FUNCAS: Previsiones hasta diciembre 2022

15 de octubre de 2021

El IPC registró un incremento mensual en septiembre del 0,8%, lo que ha elevado la tasa interanual hasta el 4%. La tasa armonizada también ascendió hasta el 4%, superando en seis décimas porcentuales la media de la zona euro. La inflación subyacente se elevó tres décimas porcentuales hasta el 1%. El núcleo inflacionista, que excluye todos los alimentos y los productos energéticos, ascendió hasta el 0,8%.

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El resultado en el índice general ha sido el esperado, si bien con una composición diferente a la prevista: la tasa de inflación subyacente se ha desviado dos décimas al alza con respecto a lo previsto, lo que ha sido compensado con la desviación a la baja en la de los alimentos no
elaborados y los productos energéticos.


Entre los componentes de la inflación subyacente, los alimentos elaborados incrementaron su tasa de inflación hasta el 1,5%, destacando el ascenso del precio del tabaco. Los BINEs incrementaron su tasa hasta el 0,7%, y los servicios hasta el 0,9%, impulsados por el avance de la misma en los paquetes turísticos nacionales e internacionales. Estas categorías están
normalizando este año su nivel de precios, tras los fuertes descensos sufridos en 2020. En el caso de los paquetes turísticos nacionales, ya han alcanzado, e incluso superado, el nivel de precios previo a la pandemia, mientras que los internacionales aún están muy por debajo.
Entre las categorías más volátiles, los alimentos no elaborados redujeron su tasa de inflación, como resultado de la bajada de la misma en las frutas, así como en las legumbres y hortalizas frescas. Los productos energéticos situaron su tasa en el 28,8%, con fuertes ascensos de precios tanto en la electricidad como en el gas y en los combustibles.

En las últimas semanas el precio del petróleo se ha elevado hasta el entorno de los 82 dólares, con un impacto acentuado por la bajada del euro. Debido a que ahora la principal fuente de volatilidad de la inflación procede del precio de la electricidad, se han realizado dos escenarios con diferentes hipótesis con respecto al comportamiento de esta, suponiendo en ambos que el precio del petróleo se mantiene en el nivel actual.
En el escenario central, la hipótesis es que el precio de la electricidad se mantiene estable hasta el final del primer trimestre de 2022, y posteriormente registra un descenso, en línea con la evolución en los mercados de futuros. Bajo esta premisa, la inflación seguirá aumentando hasta alcanzar el 5% en noviembre, y cerrará el año en el 4,8% en diciembre. La media anual de este año será del 2,9%. La media anual para el 2022 sería del 2,3%.
En el escenario tensionado, la hipótesis es que la escalada del precio del gas no se detiene y que por tanto el precio de la electricidad sigue creciendo hasta el final del primer trimestre de 2022, y luego desciende moderadamente a lo largo del segundo trimestre. Bajo estos supuestos, la tasa de inflación ascendería hasta el 5,3% en diciembre, manteniéndose la
media anual en el 2,9%. En 2022 se situaría en el 3% en términos de media anual.

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