Y no digamos nada de la batalla cibernética

25 de febrero de 2022

La guerra que vemos en la televisión es sólo una parte del conflicto, comenta Sheth, CEO de Vectra. Las armas cibernéticas – añade - están causando al menos el mismo daño a las redes informáticas ucranianas, especialmente a los sistemas financieros y militares. Nunca tendremos una prueba más vívida de que la acción cibernética ofensiva es ahora una táctica de primer ataque, al mismo nivel que la guerra cinética."

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La diferencia es aleccionadora: la guerra convencional se libra entre estados nación. La ciberguerra supone un grave riesgo para los intereses privados, por muy reacios y poco dispuestos que estén a convertirse en combatientes. La escalada de un conflicto cibernético puede provocar consecuencias y bajas imprevistas. Nadie tiene la seguridad de permanecer como mero espectador. Por ello, ninguna organización pública o privada puede permitirse la complacencia ante los acontecimientos que estamos observando en tiempo real. Demuestran el alarmante hecho de que las anticuadas ciberdefensas centradas en la protección del perímetro fallarán bajo el fuego. La seguridad empieza en casa, y los intereses privados no pueden confiar en la protección patrocinada por el Estado. Deben auditar y reforzar las ciberdefensas y dar prioridad a la detección y respuesta aumentada por la Inteligencia Artificial (IA). Hacerlo contribuirá a la estabilidad en una época preocupante.

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