Las bajas en la cotización del personal fijo discontinuo se disparan en abril

06 de junio de 2022

La avalancha de contratos fijos discontinuos que las empresas están firmando con sus trabajadores, después de las restricciones impuestas a la temporalidad por la reforma laboral, deja un rastro de difícil explicación.Del total de 22.000 trabajadores que de media causaron baja en abril, cerca de 8.000 corresponden a trabajadores fijos discontinuos, que dejaron de cotizar al instituto de previsión social; muy por delante de otras causas, como la baja voluntaria o no haber superado el período de prueba.

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Por otro lado, en un solo mes, el número de estos trabajadores fijos discontinuos que pasaron a la inactividad se duplicó de largo, desde los 3.500 de marzo, a los citados casi 8.000 de abril —en números redondos— , según el último dato de la serie. En los últimos meses, desde que la reforma laboral desplegó todos sus efectos en abril, al finalizar el período transitorio en materia de contratación, la firma de contratos fijos discontinuos se ha disparado, junto a otros tipos de contrato indefinido, como el ‘fijo’ a tiempo parcial y el ‘fijo’ a jornada completa.

Solo en abril se firmaron 240.000 contratos fijos discontinuos; un 1.300% más que un año atrás. Un mes después, en mayo, se superó incluso esa cifra, con 265.000 contratos firmados. No es extraño entonces que también se dispare el número de trabajadores que, habiendo firmado uno de estos contratos fijos discontinuos, pasan a la inactividad, y dejan por tanto de cotizar a la Seguridad Social como ocupados.

Los fijos discontinuos, cuando pasan a la inactividad, pasan estadísticamente a computarse como demandantes de empleo no ocupados; en lugar de engrosar las listas de parados registrados. Así ha venido ocurriendo desde el año 1985. A pesar de lo cual, ha surgido la polémica en torno a esta cuestión, después de que el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, acusara al Gobierno de “maquillar” las cifras del paro, debido al tratamiento estadístico de estos contratos, pensados precisamente para dar más estabilidad a los trabajadores de actividades estacionales, como el turismo o la agricultura.

El fijo discontinuo se encuadra dentro de los contratos indefinidos, a pesar del carácter intermitente o cíclico de la actividad. Los trabajadores que pasan a la inactividad pueden cobrar el paro, si reúnen cotización suficiente para generar la prestación; y acumulan antigüedad en tanto la empresa no efectúe un nuevo llamamiento, que supondrá su vuelta ‘al tajo’.

En abril, una media de 640.000 trabajadores cotizaban a la Seguridad Social como trabajadores fijos discontinuos. Se trata de un 36% más que el mes anterior, marzo, cuando cotizaban de media con este contrato unos 471.000 trabajadores al instituto de previsión social. Tradicionalmente, el mayor volumen de pases a la inactividad de estos trabajadores fijos discontinuos se produce curiosamente en verano, cuando —como puede apreciarse en uno de los gráficos— las cifras de disparan, desde un nivel próximo a las 2.000 bajas mensuales, hasta unas 8.000. Sin embargo, en abril, debido al gran incremento de personas contratadas bajo este tipo de contrato, las bajas mensuales rondan ese nivel cercano a 8.000 bajas por pase a inactividad, que otros años solo se alcanzaba al llegar a los picos en verano.

El pase a la inactividad de los fijos discontinuos se alza como la primera causa de baja en la cotización a la Seguridad Social en abril, dentro de su régimen general, con casi 8.000 bajas; muy por delante de otras causas, como baja voluntaria —5.500 trabajadores—; la baja no voluntaria por otras causas — unos 2.300 —; no superar el período de prueba — unos 2.000 —; o despido disciplinario, en torno al millar.

 

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