El PIB no llegará al nivel preCovid hasta 2023

30 de enero de 2022

El crecimiento un 5% del PIB de 2021 queda lejos de la previsión revisada del Gobierno y deja en el aire el triunfalismo de Calviño en eso de alcanzar el crecimiento prepandemia.

Compartir en:

Tanto los cálculos de las estimaciones de crecimiento como las expectativas de los principales analistas ponen en duda que se pueda llegar al nivel de hace dos años antes de 2023, sobre todo porque la evolución del PIB viene de una caída muy fuerte en 2020 y su remontada parte de bases menores, con lo que necesita crecimientos muy superiores al 5% para recuperarse en los próximos doce meses.
Si consideramos que el objetivo es llegar al nivel de PIB del año 2019 (base 100), que sufrió un tremendo desplome del 10,8% al año siguiente a causa del parón de la pandemia, el crecimiento que se ha logrado en 2021 sale a partir de una riqueza menor que la que había hace dos años, de forma que, en términos comparativos proporcionales, lo que habría que descontar de la caída es apenas un 4,4%. Es decir, acabamos el año pasado todavía con 6,4 puntos de déficit sobre el desplome de la pandemia en 2020.


De la misma manera y siempre tratando sobre medias anuales, la compensación de ese gap que todavía queda para recuperar el nivel preCovid parte este mismo año de una base todavía reducida, de forma que se necesita un crecimiento muy superior, de casi el 7%, para compensarlo. Esa es, precisamente, la previsión que se ha marcado el Gobierno, pero que todos los organismos e instituciones económicas han echado por tierra y han dejado en niveles del entorno del 5,5%, un punto y medio por debajo. Incluso el propio Ejecutivo ha admitido que tras la sexta ola de ómicron habrá que revisar ese nivel tan alto previsto de PIB, aunque sea el que consta en los Presupuestos.


¿Qué podemos esperar de 2022? ¿Cuál será el efecto de los fondos europeos? ¿Y del cese progresivo de los estímulos fiscales y monetarios? ¿Subirá el BCE los tipos en Europa? ¿Qué sectores serán los tractores de nuestras economías?
Durante una hora los economistas Juan Ramón Rallo y José Carlos Díez. dieron un repaso a todos estos temas. Este es el resumen del encuentro.



El problema es que, si se cumplen las previsiones de crecimiento para España de la OCDE (5,4%), el FMI (5,8%), Funcas (5,6%) o el Banco de España (5,4%), la economía acabará este año todavía sin llegar a los niveles de 2019, pues su mejora real comparada se quedaría en poco más del 5,1%, a más de 1,3 puntos del objetivo de 2019. Si bien estas son las estimaciones básicas que se realizan sobre la recuperación del PIB admitidas por la mayor parte de los analistas, algunos técnicos consultados admiten que esa diferencia que va a quedar para recuperar el nivel de 2019 a finales de este año es menor si la comparación se hace entre trimestres, aunque tampoco llegará a alcanzarse con garantías esa recuperación, mucho menos con las incertidumbres que pesan sobre la economía a corto y medio plazo.

El mayor problema que ha lastrado el PIB en el último trimestre es la atonía del consumo, que no recupera los niveles medios de otros años, sobre todo porque nadie esperaba el golpe de ómicron, que todavía perdurará, al menos, durante los tres primeros meses de este ejercicio. La evolución de los precios y la escalada del recibo eléctrico tampoco ayudan a la recuperación de ese consumo. La inflación en el 5,6% genera una subida generalizada de los costes y los precios al consumo en todos los sectores, tal y como han advertido desde diversos organismos a la hora de revisar su estimación de crecimiento a la baja para este año.

En el caso español, los grandes empresarios han alertado ya del riesgo que supone para su financiación y para culminar los planes de inversión previstos el aumento de los tipos de interés que ya ha anunciado para marzo la Reserva Federal en EEUU y que está en ciernes, aunque tarde un año más, en el BCE. La pandemia ha elevado sobremanera el nivel de deuda de algunos países, como España, y una elevación del precio del dinero, por mínima que sea, puede causar un incremento de los costes para las racas públicas y menos inversión. La nueva crisis que ha surgido en Ucrania y la presión que supone sobre los precios del gas es otro factor que no permite relajar las tensiones económicas, que en el caso de los industriales españoles también se ha visto acrecentada por la falta de suministros.

Con ese escenario de riesgos, los economistas coinciden en que el único parámetro a favor del crecimiento de la economía se centra, a estas alturas, en la llegada de los fondos europeos y la capacidad que tenga la economía española de absorberlos con proyectos reales de inversión, una vez que su gestión se desatasque en la Administración.

Compartir en:

Crónica económica te recomienda