BofA: el problema final es el repunte inflacionsita

19 de septiembre de 2021

Según un informe elaborado por Bank of America, el incremento del precio mayorista de la electricidad puede llevar la inflación europea hasta el 2,4% este año y reducir el poder adquisitivo de los consumidores en plena recuperación económica tras la crisis del coronavirus. 

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El efecto obliga a los Gobiernos a mover ficha para evitar que el repunte de las economías se vea afectado. El 'rescate público', a través de medidas compensatorias del gasto de los consumidores, ascendería hasta los 39.000 millones de euros. "Una mayor inflación reduce el poder de compra de los consumidores, con el potencial de rebajar el crecimiento del PIB 30 puntos básicos, mayoritariamente en 2022", alerta el banco de inversión. Las estimaciones sitúan la inflación en la eurozona para este año en el 2,4% y se prolongaría un año más al mismo nivel se no se reducen los precios actuales. Esta inflación conlleva un incremento de los precios que desmotivará las compras en pleno repunte de la actividad económica y complica la efectividad de las medidas ya aplicadas por los gobiernos. 

Entre las opciones para evitar la caída del consumo, BofA señala la posible acción de los gobiernos: "Por supuesto, podrían optar por intervenir y compensar a los hogares por la reducción del poder adquisitivo". La espiral alcista provoca la necesidad de nuevas ayudas que se sumarían al plan de choque que ya tiene desplegado la Unión Europea y los países miembros para hacer frente a la pandemia. El desembolso para ofrecer, por ejemplo, bonos no es insignificante. En el peor de los escenarios, podrían ser necesarios entre 35.000 y 39.000 millones de euros de recursos públicos para compensar la presión de los consumidores. El rango más alto representa el 5,2% de los fondos europeos NextGeneration de la Unión Europea. 

Existe un escenario más optimista, que requiere entre 24.000 y 28.000 millones de euros -el 0,2% del PIB europeo de 2019- de transferencias públicas para este año y 2022 para compensar a los hogares por el aumento de las facturas energéticas a partir de ahora. Al margen de cuál sea finalmente el escenario, España aparece entre las más perjudicadas según los análisis de Bank of America. Junto con Italia -destaca el informe-, "resultará más afectada que, por ejemplo, Alemania". En los próximos meses, lejos de moderar la subida, el precio de la electricidad continuará en ascenso según las previsiones. "El hecho de que la mayor parte de la oferta esté cubierta ayuda a suavizar los precios al contado actuales, pero crea más persistencia en el tiempo", afirman desde el banco de inversión. Las previsiones plantean dos escenarios, aunque en ambos casos los récords registrados esta semana son solo el punto de partida para lo que queda en septiembre. "Esto significa que los precios mayoristas de la electricidad subirían un 30-40% mensual en septiembre en España, Alemania y Francia, y los precios del gas natural subirían un 30% mensual, posiblemente otro 7% en octubre, antes de corregir a la baja", explica el informe. 

Las cifras actuales solo responden a la fase de aprovisionamiento, pero lo peor llegará en invierno con temperaturas extremas. Según BofA, octubre será el peor mes. No obstante, las consecuencias ya se están empezando a notar. Desde Julius Baer explican que algunas empresas ya han anunciado el cierre parcial de sus operaciones porque que los niveles de precios del gas de hoy hacen que "los procesos de uso intensivo de energía seleccionados no sean competitivos a nivel mundial". En Reino Unido, donde el alza de los precios de la energía está mucho más disparada que en Europa -ha llegado a rozar durante algunas horas los 3.000 euros/MWh- dos plantas de fertilizantes ya han detenido su producción, amenazando con la escasez de dióxido de carbono, del que depende la industria alimentaria.
 

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