Un enfoque único en el vehículo eléctrico llevaría a la pérdida de medio millón de empleos

07 de diciembre de 2021

CLEPA, la Asociación Europea de Proveedores de Automoción, encargó a PwC Strategy& que evaluara el impacto de tres hipótesis políticas diferentes del Pacto Verde en el empleo y el valor agregado entre los proveedores de automoción de toda Europa en el período de 2020-2040.

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Tales escenarios representan un enfoque de tecnología mixta, el enfoque actual de solo vehículos eléctricos (EV) propuesto en el paquete ‘Fit for 55’ y un escenario de aumento radical de EV. Las tres hipótesis asumen una electrificación acelerada para cumplir los objetivos medioambientales, con una elevada cuota de mercado para los vehículos eléctricos para 2030 de más del 50%, casi el 80% y cerca del 100%, respectivamente.
El sector de la fabricación de automóviles es responsable de más del 5% del empleo manufacturero total en 13 Estados miembros de la UE , con más del 60% de estos trabajadores empleados por proveedores de automoción. Por lo tanto, el estudio proporciona una evaluación muy necesaria a nivel europeo y, además, detecta riesgos y oportunidades en siete de los principales países productores de componentes de automoción (Alemania, España, Francia, Italia, República Checa, Polonia y Rumanía). El estudio también es el primero de su género en evaluar el impacto de diferentes vías políticas para alcanzar los objetivos del Pacto Verde, centrándose en los proveedores de automoción.
Si bien los fabricantes de automóviles tienen mayor capacidad para desinvertir o internalizar actividades para compensar una pérdida de actividad en el ámbito del sistema de propulsión, los proveedores de automoción no pueden reaccionar con tanta agilidad, ya que están obligados por contratos de larga duración con los fabricantes de vehículos. Además de los líderes mundiales y bien capitalizados de la industria, el sector está formado por cientos de empresas especializadas y pymes con menos acceso al capital para invertir en la transformación de sus modelos de negocio.

Transición frente a disrupción

El estudio pronostica que, en la hipótesis de solo vehículos eléctricos, el 70% del impacto en el empleo se sentirá ya en el período 2030-2035 y corrobora que las oportunidades del vehículo eléctrico dependen del establecimiento de una amplia cadena de suministro de baterías en la UE, cuyo momento y probabilidad aún son inciertos. Los países de Europa Occidental parecen estar mejor situados para ser bastiones en la producción de sistemas de propulsión de vehículos eléctricos, mientras que el empleo en los países de Europa Central y Oriental seguirá dependiendo en gran medida del motor de combustión interna.
Un futuro incierto para las baterías
El estudio corrobora que hasta 70.000 millones de euros (70%) de la creación de valor relacionada con los sistemas de propulsión eléctricos estarán vinculados al procesamiento de materiales de baterías, la producción de celdas de batería y módulos de celdas, y el ensamblaje de sistemas de baterías. Es importante destacar que estas actividades no se realizarán necesariamente con las mismas empresas o en las mismas regiones, ya que requieren habilidades y conocimientos muy diferentes en comparación con la tecnología convencional de sistemas de propulsión y, por lo tanto, es poco probable que brinden oportunidades a la mayoría de los proveedores de automoción orientados al sistema de propulsión y, especialmente, a las pequeñas y medianas empresas que emplean a alrededor del 20% de las personas que trabajan en la industria de los proveedores de automoción. Investigaciones anteriores de CLEPA mostraban que la producción de baterías proporciona relativamente más empleos para los trabajadores con formación académica y menos para los trabajadores mecánicos que actualmente fabrican piezas relacionadas con el motor de combustión interna.

La actual propuesta ‘Fit for 55’ sobre normas de emisiones de CO2 para automóviles y furgonetas solo se fija en las emisiones que salen del tubo de escape del vehículo, ignorando las emisiones relacionadas con la producción de vehículos o los combustibles que utilizan, incluida la forma en que se genera la electricidad. Para incentivar las tecnologías con menor huella de carbono total, las emisiones de los vehículos deberían regularse en función de su ciclo de vida, con un enfoque “del pozo a las ruedas” [Well-to-wheel] (WtW) como primera medida, que considere la producción y distribución del combustible/ electricidad utilizados para alimentar un vehículo. La reducción de emisiones en cuanto a la producción de combustibles/energía debe reconocerse al determinar el cumplimiento de las normas sobre CO2, por ejemplo, mediante la introducción de un mecanismo de crédito voluntario, que ofrece una opción adicional para que los fabricantes de automóviles cumplan los objetivos de toda la flota con volúmenes adicionales de combustibles renovables.
La apertura tecnológica le proporciona a la industria el tiempo necesario para la transición, a la vez que atenúa la perturbación social que a menudo llevan aparejados los cambios abruptos, sin comprometer el medio ambiente. Una transición planificada y seria que consista en un enfoque de tecnología mixta mantiene abiertas las opciones para adaptarse a los nuevos acontecimientos, ya sean avances tecnológicos, eventos geopolíticos o disponibilidad de recursos, y al mismo tiempo, presenta importantes oportunidades de creación de valor en la industria automovilística, uno de los mayores activos industriales de Europa.

 

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