ECONOMIA MUNDIAL: su recuperación se dilata

24 de enero de 2022

Factores como la liberación del ahorro acumulado, el mantenimiento de las políticas gubernamentales de apoyo fiscal y las condiciones monetarias ultralaxas por parte de los bancos centrales, contribuyeron a la aceleración de la economía global durante la primera mitad del 2021.

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Sin embargo, durante la segunda mitad del año las tasas de crecimiento se han visto ralentizadas debido al aumento de los precios de las materias primas y de la energía, a los problemas en las cadenas de suministros, a una demanda congestionada en los bienes de consumo en detrimento de los servicios que agrava los cuellos de botella, así como a la incertidumbre provocada por el retorno a las medidas de distanciamiento social ante “Ómicron”, la nueva variante del Covid-19.

Como consecuencia de todo ello, los bancos centrales de los países emergentes han comenzado a endurecer su política monetaria elevando los tipos de interés de referencia, mientras que, en los mercados desarrollados, aunque se empiezan a ver las primeras subidas de tipos en países como Australia, Canadá o Reino Unido, la política monetaria se mantiene, por el momento, estable con el fin de seguir impulsando la recuperación económica. En los Estados Unidos, comienza el tapering dando paso a una fase de reducción de activos, en tanto que el Banco Central Europeo ha anunciado que mantendrá los tipos de interés, sumándose a la corriente de aumentar la tolerancia a la inflación por encima del 2% y defendiendo que la inflación tiene una naturaleza esencialmente transitoria.
A partir de este entorno económico global, en esta nueva versión del informe Panorama económico y sectorial se analiza un escenario en el que se prevé que, a pesar de la vuelta a las restricciones y a que la normalización se dilata tras el impacto de la nueva variante “Ómicron”, las medidas de restricción que se adopten serán más suaves y menos lesivas a nivel económico, gracias a la experiencia acumula- da. Asimismo, la aversión al riesgo global permanecerá en la senda de normalización (pese a repuntes temporales a corto plazo) convergiendo hacia los valores promedio del último lustro en 2022. De esta forma, en este escenario la economía global crecería en el entorno del 4,8% en 2022, desacelerándose al 3,6% en 2023. Los mercados emergentes lo harán ligeramente por debajo de esa cifra, mientras que los mercados desarrollados crecerán por encima. Así, serán estos últimos los protagonistas para el cierre de la brecha de producto durante los próximos años, ya que los merca- dos desarrollados aportarán dos terceras partes del cierre de esta.

Por otra parte, en el escenario estresado considerado en este informe se prevé que no se alcanzarían los niveles de restricciones del comienzo de la pandemia, pero se presentaría un escenario sustancialmente peor causado por la ineficacia de las vacunas ante el efecto de las nuevas variantes del virus, la saturación de los sistemas de salud y los contagios. En este escenario alternativo, el retorno a la normalidad se retrasaría y el impacto de las cadenas de suministro se tornaría más adverso, con disrupciones que se propagarían a un abanico mayor de bienes y servicios, impulsando la inflación al alza hasta finales de 2022. En este escenario, la aversión al riesgo se reduce al igual que en el escenario base, pero con más lentitud, generando que el crecimiento económico global se debilite tanto en 2022 como en 2023, con estimaciones que rondarían el 4,0% y 2,6%, en cada caso.

Es conveniente señalar que, en ambos escenarios, la política monetaria de las economías desarrolladas manifiesta los primeros signos de endurecimiento durante 2022 y 2023, manteniendo el ritmo gradual de normalización para sostener las necesidades financieras de los gobiernos. Asimismo, la política fiscal seguirá los pasos de la política monetaria, dotando de medidas más intermitentes y de menor impacto.

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