S&P la economía se encamina hacia al estancamiento

05 de septiembre de 2022

«La economía de España se encaminó hacia el estancamiento en agosto, ya que el sector servicios siguió la tendencia del sector manufacturero al registrar solo un crecimiento marginal», advierte el director económico de S&P Global Market Intelligence, Paul Smith. Este experto añade que las empresas temen que la inestabilidad y la inflación afecten a los clientes, sumándose esto a la preocupación de que la economía se está dirigiendo a un «invierno de desafíos y una posible recesión».

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Las empresas observaron que las ventas tanto en el país como en el extranjero fueron más bajas. Los nuevos pedidos de exportación cayeron por segundo mes consecutivo y a un ritmo más pronunciado que el registrado para los nuevos pedidos en general. Los precios siguieron registrado señales de «inflación elevada». Sin embargo, los precios pagados por los insumos como los precios finales cobrados «aumentaron a tasas más lentas». «Los combustibles, la energía y los salarios siguieron siendo las principales fuentes de precios más altos, que en general aumentaron en agosto por vigésimo séptimo mes consecutivo. No obstante, la tasa de inflación mantuvo su reciente tendencia a la baja, cayendo a su nivel más bajo desde octubre», subraya el informe de S&P.

Por su parte, Molina, analista senior de mercados para etoro, destaca el dato de PMI servicios en España: «se sitúa en 50,6, muy cerca de entrar en contracción». Y subraya «el peligro que tenemos en España de ir hacia un estancamiento de la actividad económica que es cada vez más evidente». «De un lado, el incremento de los costes por la inflación, pero también a nivel de coste está impactando en la actividad. Además, se añade una incertidumbre económica en aumento por parte de los agentes», argumenta. «Vamos hacia una zona complicada donde la economía española parece más abocada primero a estancarse y luego a unirse a lo que estamos viendo en Europa, donde el PMI compuesto de la UE se coloca en el 48,9 desde el 49,9 en julio. Esto demuestra debilidad, sobre todo de la economía alemana, caída de los pedidos, de la producción manufacturera y del sector servicios. Una situación que nos pone en una contracción de toda la actividad que preocupa porque incide en las expectativas y en el consumo. El siguiente paso que veremos será que los beneficios empresariales se resentirán y, finalmente, el empleo», añade.

Los servicios, estancados

El sector servicios se estancó en agosto, en plena temporada alta para el turismo, por la inflación y la incertidumbre global, que provocaron el primer descenso de los pedidos nuevos en lo que va de año. La crisis energética, agravada por la guerra en Ucrania, afectó a las perspectivas de las empresas que apenas elevaron sus contrataciones. De acuerdo con el PMI de servicios que publica S&P Global (antes IHS Markit), la actividad continuó expandiéndose en agosto, pero el ritmo de crecimiento fue leve y la confianza en el futuro se mantuvo "históricamente débil" pese a haber mejorado desde julio.

Los costes operativos aumentaron con fuerza. Sin embargo, en medio de unas condiciones económicas cada vez más desafiantes, tanto los precios pagados por los insumos como los precios cobrados aumentaron a tasas más lentas. El indicador, que la firma elabora solicitando a las empresas que comenten la evolución de su actividad en relación con el mes anterior, se situó en agosto en 50,6 (por debajo de 50 el indicador refleja una caída de la actividad). Un mes antes, en julio, se había colocado en 53.8 puntos. En cualquier caso, se trata de su nivel más bajo desde que se registró una contracción por última vez a principios de año. Ante un entorno de mercado cada vez más desafiante, caracterizado por una alta inflación e incertidumbre económica, las firmas comprobaron cómo las ventas, tanto en el país como en el exterior fueron más bajas. Los nuevos pedidos de exportación cayeron por segundo mes consecutivo. A la vez, las empresas encuestadas informaron de un aumento considerable en sus gastos operativos, sobre todo por la evolución de los combustibles, la energía y los salarios.

Las empresas del sector servicios siguen preocupadas por el aumento de los precios, en particular los impactos negativos en el poder adquisitivo y la estabilidad económica en general y, en consecuencia, la consternación por la inflación fue uno de los factores principales que lastró la confianza en agosto. Pese a ello, el sentimiento mejoró en comparación con julio, y algunas empresas esperan un clima empresarial más favorable en el plazo de doce meses.
Según las firmas encuestadas, la caída de los nuevos pedidos afectó la actividad de contratación. Las empresas pudieron mantenerse cómodamente al tanto de las cargas de trabajo, ya que los pedidos pendientes cayeron por primera vez en siete meses. Smith, economics Director de S&P Global Market Intelligence, apunta que los volúmenes de nuevos pedidos ya se han vuelto negativos y, en consecuencia, el crecimiento de la contratación de personal se está ralentizando. "Quizás constituya un rayo de esperanza" que las tendencias de los precios están mostrando una mejora relativa a medida que la demanda más débil reduce algunas presiones inflacionistas. No obstante, las tasas de inflación de los precios pagados y de los precios cobrados, a pesar de volver a disminuir, "siguen siendo elevadas y continúan muy por encima de las pautas históricas", añade.

España mantiene su raiting en A-

En su revisión de septiembre ethifinance Ratings mantiene la calificación no solicitada del Reino de España en A- con tendencia en Observación. A pesar de la situación de incertidumbre por la que atraviesa su economía, la calificación valora tanto el crecimiento positivo que se viene observando en 2021 y que ha tenido continuidad en los dos primeros trimestres del año 2022 como el impacto de los Fondos Next Generation, la recuperación de la actividad turística y el dinamismo del mercado laboral.

No obstante, la agencia de calificación europea ha revisado a la baja las previsiones de crecimiento de España hasta el 4,3% para este ejercicio de 2022, cifra 1,2 puntos inferior a la de estimada en la calificación de marzo, y en el 1,9% para 2023 debido al “aumento sostenido de la incertidumbre y de las presiones inflacionistas, cuyo impacto sobre el consumo y la producción será mayor de lo inicialmente estimado”. El efecto de las restricciones en la oferta de materias primas y de algunos alimentos derivadas, principalmente, del conflicto entre Rusia y Ucrania. Circunstancia que ha provocado un aumento de los precios “que, finalmente, se ha transmitido a otros bienes y servicios”. El informe apunta al riesgo que representa para la economía el alza de la inflación subyacente hasta el 6,4% en agosto. “Además, la subida de precios está afectando a todos los países de la Unión Europea (UE) de forma similar, por lo que estimamos que pesará sobre la demanda interna y externa, así como sobre la producción”, apostilla el informe de calificación.

Ethifinance Ratings espera que la inflación anual se incremente hasta el 8,3% a cierre del presente ejercicio pese a la “ligera” normalización de los precios a final de año. Ésta se producirá, además de por el efecto estadístico, el tope del precio del gas y la moderación del precio del petróleo, por el endurecimiento de la política monetaria del Banco Central Europeo como respuesta al constante aumento de la inflación.

La agencia avisa que las nuevas subidas de tipos de interés previstas para finales de año limitarán el consumo en el último trimestre de este año 2022 y el primero de 2023, lo que frenará, a su vez, el crecimiento económico.

La calificación valora la evolución “positiva” del empleo, favorecido por la Reforma Laboral aprobada en marzo y que ha impulsado la contratación indefinida. El paro bajará hasta el 13,6% de la población activa en 2022 y hasta el 13,1% en 2023. No obstante, España mantiene altas tasas de desempleo y dependencia, que junto con el bajo crecimiento de la población representan “una de las principales limitaciones de nuestra calificación, además de suponer un riesgo futuro para la sostenibilidad de las finanzas públicas”. Ésta se agravaría con la indexación al IPC de las pensiones -recogida en la última reforma del sistema- y el incremento de los precios estimado para el próximo bienio.

Sector exterior: deterioro de la balanza por cuenta corriente
El informe de calificación crediticia del Reino de España hace mención especial al sector exterior que si bien continuará siendo uno de los pilares para la economía española, se está viendo afectado por el aumento generalizado de los precios y, especialmente, el deterioro del déficit energético, “siendo la subida de las exportaciones de servicios por el turismo insuficientes para paliar el incremento de las importaciones”, se apunta en el informe. Así, a pesar de que se mantendrá la situación de superávit, este se recortará hasta el 0,5% del PIB en 2022 para normalizarse en 2023, año en el que se prevé un incremento de cuatro décimas, hasta el 0,9%.

La calificación queda a su vez limitada por el máximo histórico de volumen de deuda externa bruta, hasta el 193,3% del PIB, lo que supone un riesgo teniendo en cuenta el endurecimiento de las condiciones de financiación y la depreciación del euro de los últimos meses. A pesar de ello, la citada deuda se encontraría más aislada de shocks exógenos por establecerse a largo plazo, tipo de interés fijo y denominarse en euros. La calificación valora de forma positiva el proceso de consolidación fiscal llevado a cabo por el Gobierno de España en los últimos años. Con una mejora gradual de los niveles de déficit y deuda públicos. Aún así éstos “se mantienen en valores elevados”.

Respecto al déficit, el ejercicio cerrará con una tasa negativa del -5%, según las previsiones de ethifinance Ratings. Cifra que a pesar del incremento de 1,6 puntos del gasto corriente hasta el 2,4% (-0,9% en la revisión de marzo) queda contenida por la mayor recaudación fiscal esperada debido a la subida de precios.

Por su parte, la deuda pública se situará en el 116,3% del PIB al finalizar el ejercicio. Niveles sobre los que “no se estima una reducción notable de esta en los próximos años”. Por otra parte el riesgo potencial que supone la subida de tipos de interés queda compensado por la contracción del ratio de intereses sobre ingresos corrientes, debido al citado aumento de la recaudación, así como por el incremento del periodo de vencimiento, hasta alcanzar la media de ocho años.

La calificación destaca la mejora del perfil de liquidez de España con respecto a la revisión del pasado mes de marzo, con unos activos financieros líquidos del 14,8% del PIB y 14,1% en 2022 y 2023 respectivamente según el FMI.
El informe menciona también la situación del sistema financiero español, que ha conseguido contener el incremento de la tasa de morosidad. De hecho, según los datos del primer semestre, la mayoría de los grandes bancos españoles han registrado una reducción de ésta. En este punto, el alto nivel de endeudamiento sobre PIB y la baja rentabilidad del sector financiero (que se espera mejorará con la subida de tipos de interés) limitan la calificación.

Desde la agencia europea de calificación valoran positivamente el estado de bienestar español, que otorga una serie de garantías sociales a toda la población. No obstante, el informe pone el acento en el aumento de la desigualdad entre España y el resto de los países de la Unión Europea, debido al mayor impacto del COVID-19.
En relación con el marco institucional, pese a que, en líneas generales obtiene una valoración positiva por su solidez, el informe advierte de factores como la descentralización política que pueden afectar a la evolución del país a medio plazo ya que “restan eficiencia y agilidad a las políticas públicas”. En este punto se espera que el hecho de que gran parte de las inversiones del Plan de Recuperación Transformación y Resiliencia se canalicen a nivel regional “no suponga un lastre para la eficacia de su implementación”.
La cada vez mayor fragmentación del Parlamento “podría dificultar la aprobación de reformas necesarias para cumplir con los requisitos de los diferentes desembolsos de los fondos NGEU”.

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