El sector servicios español se contrae

05 de octubre de 2022

La actividad en el sector servicios español se contrajo en septiembre por primera vez desde principios de año por la caída de las ventas ante la elevada inflación y la incertidumbre económica, según el índice PMI del sector servicios español de S&P Global, que ahora integra a IHS Markit.

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El informe señala que el índice cayó de los 50,6 puntos registrados en agosto a 48,5 en septiembre. Es la primera vez desde el pasado enero que el dato se sitúa por debajo del umbral de 50 que separa el crecimiento de la disminución de la actividad. Ante las caídas de ventas, las empresas se centraron en completar los pedidos pendientes mientras los costes siguieron al alza. Como respuesta a la disminución de los pedidos se registraron pérdidas de puestos de trabajo en un contexto de menor confianza en el futuro con unas expectativas que se mantuvieron moderadas.
"septiembre fue un mes difícil para las empresas del sector servicios español, ya que tanto la actividad como los nuevos pedidos cayeron simultáneamente por primera vez desde principios de año", subraya el director económico de S&P Global Market Intelligence, Smith. "Como era de esperar, la alta inflación continúa afectando la demanda del mercado y los presupuestos de los clientes, por lo que se observa un gasto discrecional notablemente más bajo en los servicios relacionados con los hoteles y restaurantes".

En paralelo, también se contrajo en septiembre y por tercer mes consecutivo la actividad en el sector manufacturero, donde el PMI cayó en septiembre a 49 puntos desde los 49,9 del mes anterior. Así, la actividad del sector privado sufrió en septiembre su peor lectura desde enero de 2022, al bajar el índice compuesto de gestores de compra (PMI) a 48,4 puntos desde 50,5 en agosto.
En la zona euro, el PMI marca mínimos de 20 meses. La actividad del sector privado de la zona euro cayó en septiembre a mínimos desde enero de 2021, según el índice compuesto de gerentes de compra (PMI), que se situó en 48,1 puntos desde los 48,9 de agosto, lo que parece abocar a la región a la recesión y aumenta el riesgo de un "aterrizaje forzoso" del Banco Central Europeo (BCE) en su lucha contra la inflación. "Cualquier esperanza de que la zona euro evite una recesión se ha frustrado aún más debido a la creciente caída de la actividad empresarial señalada por el índice PMI", ha lamentado el economista jefe de S&P Global Market Intelligence, Chris Williamson, señalando que la encuesta de septiembre no solo indica un empeoramiento de ladesaceleración económica, sino que también señala un deterioro en el ámbito de la inflación.

El crecimiento del empleo continuó ralentizándose en septiembre, indicando una falta de nuevos pedidos recibidos y una caída sostenida en el nivel de pedidos pendientes. Por primera vez desde marzo, las presiones de los costes se intensificaron, reflejando principalmente el fuerte aumento de los costes de la energía y un alza de los salarios. La preocupación en torno a la coyuntura económica aumentó y la confianza empresarial cayó hasta su nivel más bajo desde la primera ola de la Covid-19 en 2020.

GARAMENDI defiende la Sanidad privada

CEOE atacó este miércoles duramente el proyecto de la conocida como ley de equidad, que insta a que el Sistema Nacional de Salud gestione de forma directa la provisión a los ciudadanos y que limita los conciertos con la sanidad privada a casos excepcionales.

"Parece mentira que con esta labor social los ataques directos que estamos viviendo desde ciertos partidos e incluso desde el Gobierno cunado hace planteamientos fuera de lugar en lo que sería esa conjunción de lo que es la sanidad pública con la sanidad privada", afirmó Garamendi, presidente de CEO. "Lo primero que tenemos que denunciar es que acabar con la complementariedad de la sanidad privada en el Sistema Nacional de Salud supone un riesgo sin precedentes en la sostenibilidad del sistema", afirmó el presidente de la patronal. "Parece que a la gente se le ha olvidado toda la labor ingente que hizo también la sanidad privada", lamentó, respecto al papel del sector en la pandemia de Covid-19, además de pedir seguridad jurídica y estabilidad regulatoria para los centros privados.

De esta forma, las empresas del sector ven que pasan de ser un sector complementario a que los futuros conciertos sean excepcionales. "La sanidad privada ahorra muchísimos millones al Estado. No es uno u otro, es la suma de los dos lo que hace que en nuestro país funcione bien", aseveró Garamendi. Según lo dato presentados el sector sanitario privado representa el 9,5% del PIB, según las cifras recogidas por la patronal entre las empresas del sector, incluyendo clínicas, farmacias, tecnología sanitaria y servicios sociosanitarios, entre otros. Esta actividad emplea a 1,2 millones de personas y la facturación conjunta supera los 109.000 millones de euros. De la facturación de la sanidad privada, el 50% proviene de la asistencia sanitaria, el 19% de mutuas, el 12% de seguros, el 11% de tecnología sanitaria, entre otros.

El presidente de la comisión de sanidad y asuntos sociales de CEOE, Carlos Rus, puso sobre la mesa el problema de las listas de espera en los centros sanitarios, que en los dos últimos años han estado centrados en la lucha contra el Covid-19, recalcando que hay 700.000 personas esperando una intervención quirúrgica y más de tres millones esperando una primera consulta para un especialista.En la línea de Garamendi, Rus criticó la condena de algunos políticos al sector privado en el contexto político: "Lo público es bueno y lo privado es malo", se quejó de ese mantra. CEOE indicó que los conciertos suponen una actividad de 8.500 millones en conciertos, un negocio ahora en peligro, aunque considera que es inasumible de asumir por las autonomías. La patronal también denuncia que no se conocen los criterios de excepcionalidad en la nueva norma que permitirá a la Administración contratar con el sector privado.

El presidente de la comisión de sanidad de CEOE indicó que acabar con los modelos de colaboración con la sanidad privada provocará retrasos para los ciudadanos, porque las comunidades autónomas no pueden asumir esa actividad, ya que la sanidad se lleva cerca del 40% del presupuesto de las regiones. "Es un riesgo sin precedentes en la sostenibilidad del sistema". Este proyecto de ley ya ha superado en el Congreso las enmiendas a la totalidad, de Ciudadanos y Vox, y debe ahora afrontar las enmiendas parciales. La expectativa del Gobierno es que se apruebe antes del final de la legislatura, aunque desde la sanidad privada consideran que el Ejecutivo puede modificar sus propuestas porque el modelo presentado no es sostenible. Esta modificación legislativa afecta más a algunas comunidades, como Cataluña, con alrededor de 50 centros privados que ayudan en la provisión sanitaria a la Generalitat. Desde CEOE se explica que el Gobierno ha llegado a algún acuerdo con Junts y PDeCat en el Congreso para que retirasen su enmienda a la totalidad, pero no se conoce el contenido del pacto.

Rus también puso énfasis en el problema de la escasez de profesionales sanitarios, que es común en la privada y en la pública. Según sus datos, el 58% de hospitales tienen carencias en determinadas especialidades médicas, por lo que solicitó más plazas MIR y más centros universitarios. En materia de fiscalidad, la patronal propone la reducción y homogeneización del IVA de productos sanitarios, mejora de la fiscalidad en inversiones e I+D+I e incorporación de incentivos fiscales a los seguros de salud.

OMC: el comercio mundial se reducirá un 1%


El crecimiento del comercio mundial perderá impulso en el segundo semestre de 2022 y sufrirá una "brusca desaceleración" en 2023, debido a las numerosas perturbaciones que afectan a la economía mundial, según las nuevas proyecciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

De este modo, los economistas de la OMC prevén que los volúmenes del comercio mundial de mercancías crecerán un 3,5% en 2022, ligeramente por encima del 3% previsto en abril, aunque para 2023 anticipan un aumento del 1%, lo que representa una brusca caída respecto del 3,4% previsto anteriormente.

Asimismo, el PIB mundial a tipos de cambio del mercado crecerá un 2,8% en 2022 y un 2,3% en 2023, lo que resulta en una rebaja de un punto porcentual respecto de la estimación de crecimiento anterior, publicada poco después del comienzo de la invasión de Ucrania, que ha resultado demasiado optimista de cara a 2023, ya que los precios de la energía se han disparado, la inflación se ha vuelto más amplia y la guerra no parece remitir. Según las nuevas previsiones, Oriente Próximo registrará este año el mayor crecimiento de las exportaciones (14,6%), seguido de África (6%), América del Norte (3,4%), Asia (2,9%), Europa (1,8%) y América del Sur (1,6%). En cambio, las exportaciones de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) registrarían una disminución anual del 5,8%.

La demanda de importaciones se atenuará porque el crecimiento se desacelerará en las principales economías por diferentes razones. En Europa, los elevados precios de la energía por la guerra harán disminuir los gastos de los hogares y elevarán los costes de manufactura, mientras que en Estados Unidos, el endurecimiento de la política monetaria afectará al gasto en vivienda, el sector del automóvil y la inversión fija. De su lado, la OMC señala que China sigue lidiando con brotes de Covid-19 y las perturbaciones en la producción, sumadas a una débil demanda externa.

Complicaciones en países en desarrollo
Por último, el aumento de la factura de las importaciones de combustible, alimentos y abonos podría dar lugar a una situación de inseguridad alimentaria y sobreendeudamiento en los países en desarrollo. A pesar de esta revisión a la baja, la OMC ha destacado que, si se cumplen las previsiones actuales, el crecimiento del comercio seguirá siendo positivo en 2023, aunque ha advertido de que debido a la reorientación de la política monetaria de las economías avanzadas y la naturaleza imprevisible de la guerra entre Rusia y Ucrania, el pronóstico viene acompañado de un alto grado de incertidumbre.

Asimismo, para la directora de la OMC, Ngozi Okonjo-Iweala, aunque las restricciones comerciales pueden ser una respuesta tentadora a las vulnerabilidades del suministro manifestadas por las perturbaciones de los dos últimos años, "un repliegue de las cadenas mundiales de suministro solo agravaría las presiones inflacionistas", lo cual llevaría, con el tiempo, a una desaceleración del crecimiento económico y a niveles de vida más bajos. "Lo que necesitamos es una base más amplia, más diversificada y menos concentrada para producir bienes y servicios. Además de impulsar el crecimiento económico, ello contribuiría a la resiliencia del suministro y a la estabilidad de los precios a largo plazo mediante la mitigación de la exposición a fenómenos meteorológicos extremos y otras perturbaciones localizadas".

 

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