El futuro de la energía según Cap Gemini

15 de octubre de 2021

Según el Observatorio Mundial de Mercados de la Energia elaborado por CapGemini las tendencias más importantes para los próximos años son:

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• Los mercados al contado de electricidad se encuentran en niveles récord, vinculados a la demanda sostenida, a los bajos márgenes de capacidad de generación, a los altos precios del gas y, en Europa, a los altos precios del carbono.
• La oferta de electricidad de origen renovable ha aumentado, mientras que los costes de las renovables siguieron disminuyendo en 2020: las capacidades de generación de energía solar y eólica aumentaron en 2020, representando el 10% del mercado de generación de electricidad. La tendencia a la baja de los costes podría invertirse en 2021 y en los años siguientes, a medida que aumenten los precios de los metales críticos (cobalto, litio, selenio, estaño, etc.), los equipos y el transporte, así como los tipos de interés.
• El hidrógeno verde, que tiene el potencial de descarbonizar un 15% adicional de la economía mundial, está cobrando cada vez más fuerza. El hidrógeno verde es costoso, alrededor de tres veces más caro que el hidrógeno de origen fósil. Sin embargo, la disminución de los costes de la electricidad renovable y de los electrolizadores podría conducir a la paridad en 2030.
• La competencia en los mercados minoristas de la electricidad y el gas se ha recuperado en gran medida a principios de 2021. Sin embargo, en la actualidad, los altos precios de la energía están provocando que algunas empresas refuercen de forma efectiva su posición. Mientras que las empresas del sector utilities demostraron su resistencia financiera en 2020, los actores del sector del petróleo y el gas se vieron más afectados, aunque muchos se han recuperado gracias al aumento de la demanda y los precios del petróleo y el gas. La presión de las partes interesadas sobre las grandes empresas de petróleo y gas ha acelerado su diversificación hacia la electricidad, las energías renovables y la movilidad eléctrica, y ha reforzado sus compromisos de neutralidad en materia de emisiones de carbono, especialmente en el caso de las compañías petroleras internacionales europeas (IOCs).
• Los actores de la energía y utilities se están moviendo rápidamente para descarbonizar y aprovechar la actual transición energética con la finalidad de desarrollar nuevos modelos y reinventarse de forma valiosa. Al digitalizar y adoptar las tecnologías de bajas emisiones de carbono, muchos están tratando de encontrar el equilibrio adecuado entre satisfacer las expectativas de las partes interesadas y garantizar la transformación del negocio en mercados competitivos.
• Mientras comienza a intensificarse el llamamiento a las tecnologías limpias, esenciales para la transición energética, es crucial recordar que conseguirlo significa no comprometer la seguridad del suministro energético ni la asequibilidad de la energía. Las recomendaciones del WEMO para cumplir con los objetivos del cambio climático al tiempo que se garantiza la seguridad del suministro energético y la asequibilidad para los ciudadanos son:
• Establecer planes de transición energética ambiciosos pero realistas teniendo en cuenta el tiempo de adaptación de las sociedades, sus industrias y los estilos de vida de sus poblaciones.
• Acelerar la investigación en tecnologías bajas en carbono (solar, eólica, baterías eléctricas, hidrógeno verde) y reducir las trabas administrativas para la construcción de instalaciones renovables.
• Medir el efecto de las medidas adoptadas. Las instituciones financieras deberían definir criterios extrafinancieros estandarizados, lo que permitiría comparar los esfuerzos realizados por las empresas.
• Prestar especial atención a la ciberseguridad. Se necesitan sistemas más inteligentes, especialmente redes eléctricas más inteligentes, para dar cabida a una gran proporción de energías renovables. Sin embargo, esto va unido a un mayor riesgo de ciberseguridad a medida que se conectan más dispositivos a las redes.
• Aplicar medidas de adaptación para hacer frente al retraso en la consecución de los objetivos climáticos.

 

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