LA RECESION A LA VUELTA DE LA ESQUINA

Lagarde ve mayor riesgo de recesión

04 de noviembre de 2022

El riesgo de que la economía de la eurozona entre en recesión se ha incrementado, a pesar de que los datos del tercer trimestre hayan superado las expectativas, aunque la contracción estimada de la actividad no parece suficiente como para devolver la inflación a niveles en línea con el mandato del Banco Central Europeo (BCE), que tendrá que subir más los tipos para impedir que la elevada inflación "se arraigue", según ha advertido la presidenta de la institución, Lagarde.

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"Aunque los datos recientes del crecimiento del PIB han sorprendido al alza, ha aumentado el riesgo de recesión", ha advertido la banquera central de la eurozona en un acto celebrado en Estonia, donde ha admitido que el deterioro de la actividad económica "podría verse acentuado por el endurecimiento simultáneo de la política monetaria a nivel mundial".
Sin embargo, la presidenta del BCE ha insistido en que no se debe esperar que la desaceleración del crecimiento afecte significativamente a la inflación, al menos a corto plazo, señalando que, el endurecimiento de la política monetaria en Estados Unidos, si bien tiende a reducir la inflación de la zona del euro a medio plazo, en el corto plazo impulsa la inflación por la pérdida de valor del euro frente al dólar y el alza que esto implica para los precios de las materias primas.

De este modo, Lagarde ha subrayado que los bancos centrales "tienen que confiar en su brújula interna" -la lealtad a su mandato- para garantizar la estabilidad de precios y tienen que estar preparados para adoptar las decisiones necesarias, por difíciles que sean, para reducir la inflación, porque las consecuencias de permitir que una inflación demasiado alta se consolide serían mucho peores para todos. "No debemos permitir, y no permitiremos, que la inflación alta se arraigue", ha asegurado la francesa. "Tenemos el compromiso de que la inflación vuelva a situarse en nuestro objetivo a medio plazo, y la determinación de adoptar las medidas necesarias para hacerlo", ha añadido.

En este sentido, ha defendido que, a pesar de que la inflación se ve estimulada por diferentes perturbaciones de diversa naturaleza, será la política monetaria la que determinará si estas perturbaciones se traducen en una inflación duradera. "Y no permitiremos que esto ocurra", ha reiterado. "Tendremos que subir los tipos de interés hasta niveles que permitan que la inflación vuelva a nuestro objetivo del 2% a medio plazo (...) aún nos queda camino por recorrer", ha subrayado. Asimismo, Lagarde ha advertido de que, mientras que la política monetaria no puede impedir los efectos de primera vuelta de muchas de estas perturbaciones, debe asegurarse de que no se produzcan efectos de segunda vuelta que hagan arraigarse una inflación demasiado elevada.

A este respecto, ha destacado que las evidencias que apuntan a una subida de los salarios negociados de aproximadamente un 4% el próximo año no implican, por ahora, efectos de segunda vuelta excesivos y mantienen ancladas las expectativas de inflación a más largo plazo, aunque ha advertido de que, dado que la inflación se mantendrá probablemente elevada durante un período prolongado, será necesario realizar un seguimiento de las negociaciones salariales para asegurar que el aumento salarial no se instale persistentemente en niveles incompatibles con el objetivo del BCE. Por otro lado, Lagarde ha reconocido que un reparto equitativo entre las rentas salariales y los márgenes empresariales "está claramente justificado", señalando que la política fiscal puede contribuir a distribuir la carga entre los diferentes grupos de renta.

"En el BCE, debido a nuestro mandato de estabilidad de precios, hemos de asegurar que ese proceso no genere una dinámica inflacionista", ha advertido, reiterando que cualquier medida de apoyo fiscal debería ser temporal, focalizada y adaptada para que no impulse demasiado la demanda a medio plazo y para que beneficie a quienes más lo necesitan sin mermar los incentivos para, por ejemplo, reducir la demanda de energía.


De Guindos: el crecimiento será muy bajo

El vicepresidente del BCE, de Guindos, ha señalado este viernes que prevé un crecimiento económico «muy bajo» en la zona euro en los próximos trimestres, que incluso pudiera llevar a una recesión técnica. «No descarto la posibilidad de tener una recesión técnica» en la Eurozona, con el cuarto trimestre de este año y el primero de 2023 en negativo, ha admitido De Guindos durante su participación en la jornada «Transición energética, impacto en la economía y mercado laboral» organizada por la escuela de negocios IESE en Madrid.

Este bajo crecimiento coincidiría en el tiempo con una «inflación muy alta», que sería, además, uno de los factores que explicarían la debilidad económica, ha añadido De Guindos. Ante esta situación, ha subrayado que el BCE está «completamente comprometido» con el control de la inflación, no solo porque sea su mandato, sino también porque «la política monetaria va de credibilidad», y si esta se pierde se produciría un desanclaje de las expectativas de inflación y efectos de segunda ronda.
Con respecto a la política fiscal para paliar la inflación, De Guindos ha insistido en que tiene que focalizarse en grupos vulnerables en lugar de adoptar medidas indiscriminadas, porque si se eliminan las señales de precios -por ejemplo, subvencionando energías fósiles- se ralentiza la transición verde y el proceso de independizarse de productores de energías fósiles.

En ese sentido, el profesor de la London School of Economics y premio Nobel de Economía Christopher Pissarides ha instado a los gobiernos a utilizar toda la información disponible de sus ciudadanos -no solo fiscal, sino también de plataformas de venta como Amazon o Alibaba- para mejorar la eficiencia de las ayudas puestas en marcha.

De Guindos ha aprovechado su intervención para pedir a los gobiernos comunitarios una mayor coordinación entre la política monetaria y fiscal. El número dos de Lagarde insiste en que, si los Estados miembros de la eurozona no van de la mano del Eurobanco, la inflación seguirá subiendo. "El apoyo de los Gobiernos debe ser temporal y enfocado a los hogares más vulnerables", ha dicho el número dos de Lagarde.

El viceprensidente de la institución monetaria anticipa un escenario de alta inflación durante un periodo prolongado, "lo que aumenta el riesgo a una espiral de precios y salarios". De Guindos no prevé que el IPC de la eurozona no baje del 6% o 7% hasta el primer semestre de 2023. Una tensión de precios, que vendrá acompañada por un crecimiento económico "muy bajo", durante los próximos trimestres, llegando incluso -ha dicho- ha la recesión técnica.

'Financial Times' advierte de lo que podría pasar en España


El periódico económico británico Financial Times ha avisado de lo que podría pasar dentro de no mucho tiempo en España debido al fuerte incremento del Euríbor, que ha cerrado octubre en el 2,6%, su nivel máximo desde diciembre de 2008.

El rotativo destaca que este aumento de las hipotecas se produce cuando los precios de la energía y los alimentos “devoran una parte cada vez mayor” de los presupuestos de los hogares y asegura que “manejar ese descontento” es “una tarea urgente para los líderes políticos” y que se convierte en “decisiva” para quienes se enfrentan a las elecciones del próximo año, como Sánchez, “cuyo Gobierno está presionando a los bancos para que ofrezcan ayuda”.

El artículo destaca que los temores en España con el aumento de las cuotas de las hipotecas son especialmente agudos porque “aún están frescos los recuerdos de la traumática crisis inmobiliaria que comenzó cuando estalló la burbuja inmobiliaria en 2007, trayendo consigo cientos de miles de desahucios, un colapso financiero y una destrucción de la confianza en los bancos”. La situación, pone de relieve el Financial Times, es todavía más delicada porque, según el Banco de España, tres cuartas partes de los titulares de hipotecas en España tienen contratos de tipo variable: “La proporción de hipotecas de tasa flexible es igualmente alta en el vecino Portugal, pero mucho menor en Francia y Alemania, donde los contratos de tasa fija son la norma”.

El periódico explica que el incremento de las tasas no tiene un efecto inmediato en los propietarios de viviendas españoles porque “la mayoría de las hipotecas variables están vinculadas al Euribor a 12 meses”. Y advierte de que “en las próximas semanas las cuotas subirán en más de 200€ al mes, de 636€ a 850€ para un hogar con un préstamo medio de 145.000 euros”.
También recoge las declaraciones de Laura Barrio de la Coordinadora de Vivienda, que le sirve al Financial Times como titular: “Viene el lobo, pero todavía no ha llegado”.
Pese a todo, en el artículo se destaca también la opinión de José Antonio Álvarez, presidente ejecutivo de Santander, quien dijo la semana pasada que el país “no estaba ni cerca” de los días oscuros de 2008 y 2009. Según su razonamiento, el momento de preocuparse en aquella época fue cuando desaparecieron las fuentes de ingresos de las personas.

 

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