EXPLOSION DEL VOLCAN

Ahora se duda de su llegada al mar

22 de septiembre de 2021

La ralentización de los frentes de lava del volcán de La Palma mantiene en vilo a los coordinadores del fenómeno, que no descartan la posibilidad de que no lleguen al mar. 

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“Es posible que llegue al mar si hay suficiente emisión, pero las coladas llevan dos días enfriándose. Podría llegar o no. Estamos hablando de un fluido que tiene una mecánica muy compleja”, comenta Pérez, geólogo, sismólogo e investigador del Instituto Geológico Minero de España (IGME), que forma parte del equipo de seguimiento de la erupción de Cabeza de Vaca en La Palma, lo explica: “Es posible que llegue al mar si hay suficiente emisión, pero las coladas llevan dos días enfriándose. Podría llegar o no. Estamos hablando de un fluido que tiene una mecánica muy compleja”. La llegada al mar supondría, además de una extraordinaria emisión de gases y posibles explosiones, por el contacto con el agua, una fuente de contaminación temporal que alterará la temperatura y acidez, reducirá la concentración de oxígeno de forma dramática y aumentará la de dióxido de carbono y de otros metales.

La mecánica de un fluido es muy compleja y no se puede aplicar la ecuación de espacio y tiempo para determinarla Este comportamiento altera las emisiones de lava y hace difícil la previsión de cómo evolucionarán los frentes. Pérez detalla: “La colada está formada por chorros de diferente temperatura. Por dentro son ríos más calientes mientras la parte exterior se enfría y solidifica, lo que causa que baje la velocidad. La mecánica de un fluido es muy compleja y no se puede aplicar la ecuación de espacio y tiempo para determinarla”.

En este sentido, el investigador aclara que la solidificación y enfriamiento de la parte exterior y de la cabecera genera diques que hacen que el flujo diverja. Este proceso extiende las coladas y las desvía de su trayectoria.

Si la lava mantiene su extensión por zonas habitadas y cultivos, el daño es tremendo: sepulta y arrasa carreteras, torres eléctricas, comunicaciones telefónicas y redes de abastecimiento básicas, además de viviendas, industrias y campos. El catedrático de Geología de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria José Mangas lo resume: “Es como una apisonadora”. El investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Fernando Valladares añade: “La colada de magma que expulsan los volcanes es muy destructiva y deja un legado en forma de cicatrices en el territorio, que pueden durar miles e incluso millones de años”.

Los bomberos desplazados a La Palma comenzaron anoche una operación para intentar canalizar una tremenda colada de lava con el fin de evitar mayores daños en el pueblo de Todoque. El personal de emergencias ha empezado a abrir con excavadoras una zona libre de obstáculos y una zanja amplia con la esperanza de que el río de lava, que está este miércoles a las puertas del pueblo, elija el camino fácil y siga barranco abajo. “Por intentarlo que no sea”, relató uno de los bomberos.

Si la lava llega al mar, lo hará con temperaturas de 1.000 grados y reaccionará con el agua, que se encuentra a unos 20 grados. El choque térmico y la presencia de cloruro sódico en la sal marina generará nubes de vapor ácido y explosiones. Según Mangas, “habrá explosiones porque es como si mezcláramos aceite hirviendo con agua y se puede generar una lluvia ácida que cause a la población irritaciones de garganta y de nariz”. Una vez que penetre en el mar, según las investigaciones del Instituto Español de Oceanografía (IEO) sobre episodios volcánicos anteriores, a la expulsión de material magmático y gases, se unirá un aumento de la temperatura del agua en casi una veintena de grados.
Al mismo tiempo, la concentración de ácidos podría ser de hasta 1.000 veces superior a los valores normales por las emisiones de dióxido de carbono y derivados del azufre que se generan a partir del ácido sulfúrico que aporta la lava.

La concentración de oxígeno en la zona marítima afectada puede disminuir hasta niveles dramáticos (entre un 90% y un 100% en el área afectada) y, por el contrario, aumentar las concentraciones de metales como el hierro, el cobre, el cadmio o el mercurio.

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