminado, sigue sin transportar gas a Europa.
"Como el clima se está enfriando en Europa, el aumento de los precios del gas ya es bastante preocupante. Los precios del petróleo también se han visto afectados por la subidas del gas, y el crudo Brent ha subido más de 2 dólares, hasta superar los 75 dólares", explica el banco danés.

Los expertos ya se preguntan incluso si el Banco Central Europeo (BCE) tendrá que reaccionar ante un previsible aumento de la inflación. "El incremento de los precios del gas al por mayor impulsa los precios del consumo energético. Dado que es probable que los efectos de segundo orden estén contenidos, no vemos riesgos significativos para nuestra senda de crecimiento e inflación a medio plazo, ni para la orientación de la política del BCE", dicen desde Barclays.

Danske tampoco cree que esto "vaya a desencadenar esfuerzos agresivos de endurecimiento por parte del BCE", aunque reconoce que el proceso de transición ecológica en Europa tendrá "probablemente" un impacto al alza en el IPCA, pese a que la caída de los precios de las energías renovables y la sustitución de los productos intensivos en carbono deberían mitigar el impacto pro-inflacionista. "Dicho esto, vemos riesgos al alza para las expectativas de inflación en la zona euro en caso de que los gobiernos se tomen en serio sus objetivos de cero emisiones netas en 2050", afirman tajantes.

 

Compartir en:

Crónica económica te recomienda