El sector servicios sigue al alza aunque se desacelera en julio

03 de agosto de 2022

La actividad del sector servicios en España aumentó en julio por sexto mes consecutivo, aunque a un ritmo algo más lento que en junio y con un deterioro de las expectativas de futuro debido a la presión de la inflación. El índice PMI de S&P Global, que ahora integra a IHS Markit, se situó en 53,8 puntos, por debajo de los 54 de junio, pero por encima de los 50 puntos que separan el crecimiento de la contracción.

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Las empresas del sector servicios reportaron un aumento de los pedidos por sexto mes consecutivo, aunque fue "modesto" ante los menores pedidos procedentes del extranjero y la "creciente indecisión" de los clientes, señala el informe. El aumento de la actividad impulsó la contratación de trabajadores, un aumento de plantilla que suma dieciséis meses consecutivos, de manera que ya hay informes que alertan de problemas para encontrar personal cualificado. La desaceleración del aumento de los pedidos y la contratación de nuevos empleados permitió a las empresas ponerse prácticamente al día con la carga de trabajo.
A pesar de la buena marcha de la actividad, las empresas de servicios españolas siguieron mostrando su preocupación por la inflación, en especial por la "presión" de las facturas de energía y otros suministros, aunque menos que en meses anteriores.

Este encarecimiento de los suministros, unido en algunos casos a una subida de los salarios, llevó a repercutir cuando fue posible los mayores costes a los clientes, lo que supuso "un fuerte grado de incremento de las tarifas cobradas". En este entorno, con una constante presión de precios y un entorno político inestable, las empresas de servicios situaron su confianza en el nivel más bajo desde 2020, con un creciente temor a que se produzca una recesión en la segunda mitad del año.

Contracción en la zona euro

S&P Global también ha publicado este miércoles el informe completo del PMI compuesto de la zona euro que, tal y como avanzó el pasado 22 de julio, muestra una contracción de la actividad del área por primera vez desde febrero de 2021. El índice se situó en 49,9 puntos, por debajo de los 52 de junio, lastrado por el sector manufacturero, cuya producción experimentó la mayor caída desde mayo de 2020, así como por la desaceleración de los servicios.

Entre los factores que explican esta contracción de la actividad está la elevada inflación, que repercute en pedidos más bajos, así como los problemas de suministro y la "creciente incertidumbre" entre los clientes.Las empresas detectaron en julio una menor demanda de productos y servicios derivada de los altos precios, así como una caída de los pedidos para la exportación.

A pesar de ello, el empleo "mostró cierto grado de resistencia", con un incremento de las plantillas que fue el más lento en quince meses, en línea con un desplome de las expectativas de futuro hasta niveles de la primera mitad de 2020.

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