UE: El paro baja en mayo al 6,6%

30 de junio de 2022

La tasa de desempleo desestacionalizada de la zona euro fue del 6,6% en mayo, por debajo del 6,7% de abril y del 8,1% de mayo de 2021, según cifras publicadas por Eurostat, la oficina estadística comunitaria. La tasa de desempleo de la Unión Europea (UE) fue del 6,1% en mayo, estable en comparación con abril y menor del 7,3% en mayo de 2021.

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Eurostat estima que 13,066 millones de hombres y mujeres en la UE, de los cuales 11,004 millones en la zona euro, estaban desempleados en mayo de 2022. En comparación con el mismo mes del año pasado, el desempleo disminuyó en 2,515 millones en la UE y en 2,165 millones en la zona euro.

La tasa de desempleo de las mujeres era del 6,5% en la UE, estable en comparación con abril de 2022, mientras que la de los hombres fue del 5,7%, también estable en comparación con el mes anterior. En la zona euro, la tasa de desempleo de las mujeres disminuyó del 7,2% en abril al 7,1% en mayo, mientras que la la tasa de desempleo de los hombres disminuyó del 6,3% al 6,2%.

En cuanto al desempleo juvenil, en mayo había 2,467 millones de menores de 25 años desempleados en la UE, de los cuales 1,988 millones estaban en la zona euro. Así, la tasa de desempleo juvenil era del 13,3% en la UE y del 13,1% en la zona euro, por debajo del 13,8% en ambas áreas en el mes anterior.

En comparación con abril, el desempleo juvenil se redujo en un 95.000 personas en la UE y por 89.000l en la eurozona. En comparación con mayo de 2021, el desempleo juvenil disminuyó en 708.000 en la UE y en 608.000 en la zona euro.

Por países, la tasa de desempleo disminuyó en Alemania, Italia y España en mayo, pero se mantuvo sin cambios en Francia.

"La tasa de desempleo más baja de lo esperado puede reforzar la confianza de Christine Legarde para subir los tipos y combatir la inflación vertiginosa. Sin embargo, el BCE deberá ser extremadamente cauteloso en su próximo movimiento, tratando de evitar sofocar el crecimiento, lo que acortaría la mecha de la bomba de relojería de la recesión", comenta Alex Livingstone, jefe de negociación de divisas y fondos cotizados en Titan Asset Management.

"Los datos de hoy confirman que la caída del desempleo continuó en el segundo trimestre, aunque a un ritmo gradualmente más lento que en los últimos meses", comenta en Pantheon Macroeconomics, que añaden que "la tendencia subyacente en el mercado laboral sigue siendo sólida, los datos de las encuestas son consistentes con una desaceleración del crecimiento del empleo, pero que seguirá siendo aceptable en los próximos meses". Esperan que el crecimiento del empleo se desacelere este año, a medida que la economía entra en recesión. "Junto con una fuerza laboral más grande de lo que asumimos anteriormente, esto significa que es poco probable que la tasa de desempleo caiga mucho más a partir de aquí".

INE los salarios caen el 0,6%

El retroceso salarial del 0,6% registrado en 2020 contrasta con la política salarial planteada en el Acuerdo Interconfederal para el Empleo y Negociación Colectiva (AENC) 2018-2020, que recomendaba subidas salariales del entorno del 2%, según el Índice de Precios del Trabajo del INE.

Los salarios bajaron un 0,6% en 2020, año en el que se declaró la pandemia, en contraste con las subidas del 5,6% y del 0,5% que experimentaron en 2018 y 2019, respectivamente, según el Índice de Precios del Trabajo (IPT) publicado este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Este indicador mide la variación del coste salarial que pagan los empleadores por el conjunto de empleos existentes, pero sin estar afectado por los cambios en la cantidad y la calidad de los puestos de trabajo. De esta forma, se descuenta el efecto composición que se debe, entre otros factores, a los cambios en el número de horas trabajadas, al tipo de contrato, características de los trabajadores, su antigüedad y su promoción profesional. El retroceso salarial del 0,6% registrado en 2020 contrasta con la política salarial planteada en el Acuerdo Interconfederal para el Empleo y Negociación Colectiva (AENC) 2018-2020, que recomendaba subidas salariales del entorno del 2% más un punto porcentual ligado a conceptos como la productividad, los resultados empresariales y el absentismo laboral.

Los datos del IPT muestran que el salario descendió en 2020 tanto entre las mujeres (-0,5%) como en los hombres (-0,6%), subió un 0,6% entre los contratados de manera temporal y retrocedió en todos los grupos de edad, especialmente entre los trabajadores de 25 a 34 años (-1,2%). En concreto, la menor disminución en el precio del trabajo se registró en 2020 en los trabajadores de entre 45 y 54 años (–0,2%). Por su parte, la mayor bajada se produjo en el grupo de entre 25 y 34 años, con una variación del –1,2%.

Según el puesto de trabajo

Las actividades económicas que presentaron los mayores aumentos en el precio del trabajo en 2020 fueron Suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado (3,5%), Administración Pública y defensa; Seguridad Social obligatoria (2,9%) y Actividades inmobiliarias (1,8%). Por el contrario, los mayores descensos se dieron en Hostelería (–7,9%), Actividades artísticas, recreativas y de entretenimiento (–3,4%) y Otros servicios (–1,9%).
La ocupación es una de las variables que más influye en el precio de la mano de obra. En 2020 sólo se dieron aumentos del IPT en los grupos Técnicos y profesionales científicos e intelectuales (1,7%) y Directores y gerentes (1,5%).

Por su parte, los mayores descensos se registraron en los grupos de Ocupaciones elementales (–3,0%) y Operadores de instalaciones y maquinaria, y montadores (–2,1%). Y por tipo de contrato, el IPT bajó un 0,8% en los indefinidos, mientras que aumentó un 0,6% en los temporales. Según el tipo de jornada, el IPT disminuyó un 0,2% en los trabajadores con jornada a tiempo completo y un 3,1% en los que tenían jornada a tiempo parcial.
Respecto al tamaño del centro de trabajo, el IPT aumentó un 0,5% en los centros de 200 o más trabajadores. Por su parte, descendió tanto en los centros de 50 a 199 trabajadores como en los de 1 a 49 trabajadores (–0,6% y –1,7%, respectivamente).

Por antigüedad en el centro de trabajo, el menor descenso del IPT se registró en los empleos ocupados por trabajadores con antigüedad de 21 o más años (–0,1%). Por su parte, los trabajadores con antigüedad de uno a tres años presentaron la mayor bajada (–0,9%).

Respecto a la nacionalidad, el IPT registró un descenso del 0,5% para los trabajadores con nacionalidad española y del 2,3% para los de nacionalidad extranjera.

Y por comunidades autónomas, los mayores incrementos del IPT en el año 2020 se dieron en Región de Murcia (1,8%), La Rioja (1,5%) y País Vasco (1,1%). Por su parte, los mayores descensos se registraron en Illes Balears (–3,4%), Aragón (–2,0%)
y Andalucía (–1,6%).

Desconfianza en las pensiones

Según el último estudio de Alight Solutions, la multinacional especializada en soluciones empresariales para la gestión y administración de capital humano en la nube, y la Universidad de Granada, los trabajadores españoles tienen un nivel de confianza bajo en el sistema de pensiones del país. Menos del 30% confía en recibir una pensión que le permita mantener su nivel de vida después de jubilarse, una cifra inferior a la de otros países del entorno

Es una de las conclusiones del ‘Índice sobre Percepciones para la Jubilación’, un estudio que tiene como objetivo analizar la situación de las pensiones en distintos países europeos, observar el nivel de confianza de los trabajadores en los sistemas de pensiones y su grado de interés en realizar aportaciones a sus planes a través de vías de financiación alternativas y complementarias. Para ello, se han encuestado a más de 2.400 trabajadores de empresas de múltiples sectores de España, Alemania, Francia, Italia, Países Bajos y Reino Unido.

Los trabajadores españoles tienen un nivel de confianza bajo en las pensiones. Solo un 38% tiene una confianza alta o muy alta en recibir una pensión en el momento de la jubilación, muy por debajo de otros países europeos, con los Países Bajos a la cabeza del ranking (60%).

Además, se puede observar que son las personas con menos ingresos (inferior a 20.000€) las que muestran una mayor desconfianza en el sistema de pensiones ya que tienen menos fe en la sostenibilidad del sistema y en la posibilidad de obtener una pensión suficiente en el futuro.

El estudio también detecta diferencias por edad. Por ejemplo, se puede observar que la confianza de los Boomers (entre 1946 y 1964) es superior a la de la generación Z (nacidos en el siglo XXI). Algo que se puede explicar por la proximidad a la jubilación de las personas de 55 y 75 años, frente a la lejanía de los Z.

La generación de pertenencia es también un factor que impacta directamente el interés de las personas en los planes de pensiones. De tal manera, los Boomers, junto a la generación X (entre 1965 y 1981), son los que presentan un menor interés ya que consideran que las aportaciones que realicen no tendrán un impacto sobre su futura pensión.

Finalmente, también se observa una ligera distinción por género ya que la confianza media de los hombres es mayor que la de las mujeres. Igualmente es de destacar que las mujeres tienden a tener un interés más elevado. Esto puede estar ligado a la desigualdad salarial existente.

Aunque es cierto que España es el país con un menor interés actual en los planes de pensiones comparado con los países europeos, es de destacar que la diferencia con Francia, Italia o Alemania no es demasiado significativa. En este sentido, más del 50% de los trabajadores españoles manifiestan tener un interés alto o muy alto en realizar aportaciones adicionales ya que esto les permitirá complementar su pensión y mantener un nivel de vida similar al que llevan hoy en día. De hecho, prácticamente el 50% ya realiza aportaciones que van más allá de lo marcado por la legislación, un 25% lo hace de forma autónoma y un 21% a través de su empleador.

El informe también destaca que casi el 70% de los encuestados españoles estaría más predispuesto a trabajar en empresas que ofrezcan aportaciones adicionales a sus planes de jubilación. Este alto porcentaje indica claramente el interés de los trabajadores en asegurar su nivel de vida futuro, así como el fácil acceso a aquellos productos financieros que lo posibiliten. Por tanto, la incorporación de este beneficio en los programas corporativos se revela como una buena opción para incrementar la capacidad de atracción y retención de talento.

 

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