La guerra frenará el crecimiento global

13 de abril de 2022

Crédito y Caución prevé que la guerra en Ucrania recorte siete décimas del crecimiento mundial en 2022 y cuatro en 2023. La proximidad geográfica será un factor determinante del impacto, que será especialmente intenso en Europa del Este. La caída del crecimiento en la eurozona será también mayor que en Estados Unidos o Asia.

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En ese contexto, la aseguradora de crédito prevé que el crecimiento mundial siga siendo relativamente sólido: 3,4% en 2022 y 3,2% en 2023. El crecimiento de Asia se situará en torno al 5% en ambos ejercicios, mientras la eurozona y Estados Unidos crecerán ligeramente por debajo de la media mundial. La invasión mermará el crecimiento, pero la recesión sigue estando lejos, incluso en la eurozona. Esta evaluación de impacto, sujeta a un alto nivel de incertidumbre, se basa en dos supuestos: que el conflicto bélico no se prolongará más allá de 2022 y que las sanciones se verán reforzadas pero no hasta el punto de interrumpir totalmente las exportaciones de energía rusa.

Rusia y Ucrania no son gigantes económicos, pero mantienen una participación relativamente importante en el comercio global de materias primas básicas para la fabricación de catalizadores, acero, baterías, semiconductores o aviones. Conjuntamente, tienen un gran peso en la oferta global de trigo (30% de las exportaciones mundiales), aceites vegetales (22%), maíz (20%) o cebada (20%). Rusia es también un proveedor clave de fertilizantes (13%), níquel (12%), platino (13%) o petróleo y gas (10%). La interrupción masiva de estos flujos ha incrementado los precios de la energía un tercio desde finales de febrero, con lo que ya duplican sus niveles de hace un año. Los precios no energéticos han subido un 15% respecto a los niveles anteriores a la guerra y un 40% respecto a principios de 2021. Estas subidas, que se producen por la inelasticidad de la oferta a corto plazo, agravan el principal problema subyacente de la recuperación de la economía en 2021: la inflación.

Rusia es el segundo productor mundial de petróleo. La amenaza de sanciones a las exportaciones de hidrocarburos y la incertidumbre en torno a los suministros están exacerbando la actual tensión del mercado. Mientras la guerra continúe, los precios seguirán siendo elevados, con importantes consecuencias para la economía mundial. Varios países europeos se esfuerzan por importar menos gas de Rusia, y Lituania se ha convertido en el primer país de la Unión Europea en cortar completamente el suministro. En este contexto, el precio del gas en Europa se muestra significativamente volátil: fue casi un 600% más alto en marzo de 2022 que en el mismo mes de 2021.

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